Algunos maestros con los que me identifico, como Eckhart Tolle y Swami Purohit -del que soy discípula-, utilizan el término de «ego transparente» que a mí me alegra escuchar como la mejor definición sobre el trabajo que tenemos que hacer con nuestro Ego.
No se trata de matar el Ego salvajemente, estrangularlo o maniatarlo… si no de irle limpiando hasta que quede transparente y brille con toda la Luz que el Amor Incondicional proporciona para sanarnos emocionalmente.
Cuando Jesucristo dijo: «El que me quiera seguir que se niegue a sí mismo«, se refería al Ego. Porque es imposible seguir a un maestro mientras el Ego y la mente lo están cuestionando… y se resisten y se justifican y se autoengañan… imposible hacer esta andadura hacia el Alma con tanta carga.
Mientras estamos atrapados en la Mente y el Ego no nos despegamos de ese lastre y la vida se convierte en sufrimiento e infelicidad. Para poner la Mente al servicio de la Conciencia Suprema primero debemos hacer a la Mente transparente, siendo observadores de nosotros mismos; tomamos conciencia de quién somos; reconociéndonos, aceptándonos y evolucionando como seres divinos que somos.
«El estado del practicante espiritual es el de Liberación. Transcendiendo el Ego, nada le altera o distrae», dice Swamiji Purohit.
