Perdonar

manos sobre pechoEl acto  de perdonar al otro diciéndole ‘te perdono’ no tiene efecto válido mientras quede el aguijón de la rabia en mi.  El corazón,  por un momento se sintió aliviado, pero al recordar la ‘ofensa’, vuelven a brotar los sentimientos de indignación y odio … una y otra vez, mientras no  sane el corazón en profundidad.

¿Qué es perdonar? ¿Qué virtud o poder especial tenemos nosotros para conmutar o revalidar  la falta del otro?  Sólo  la compasión deshace el dolor causado. No nos engañemos.

Uno solo puede perdonarse a sí mismo. ‘Yo me perdono’. Dejo de culpar y culparme. Dejo de juzgar a los demás. Dejo de creerme importante como para castigar a otro con la indiferencia o el desprecio, inclusive diciéndole ‘te perdono’.

Me deshago de mi rabia cuando me pregunto: ¿Cómo permití que el insulto me hiriese?  … qué débil está mi autoestima …  Me enfrento a mi mismo, no al otro. Me pido cuentas a mi mismo …

Respiro hondo y conecto con el sentimiento de Amor. Respiro hondo y siento como entra en mí esta energía. «Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra» …  El Amor está por encima de cualquier ofensa y daño. El Amor es la única Energía capaz de cerrar toda herida y engrandecer mi espíritu.

La única manera de  colocarnos en el Presente -Aquí y Ahora- es deshaciéndonos de toda carga tóxica que ocupe lugar en nuestro corazón. Perdonando y perdonándonos.

Desvelar la Paz, Alegría y Felicidad en nosotros.

hombre alto montaña meditandoEl ser humano no puede superarse a sí mismo si no se valora  en su totalidad y si no conoce su razón de ser. Este deseo de superación es impulsado de forma vital y ‘sobrenatural’ por las energías de paz, alegría, amor y felicidad.que surgen del interior, como recuerdo y anhelo de recuperar la nobleza de nuestro ser esencial.

Debemos  diferenciar las emociones y pensamientos que son únicamente  reacciones superficiales a hechos externos -emociones pasajeras- de los sentimientos profundos de paz, alegría y felicidad que brotan del interior, por sí mismos, y se arraigan haciéndonos sentir seres independientes y libres.

Existen  emociones que son manifestaciones  de un estado  nutrido por la Conciencia y que se materializan -sin razón aparente y sin necesidad de ninguna causa externa-   debido a nuestra dedicación e intención de conectar con nuestro espíritu.

Estos estados internos de paz, alegría, amor y felicidad no surgen del campo de las posibilidades, sino que es parte substancial de nuestro ser esencial que hemos desvelado o estamos en proceso de ello.

Nos conformamos con las ‘emociones efímeras externas’ que fluctúan y que provocan sufrimiento cuando se evaporan, cuando podríamos crear una paz estable en nuestro corazón.  Descubriendo que la alegría duradera se transforma en Dicha y la felicidad  sin dependencias en Gozo.

No nos olvidemos de que el espíritu humano tiene la capacidad de trascender las limitaciones del ‘Yo’ en virtud de su consciencia unitiva y de su cualidad de ser libre.

Para conseguir esto necesitamos del discernimiento,  de la meditación y de mantener la atención en nuestro corazón espiritual. Desapegándonos de las cosas de este mundo conquistamos  la unidad absoluta con el Todo.