Atención plena

mujer azul ch6Debo vivir contenida para que las energías de este mundo no me arrollen y me lancen hacia el pesimismo y la desmotivación. Debo vivir atenta a no dejarme arrastrar o embaucar por las energías negativas y quienes se valen de ellas. En esa firmeza, con esta intención, en esa acción, en ese no-hacer, para que la Voluntad Divina actúe en mí, para ser canal a Su servicio.

Para vivir desde la comprensión y entendimiento en donde es el Alma quien ve y siente. Para no dejarme devorar –manipular- por las energías que alimentan a las pasiones del Ego.

Las pruebas y las tentaciones –las trampas- son cada vez más sutiles. El compromiso es cada vez mayor; porque se ensancha el entendimiento, de la misma manera que se ensanchan los huesos de las caderas de la mujer preñada y se contraen sus órganos para dejar paso al nuevo ser, en ese alumbramiento, único cada vez, doloroso y al mismo tiempo de placer sublime, cuando se vive la experiencia desde la entrega, aceptando el dolor como un desafío.

Me responsabilizo de mi cuerpo, mi mente y mi espíritu. Doy las gracias a la vida por darme la oportunidad de descubrirme en ella. Doy gracias a la Madre Tierra por sostenerme y nutrirme.

El Amor no nace en la Mente sino en el corazón y es infinitamente más que un sentimiento o emoción.

Yo Soy Amor.

Las trampas de la Mente

hombre galacticoSeguir ciegamente las creencias de otros nos puede llevar al despropósito. Intentar dominar el ego y sus desatinos desde una mente obcecada lleva al fracaso. Una mente fantasiosa, confabulada con un ego insensato convencido de su superioridad, siempre tiene lista alguna trampa mental para burlar las buenas intenciones de esa parte del cerebro que intuye el desvarío.

La mente que no sabe pensar y no es capaz de discernir tiene siempre preparada una maniobra para que desistamos de nuestros planes de cambios; debilitando nuestra voluntad y creando inseguridad sobre nuestras capacidades y valores.

Desde la apariencia de razonamientos válidos, una mente aprisionada por un ego exaltado y un orgullo desmedido, justifica la cerrazón de creerse dueño de la verdad, no permitiéndose ceder ni tolerar ningún cambio.

La mente que no es capaz de reflexionar, nos hace creer que somos dueños de nuestra vida pero en realidad lo que hace es crearnos complejos:

Creemos que el control de la mente lo conseguimos reprimiendo nuestros sentimientos o avasallando a los demás; trampa fatídica que nos acompleja.

Creemos que la “ACEPTACIÓN” es tener una actitud servil hacia el otro, debilitando nuestra identidad; otra trampa de la mente.

Para todos aquellos que están siguiendo un camino espiritual desde la mente, que son creyentes sometidos a prácticas religiosas férreas y rigurosas; corren el peligro de caer en la trampa del complejo de superioridad.

Si realmente deseamos lograr la auto-realización y la paz interior, tengamos presente que la Mente debiera ser el primer discípulo del Alma.

La espiritualidad mental

corazon verdeLas trampas que el Ego despliega cada vez de forma más sutil están también en el mundo espiritual. Y si uno no aprende a desarrollar la mente y conectarla al corazón espiritual  para que palpiten al unísono, lo único que conseguiremos es más de lo mismo: miedos, inseguridad, insatisfacción  y un largo etcétera que nos alejan de nuestra real naturaleza sin entender por qué .

No necesitamos conocimiento intelectual sino conocimiento intuitivo y este último se recibe directamente en el corazón espiritual desde Planos superiores. Para ello tenemos que desarrollar la mente disolviendo  primero los condicionamientos y patrones inútiles que nos envuelven.

Luchar contra la mente desde la mente no tiene sentido ni beneficio. Deshacernos de malos hábitos y patrones negativos, no lo conseguiremos desde el razonamiento -la mente engaña y te dice ‘eso ya lo sé, ‘eso ya lo tengo superado’ y lo único que ha hecho es disfrazarlo o guardarlo más hondo.

Cuando la mente domina doblegando el corazón se corre el peligro de caer en intransigencias y ser intolerantes con su lado afectivo.  Las personas muy mentales ignoran su lado emocional; son más calculadoras, priorizan sus intereses materiales y tener control sobre su vida tiene más valor que vivir espontáneamente lo que se presente en la vida.

Entrar en el mundo espiritual con expectativas de iluminarte, es estar en la mente. Recopilar información, convirtiéndote casi en un erudito en materia de la espiritualidad o seguir las directrices de un maestro, sin entregar el corazón, es seguir estando atrapado en la mente.  Sólo cambias el escenario, los hábitos y el lenguaje, pero el trasfondo sigue siendo el mismo.

Trascender la mente para zambullirnos en el corazón espiritual. Deshacernos del Ego que alimenta la identidad del personaje se hace necesario para aligerarnos en este viaje hacia el encuentro con nuestro ser esencial; quien somos realmente.

Mente-corazón deben estar equilibrados si queremos vivir una vida sana y feliz.

Vivir en el corazón espiritual no es algo que se piense o se programe; sucede y sabes que has llegado a ese estado porque ahora eres compasivo y estás lleno de amor; eres amor.

 

 

 

Tácticas peligrosas de algunos maestros

Me pide cita por teléfono un hombre de mediana edad que hace un año atendió un curso mío pues se encontraba con una depresión y ansiedad muy grande por haber perdido su puesto de trabajo. Al oírle con voz nerviosa e intranquila le dije viniese esta misma mañana. Llegó con una libreta y me cuenta sin preámbulos que ha participado en un curso de “coach” donde 18 personas de clase media han pagado 200 euros por el fin de semana y se comprometieron a continuar el curso tres meses teniendo que pagar cada uno 700 euros.

La mujer que  da el curso ha sido presentada por el ayuntamiento del pueblo y viene de Estados Unidos aunque es de origen español. Llamaré Manolo a este hombre que ha venido en busca de claridad mental a lo que -por todo lo que me ha explicado- parece la misma confabulación del diablo.

En primer lugar, tuvieron que firmar un papel que todo lo que se hablase en el curso era secreto y no se podía comentar fuera de él. En segundo lugar, tuvieron que firmar que una vez dentro del curso no podían abandonarlo y de hacerlo el grupo se disolvería inmediatamente, para perjuicio de los demás.  Y más cosas que no sigo para no extenderme demasiado.

Luego siguieron toda una serie de ejercicios y juegos que servían para que la “entrenadora” -en su poder otorgado de líder absoluto- humillase y manipulase las mentes de los participantes.

El pobre Manolo vino a mí diciéndome se sentía totalmente confundido y revuelto mental y emocionalmente. Que vio lo peligroso que puede llegar a ser el que algunos se tilden de maestros y causen estragos entre la gente llana y confiada. Se dio cuenta de qué forma sutil pueden emplear algunos desalmados para hacer caer en trampas económicas a través de la manipulación emocional. Tácticas bien diseñadas primero para encandilarte, deslumbrarte y luego someterte totalmente, usando tu propia candidez.

Me tuve que reir por dentro de constatar  cómo el ser humano cae en sus propias trampas: En el curso  que yo impartía,  todos se quejaban de que tenían problemas económicos y sólo abonaban 20 euros mensuales o venían de forma gratuita. Pero cuando se les promete el paraíso en la Tierra, se venden las joyas de la abuela y pagan sin rechistar ¡700 euros! por un curso de “crecimiento personal” o coach como se dice ahora.