Yo NO soy mi Mente

La Mente no disciplinada es como un niño de cinco años que sabe conseguir lo que quiere INSISTIENDO. Ese es su Poder. INSISTE hasta conseguir lo que quiere. El niño sabe que insistiendo consigue lo que quiere, aunque su madre muy enfadada le diga «es la última vez que te lo compro», pero él sabe que es cuestión de insistir. Así funciona también nuestra Mente cuando no está disciplinada.

«YO NO SOY MI MENTE, tengo una mente». Este es un buen mantra para repetirnos muchas veces al día.

Siendo Observadora de mi misma, puedo darme cuenta de que mi mente me domina. De que no tengo fuerza de voluntad suficiente para disciplinarla y ponerla a mi servicio.

¿Cómo funciona la disciplina? Comencemos por cosas sencillas. Por ejemplo, me propongo no comer nada entre las tres comidas del día. No picotear nada. Voy a crear este hábito. Escucho a mi mente cómo quiere sabotear mi decisión e intenta manipularme una y otra vez con diferentes excusas.

Necesito 21 días para crear un nuevo hábito y afianzarlo. Voy a tener presente este reto para fortalecer mi Mente, mi voluntad y mi autoestima. Voy a ser observadora de mi Mente y no me voy a dejar manipular.

Por el Poder de la Intención.- Yo me construyo desde la disciplina de la Mente y eso me hace sentir bien conmigo misma. Cada vez que domino los impulsos que no me convienen, me siento victoriosa. Experimento cómo la Mente aprende y acepta recibir órdenes… no era tan difícil sólo hace falta perseverancia.

Mi Voluntad se fortalece y así consigo una mayor armonía mental y emocional.

Vale la pena hacerlo.

¿Cómo mejorar la suerte?

mujer abrazoA la suerte la consideramos fortuita, casual… fuera totalmente de nuestro control. Nos aprovechamos de ella para justificarnos, decimos «he tenido mala suerte». O actuamos sin muestras de gratitud diciendo «qué buena suerte» … y todo queda ahí, sin saber ver las señales de ayudas y `pruebas a veces muy difíciles que el Universo y por Ley de la Naturaleza se nos otorgan para que tomemos Conciencia y avancemos como humanos y divinos que somos.

La CASUALIDAD no existe. Nada es casual. Abrir los ojos y comenzar a VER más allá de la realidad aparente nos hará entender lo que llamamos «suerte».

Todo depende de nuestra actitud y disposición. Si nos mostramos cerrados y reacios a RECIBIR la «buena suerte», habiendo elegido el personaje de víctima, entonces será muy difícil -imposible- que entremos en el campo de posibilidades que está enfrente nuestro.

ATRAER la buena suerte, ATRAER las cosas buenas que nos facilite la vida, es posible. Siempre y cuando estemos abiertos a ella. Tenemos que CONFIAR en nosotros mismos; eso es primordial. Si no confiamos en nosotros mismos lo que atraeremos serán las dificultades que nos confirmarán lo que pensamos «¿ves como yo tenía razón?, no tengo suerte» …

ACTITUD DE CONFIANZA, sin medias tintas. OBJETIVOS CLAROS. PERSEVERANCIA. Estas tres cosas son las que hacen falta para que la SUERTE comience a sonreírnos. Es una energía poderosa que está a nuestra disposición. Experimentarla.

Ejercicio para desarrollar la mente

hombre amanecerNo es suficiente saber qué es correcto para actuar correctamente. No es suficiente tener aprendidas una serie de reglas de convivencia para saber manejarse satisfactoriamente en la sociedad. No es suficiente estar,  hacer,  existir y … no es suficiente si lo que anhelamos es sentirnos vivos y que nuestra vida tenga sentido.

Una mente sin desarrollar no sabe pensar. Y desde su debilidad, por miedo y desconfianza,  excluye, niega, juzga, insulta al no saber dialogar. Se encoge, se limita; vive confundida …

¿Cómo es esa mente?  Tiene por desarrollar la sensibilidad emocional. Es inmadura. Miles de pensamientos sin orden ni propósito. Con deseos pero sin voluntad para llevarlos a cabo. Con planes e ideas nuevas pero que siempre pospone para mañana. Con muchos problemas y cosas por solucionar pero sin fuerzas ni capacidad para resolverlos.

Nos proponemos controlar la mente. Hacemos grandes esfuerzos por controlarla. Y nos agotamos en el intento; nos sentimos frustrados. Porque no se trata de controlar la mente sino de desarrollarla.

Y es posible. Se trata de un entrenamiento que requiere compromiso con uno mismo. Y en ese compromiso primeramente hay que trabajar con unos valores imprescindibles para tener éxito: PACIENCIA. CONSTANCIA. PERSEVERANCIA.

Cada día nos inspiraremos y renovaremos nuestra voluntad desde el «Sólo por hoy». Por el poder de la intención:

1) En lugar de compararme, me inspiro desde el centro de mi corazón y me pongo en marcha: «Sólo por hoy voy a dar lo mejor de mi»

2) Paso de criticar y criticarme a tener  pensamientos constructivos. «Solo por hoy elijo ser agradecido»

3) Paso de la queja a la acción. El lamentarme consume mis energías. «Sólo por hoy actúo positivamente para mi bien»

Yo Soy desde el Centro de mi Corazón. Yo Soy consciente de mi ser  y desarrollo mi Conciencia. Soy responsable de mi felicidad. Creo mi estado de ánimo. Soy dueño de mi destino.

Ésta es la verdadera transformación y renovación de  vida.

Durante este proceso vital vamos a liberar emociones negativas y vamos a  integrar las energías de Amor Puro que iran emergiendo en nuestro Corazón. Estando presentes en nuestro día a día, cada vez más en paz y armonía con nosotros mismos y con el mundo.

 

 

 

 

La verdadera Liberación

flor violeta radianteTrabaja para despertar la Conciencia y se abrirá tu corazón como una flor … ya preparado para recibir la Luz que es Amor Puro.

Entonces, se descorrerán los velos que te separan de la Realidad y la Verdad única …

¿Qué significa toda esta simbología? Sal de la Mente para poder directamente experimentar la Libertad.

Ahora desaparecerán los Miedos que te mantienen maniatado, limitado en la inseguridad y esclavo de tus condicionamientos y creencias.

Esa es la verdadera Liberación. El encuentro con tu Ser original que es eterno.

– ¿Y qué hacer para alcanzar el Despertar?

– Comienza por dedicar un tiempo a tí mismo. Pregúntate quién soy yo. Ve al encuentro del Ser esencial que dormita en tu interior. Siéntate a meditar. Respira de forma consciente y conecta con tu corazón. Escúchale. Date tiempo para lograr esa unión. Solo con perseverancia y sincero anhelo hallarás el tesoro que anida en tí.