Erase una vez…

Erase una vez una joven llena de ideales pero también muy ingenua, que paseaba sola por un bosque, sin saber que la ingenuidad no es ningún valor sino todo lo contrario; es un peligro cuando no se tiene la habilidad de reconocer al depredador que se aprovecha justamente de los ingenuos …

Erase una vez, caperucita roja, que sin instinto de conservación, se dejó engañar por el lobo. La reprimida Blancanieves que no tiene capacidad para decidir y es vulnerable ante cualquier tipo de seducción, … O Cenicienta, que su docilidad y debilidad de carácter ante figuras crueles, representadas por una madrastra y hermanastras, no es precisamente un buen ejemplo de valentía ante sus derechos … tiene que esperar que un “príncipe” la saque de su condición de esclavitud…

Erase una vez, una joven que decidió recuperar su intuición, sus talentos, su vocación, su Ser… y se internó en un bosque que resultó ser la proyección de su vida. En la medida en que fue tomando conciencia de su realidad, el bosque se hizo más luminoso y el camino más claro.

En el bosque de cada cual, aparecen ladrones de Luz que acechan y atacan nuestra soberanía y libertad. Es entonces cuando tenemos que poner en marcha nuestra habilidad instintiva… Esos ladrones son nuestros miedos… nos toca ahora detectarlos, reconocerlos y hacerles frente.

Haciendo camino, desde la Conciencia de Ser, recuperamos nuestra naturaleza y esencia.

Femenino y Masculino

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No estamos hablando de géneros. hombre/mujer. Nos estamos refiriendo a ENERGÍAS que se manifiestan a nivel físico, mental y emocional. Por ejemplo, el machismo, las obsesiones sexuales, la violencia y agresividad, son excesos de energía masculina.  La vulnerabilidad, hipersensibilidad, miedos infundados, mentes fantaseadoras, supondría un exceso de energía femenina.

No son energías opuestas sino complementarias. Inclusive el Hombre y la Mujer son plenos en sí mismos  cuando  en ambos existen por igual las dos energías.  O equilibradas de tal manera que se compensen en ambos unas con otras .

En el REIKI como en otros sistemas energéticos se puede diferenciar y entender la importancia de regular las dos energías esenciales que nos condicionan-masculina y femenina-  si no están equilibradas, pudiendo distorsionar nuestra naturaleza y comportamiento.

ENERGÍA FEMENINA representa las fuerzas pasivas y receptoras de la naturaleza:   la Intuición, la Imaginación, la Visualización pertenecientes al Mundo de lo Oculto y lo Invisible. Representa el Refugio, la sabiduría profunda, la magia o lo inexplicable.

La Gran Madre simbolizada  por la Virgen María y la Madre Cósmica gran Avatar de estos tiempos representada por AMMA a través de su labor de inmenso Amor Incondicional, son las dos grandes figuras femeninas de gran Poder benéfico y protector.

 ENERGÍA MASCULINA es la fuerza procreadora y generadora de la naturaleza. Tiene que ver con la acción externa, la agresividad necesaria  para la auto-defensa y con la voluntad. Representa el aire y el fuego.  El principio masculino está representado por el Sol en la mayoría de las tradiciones y por todo lo que es fálico y  penetrante. Los elementos masculinos, son fuerzas activas que pueden soportar una gran carga y de ahí que sean aguerridos por naturaleza.  

En el momento en que hay exceso o deficiencia de alguna de estas energías, podemos entender que el desequilibrio entre la vibración, el ritmo y la polaridad entre ellas, ocasionan un efecto que según su grado tiene unas consecuencias u otras.

 

No forzosamente la mujer tiene que tener más energía femenina que el hombre o al contrario. Las energías,  se reconcilian entre sí, se armonizan y se compensan amorosamente.

 

 

La acción y efecto del consentimiento

mujer-dimensionesMuchas personas  se han quedado atrapadas en el pasado y desde su papel de víctima  no saben ver las posibilidades que les brinda su presente. Los demás son los culpables de sus desgracias.

Todo ello es la manifestación del poco conocimiento que muchos tienen de sí mismos y cómo la mente puede engañarnos y hacernos entrar en un estado patológico de letargo donde la queja y el lamento son los que adormilan todos los sentidos, impidiéndonos avanzar.

Tener una relación cercana con alguien con más de media vida vivida que todavía esté llorando su desgracia de que su mamá le prohibió casarse con el hombre que quería.  O  los hombres que arrastran el haber sufrido el tener una madre castradora y al hacerse mayores sólo han atraído ese tipo de mujeres para seguir inconscientemente en el mismo rol, son las consecuencias de una actitud pasiva  de derrota.

De poco sirve que culpemos a éste o aquel como causantes de nuestra desdicha. ¿Cuánto tiempo más vamos a estar justificando nuestra sumisión y nuestra vulnerabilidad?

Dejemos el pasado atrás. Reconozcamos nuestro consentimiento. Y sintamos compasión por nuestra fragilidad de entonces.

Sólo es posible salir de ese pozo de cobardía y nula autoestima, cuando nos hacemos de valor para decir BASTA. Tomar Conciencia y asumir las consecuencias de nuestros errores,  aceptarlos, amarnos, recuperar la esperanza y la confianza en nosotros mismos y salir al campo de batalla de la vida,  con fuerzas para crear nuestro presente, como nosotros decidamos hacerlo.

 

 

Ser testigo o espec