Hacernos conscientes

ser y menteLa vida está orientada a hacernos avanzar hacia un nivel superior de Conciencia.

Si nuestro Ego se resiste a ello, viviremos en el sobre-esfuerzo y el sufrimiento. Si cumplimos con nuestra esencia, fluiremos dentro de la Naturaleza y el Universo.

Para llegar a esta “aceptación” de ser quien uno es, debemos primero conocernos a nosotros mismos y experimentar cuál es nuestro propósito de vida.

Llegar a entender un día que, cada momento de nuestra vida -cuando la vivimos conscientemente-, estamos refinando nuestro Yo, estamos atentos a descubrir nuestros talentos y preferencias así como nuestras debilidades, … y nos permitimos hacer elecciones sin sentimientos de culpa o de obligación… pero esto sucede cuando somos capaces de vivir desde nuestra Conciencia, …

Hacerme consciente significa tener Conciencia de mi mismo/a. E ir desarrollándola a medida en que mi mente está cada día más atenta en el presente, volcada enteramente en lo que hace.

Me hago más consciente de mi mismo/a cuando sé cuáles son mis prioridades y organizo mi tiempo de acuerdo a ello, aprendiendo a relativizar todo lo demás.

Me hago más consciente de mi mismo/a cuando no necesito del reconocimiento de los demás para saber que estoy haciendo lo correcto. Mi corazón ya sabe distinguir lo certero de lo sólo probable y de lo dudoso.

Me hago más consciente de mi mismo/a cuando reconozco lo que tiene valor real en mi proceso de crecimiento y eso me ayuda a asumir retos sobre mi Yo y mis emociones.

La vida diaria es una combinación de estados de conciencia que fluctúan a la par con las energías del Universo. Seamos Observadores de los mecanismos de nuestro Ego -del personaje- y sepamos distinguirlo del Yo Superior -nuestra Alma-.

Aprendamos a modificar los patrones y creencias rígidas a través de la meditación o la oración. El desarrollo de la Conciencia nos trae un cambio de percepción, de entendimiento y de intención.

No se trata de nuevos sistemas sino de una Conciencia amplificada a nuevas visiones de nuestro Ser.

Compromiso / Obligación

manos entrelazada.jpgLa diferencia es grande. El compromiso primeramente es con uno mismo. Debe ser voluntario y consciente; así es como se crea la perfección.

La obligación es impuesta o aceptada desde la manipulación o la fuerza. Se trata de ganar la voluntad del otro mediante el miedo, el sentimiento de culpa, el interés o el victimismo.

Cuando a nivel físico sentimos un peso en nuestros hombros quiere decir que emocionalmente tenemos un sobre-esfuerzo de responsabilidades y preocupaciones. El dolor y tensión física en toda esa zona e inclusive cuando la espalda comienza a deformarse debido a que la columna vertebral “cede” y se encorva … quiere decir que tenemos que comenzar a replantearnos nuestra actitud y vulnerabilidad ante los demás.

Sentirnos obligados a hacer algo o sentirnos obligados a comportarnos de una manera distinta a la que nos dicta nuestra naturaleza y entendimiento, simplemente por COMPLACER a los demás, nos perjudica tarde o temprano. Distinto es si esa obligación la convertimos en compromiso consciente y voluntario, por amor …

Las exigencias y la obligatoriedad vengan de quien vengan, inclusive las auto-impuestas crean tensión interior, represión.

Sentirnos en deuda con alguien o sentirnos obligados a devolver un favor, a hacer un regalo, poner nuestro empeño en agradar, todo ello lleva un esfuerzo   y gasto de energía a nivel mental.  Sin embargo, cuando es el corazón quien  siente el impulso sincero y espontaneo de corresponder o mostrar su compromiso de lealtad o lo que sea, lo hace desde la libertad.

Transformar la obligación en COMPROMISO crea libertad,  responsabilidad y conciencia.

Debería hacer…

  “Hacemos sin hacer y todo se hace“, dicen las runas vikingas. Porque sólo cuando estamos en paz con nosotros mismos es que amamos realmente la vida; somos más tolerantes con los demás, aceptamos y valoramos las situaciones … somos  felices.

Cuando nos sentimos forzados a HACER, abusamos de nuestra fortaleza,  llevándola a veces al límite,  debido a ese sentimiento de “Obligación” que nos domina. Se convierte en una carga muy pesada que se manifiesta en el cuerpo físico como gran tensión y dolor sobre los hombros.

Para deshacernos del estrés y la ansiedad tenemos que zafarnos de la prisa y del  “debería hacer“. Permitirnos descansar o andar a nuestro aire, darle tiempo al tiempo, simplemente disfrutando del momento. Esa actitud nuestra también ayuda a dejar más espacio a las personas a nuestro alrededor. Y todo se estabiliza, coge su ritmo de forma natural… y  nuestra mente se aquieta….

Dar por terminadas etapas de nuestra vida -cerrarlas- y aceptar de manera consciente  -desde la responsabilidad- todo lo sucedido en el pasado. Sentir la importancia de ese gesto -hecho desde el corazón- es una liberación.

Hacemos sin hacer …quiere decir que de forma relajada -desde la confianza en nosotros mismos y en la divinidad en nosotros- dejamos que todo se ponga en su sitio y actuamos en el momento adecuado.

…y todo se hace.