El Ego nos hace sufrir.

meditacion perfectaCuando se vive desde el Ego-Mente, vivimos en el sufrimiento y la contradicción, porque éste lo quiere todo, nada le parece suficiente y en todo encuentra algún fallo. Siempre está maquinando desde la inseguridad y el miedo por el futuro.

El Ego hace al cuerpo físico rígido, denso,  inflexible … entonces, en  algún momento,  comienzan los dolores de espalda, las desviaciones de columna … y hasta las actitudes y el corazón se endurecen … creando más enfermedades.

Conseguir salir del Ego -ese yo pequeño pero tirano-  para adentrarnos en el Amor del corazón, expandiendo así nuestra Conciencia del Ser esencial que somos, es lo que nos permite sacudirnos todas las complejidades de la Mente para comenzar a experimentar la Dicha de la sencillez,  y para descubrir la sencillez dentro del Amor.

Una vez introducimos en nuestras vidas  alguna práctica que nos ayude a flexibilizar nuestra mente y nos ayude a controlarla, comenzaremos a ser Observadores de nuestro Ego para que de forma no agresiva -por sí mismo y de forma natural y gradual- se vaya corrigiendo … es decir, irá dejando de estar centrado en sí mismo en la medida en que su percepción se vaya haciendo mayor e introduzca en su corazón a todos los demás seres vivos y se sienta parte del Todo …

Esta transformación se consigue a través de  la meditación, la oración, yoga, Reiki, y muchas prácticas más a elegir.  Cuanto más sencillos nos hacemos, más transparente se vuelve nuestra mente, más ligeros, sin forma, sin expectativas, …

Es posible y ahora es el momento.

Ahora

amanecer 3

Ahora que los planetas me son favorables, que todo está en orden, que se ha despejado el Camino, que me siento ligera y capaz de hacer, que -por fin- soy yo y me reconozco, me acepto y puedo ver mis sombras y mis luces con desapego y humor…

Ahora, que los años vividos, con todos sus amaneceres y puestas de sol de todos los colores habidos y por haber, ya me son queridos y  desde la serenidad contemplados, …

Ahora, que prefiero reir y elijo la sencillez y el silencio …

Ahora, que no busco nada, ni deseo gran cosa, ni espero nada de nadie y me dejo sorprender …

Ahora, que valoro el momento, la sonrisa, el gesto amable, la mirada cómplice, el abrazo espontáneo, la calidez del amor en todas sus manifestaciones de todos los seres vivos …

Ahora, me siento agradecida,  infinitamente en paz y en armonía con el Universo y la Naturaleza.

Ahora, desde la aceptación, la vida se hace sencilla,  acompasada y en sintonía con todo lo que se mueve.