La Soledad

Hay una gran diferencia entre la soledad de quien desea estar solo y se siente pleno, y la soledad del “desolado” por sentirse ignorado.

La soledad de la persona plena, no es un sentimiento sino una actitud voluntaria y consciente. Esta persona tiene la Conciencia de sí unida a su corazón y al corazón del Universo que es Amor Puro. Por lo tanto se siente a gusto consigo mismo y su Camino es hacia adentro.

La persona desolada sí tiene ese sentimiento angustioso de vivir sintiéndose abandonado, incomprendido, dejado de lado … La desolación lleva a la destrucción de la felicidad en uno mismo; esa creencia de que eres menos, de que eres torpe, que tienes la obligación de agradar a otros dejando de ser tu mismo, te imposibilita a ser sociable sin tensionarte y a relacionarte con normalidad .

La Mente puede ser nuestro peor enemigo y aislarse es una de las trampas. No enfrentarse a uno mismo por miedo a sufrir, evitando sanar emociones que están bloqueando la natural fluidez de satisfacer la necesidad de contacto con los demás, puede suponer una tortura.

La soledad, como recogimiento, es otra cosa bien distinta. La persona solitaria vive parte de su día a día, retirada en su mundo de silencio y calma, para alcanzar el conocimiento intuitivo y desarrollo personal.

Algunas personas se aíslan por miedo al no saber manejarse en la vida. Se trata de una huida. No tienen confianza en sí mismos y sus capacidades. Físicamente se pueden manifestar síntomas como ataques de pánico, contracturas, asma, cáncer y las enfermedades autoinmunes y todos los trastornos compulsivos.

Seamos conscientes de nuestro carácter y personalidad. Hagámonos Observadores de nosotros mismos; del personaje y separémoslo del Ser que somos. Porque el personaje ha sido creado a partir de la educación recibida y todo lo circunstancial que lo ha rodeado desde su nacimiento. Pero el SER dentro de nosotros (dentro del cuerpo físico) está unido al Alma y Espíritu; nuestra esencia inmortal.

La persona que valora la soledad es porque busca sentir y vivir desde su espíritu y para ello tiene que trascender el mundo exterior.

La Luna Llena

Cuando la luna llena, las almas salen al encuentro del amor, pero muchas de ellas son atraídas por el Vacío y la belleza de la Nada.

En las noches de luna llena, las emociones se disparan creando y magnificando los dramas. El sentimiento de soledad se hace tormentoso.

El azul blanquecino que desprende la luna más la vibración algo lúgubre que emite el universo esas noches -una monótona e hipnótica musicalidad- hacen propicia que las sombras parezcan maléficas.

Las noches de luna llena son dominadas por el inconsciente, por la parte oscura de nuestro ser, que entonces se siente valiente de salir al exterior para dejar suelta su melancolía y su idealización del mundo.

La luna llena nos afecta de pleno a las personas muy sensibles. Hace desplegar la imaginación y la intuición. Hace captar sentimientos de otros y nos hace percibir pensamientos que están en el espacio, vete tu a saber de quién.

Pero, ya sabiéndolo que es así, una y otra luna llena, nos relajamos y esas noches solo somos Observadores de su misterio, sin dejarnos atrapar por su belleza.