La risa sabia

Habíamos quedado con la intención de desahogarnos echando pestes de un tipo que conocíamos y nos había utilizado y engañado a las dos. Pero ya estando juntas solo hicimos que reír y reír, antes de que nos pusiésemos hablar.

Como dos chiquillas traviesas que saben van a hacer algo mal hecho pero les entra la risa. Y eso que de verdad sentíamos una tremenda rabia por esa tercera persona…

El caso es que nos mirábamos a los ojos y brotaba la risa; risa divertida, risa de placer, risa sana. Nos dimos cuenta de que no valía la pena malgastar el tiempo en quejas. No valía la pena hablar mal de nadie.

Verdaderamente la risa sana los corazones.

¡Y sentíamos nuestra vibración crecer! Entramos en un estado de pura alegría.

Ay que de risas. Linda tarde. Fue la mejor opción.

La mente no perdona

mujer dibujo naranjaTengo la idea de perdonar. Digo que perdono. Me digo que ya he perdonado. … pero no es verdad; me quedo con el sentimiento de culpa.

Vuelve a mi mente el recuerdo de lo que me hirió y la rabia se reanima … quizás más atenuada o más camuflada, pero ahí está; no he perdonado.

Y me pregunto qué significa perdonar. Qué se siente  cuando uno perdona realmente. ¿Qué es lo que uno debe hacer  para absolver  a otro o a uno mismo, si no existe la imparcialidad, si tus sentimientos malheridos están implicados y se mantienen firmes en el recuerdo …?

Lo único que sabes es que si no «perdonas», si no saldas esa cuenta pendiente de perdonar, ese asunto y dolor permanecerá ahí, dentro de tí, como una losa.

Cuando se habla de perdonar desde la Mente, estamos creando una acción artificial que sólo calma al corazón momentaneamente.

Perdonar directamente desde el corazón, es algo espontáneo; no se planea y el dolor sale de la memoria de igual forma; fácilmente, sin dejar herida.

Y en etapas más evolucionadas, hay tal desapego del yo, que uno no se ve afectado por el otro como para tener que perdonar nada. La compasión y entendimiento, difuminan cualquier roce.

 

 

La mejor medicina

manos loveHan pasado muchisimos años desde que elegí entrar en el Camino de la espiritualidad. Son muchas también las experiencias vividas que me han ido confirmando y afirmándome que ese es el  único Camino, por el que se puede transitar de muchas formas,  pero donde el propósito y la intención es una: encontrar la paz interior evolucionando  como ser humano.

Comencé siendo muy joven, desde la confusión total. Desde la frustración y también desde la rabia, el desánimo y hasta la desesperación … porque este mundo material -esta sociedad- me parecía absurda y extraña a mi sentir y no lograba encontrar mi lugar ni conseguía darle un sentido a mi vida.

Pero todo eso ya quedó muy lejos. Ahora mismo, que ya llevo tres cuartas partes de mi vida vividas, estoy ayudando a otros facilitándoles ese comienzo. Es curioso, porque cada persona llega explicando su problemática personal, los sufrimientos que padecen y todas las circunstancias particulares de su vida y aparentemente son todas historias muy distintas …

Les escucho pero la respuesta y consejo siempre es el mismo, de alguna manera no hay diferencias. No hay distinto consejo ni siquiera para las distintas molestias y enfermedades porque sólo hay una misma y única raíz a todas las infelicidades y enfermedades del ser humano; no sentirse amado y no sentirse merecedor de ser amado ni siquiera por sí mismo.

El remedio para la sanación de las enfermedades físicas y emocionales es el amor y la confianza en sí mismo. Lleva su tiempo cambiar patrones, sanar heridas, rehacer la auto-estima, es verdad, pero vale la pena dedicar un tiempo a ello. Vale la pena sentirse dueño de su propia vida, valorarla y responsabilizarse de su propia felicidad.

Así que, ve al encuentro de tu ser esencial. Conecta con tu corazón y sé tu mismo. Escúchate. Ámate. Dedícate tiempo, en silencio, encuentra la paz y la felicidad en tu interior…

No hay otra Verdad. No hay otra respuesta ni otro camino. Hazte responsable de tu felicidad.

Yo puedo …

niñoPuedo vivir sin dolor… escucho mi cuerpo, le presto atención y le atiendo. Me ocupo de él… Puedo observarlo sin tensión y lo acepto relajadamente.

Puedo vivir sin enfermar… he aprendido que toda enfermedad es un llamado de atención de mi ser para que rectifique mi actitud y mi forma de manejar la vida. Sé que toda enfermedad física tiene una lectura profunda sobre mi actuar; las cosas que me dañaron, humillaciones y vergüenzas sufridas, los miedos guardados bajo siete llaves. Acepto la enfermedad y perdono como la mejor medicina…

Puedo vivir sin odiar… ahora sé del daño que me he hecho a mí misma por no saber expresarme, defenderme, luchar por mis derechos. He estado guardando la rabia. Escondiendo la frustración y la impotencia. Los miedos y la cobardía crean el odio, aparentemente hacia el otro pero también hacia uno mismo por no perdonarnos, tener miedo y sentirnos cobardes y torpes…. Puedo vivir sin odiar.

Puedo vivir sin discutir… Ya hay paz en mi interior. Me acepto y no necesito del reconocimiento de nadie. Miro al otro y le escucho desde la tolerancia y la comprensión; le acepto y me acepto. Puedo vivir sin discutir.

Puedo vivir en estado de paz interior. … Cuando conecto con mi alma y trasciendo este plano material y lineal, se hace más fácil la comprensión y aceptación de la vida. Salirse de la queja y la actitud de víctima para entrar en un escenario mucho más luminoso donde el Amor y la liviandad que produce el agradecimiento me ayudan a fluir en un estado -casi permanente- de Gracia. Puedo vivir en estado de paz interior.

Los miedos y la terapia regresiva

hombre despertar espiritualUn muchacho de 26 años, estudiante de filosofía, viene preguntando por su pasado. Su aspecto es desvalido, lleva un atuendo descuidado «hipi» y  con pelo largo. Me dice que quiere saber por qué siente tanta rabia y pena a la vez, que su impotencia le hace hasta llorar y se queda bloqueado en situaciones en las que debería actuar.

Hacemos terapia regresiva y sale de manifiesto su naturaleza compasiva y sus deseos de ayudar a los demás. En otra vida se enrroló como voluntario en una guerra sin fin, fue herido en una pierna que le mantuvo en las trincheras sin posibilidad de moverse mucho tiempo. Sus ideales se transformaron en una gran rabia y pena de sí mismo.

Le conduzco hacia la muerte en esa vida donde seres de luz le van a buscar y le llevan a un lugar donde hay un círculo. Le hago entrar en él y le digo llame desde el corazón a su animal de poder para que le ayude a sanar su corazón que todavía se siente aprisionado por la rabia. Entra en su círculo un águila real.   Continuamos desde ahí haciendo un trabajo de purificación emocional en donde el águila hace de guía y le hace recuperar su poder y confianza en sí mismo. Cuando terminamos su aspecto es otro. Ha recobrado la dignidad y la conexión con su ser esencial.

El miedo al fracaso. El miedo a ser rechazado. El miedo a no estar a la altura de las circunstancias. El miedo a hacer el ridículo, a no ser aceptado, a no ser merecedor, al abandono, a ser humillado … todas estas energías limitadoras se adueñan de la mente de tal manera y con tal poder que la persona es incapaz por si sola de desprenderse de ellas.

Los miedos van poco a poco debilitando la capacidad de pensar. Se extienden y van anulando la personalidad; te convierten en un ser inseguro y dependiente… Todo ello formando una red alrededor  que se va estrechando..suena muy trágico pero es que si no se detiene y corrige, la persona se va limitando más y más a sí misma, perdiendo la capacidad de autosanación.

Palabras que sobran.

mujer arbol inclinado por Cristiana CeppasHay palabras que no deberían existir, por ejemplo, víctima, resignación … Las palabras están vivas y algunas actúan como las garrapatas; penetran en el interior sin que te des cuenta y silenciosamente comienzan a alimentarse de tí causándote debilitamiento y cansancio e inclusive te pueden ocasionar fatales consecuencias.

Lo que quiero decir es que es fácil caer en la trampa de que al etiquetarte o encasillarte como «víctima», eso te proporcione un consuelo esteril y te abandones cómodamente a esa postura, tomándolo ya de por vida, como un modelo o patrón inherente.

Todas esas palabras identificativas pero con caracter negativo, quedan grabadas en la mente -y en el corazón- como si se tratasen de distintivos rotundos e inamovibles. Con el gravamen de toda la corroción que crean en el cuerpo emocional como son las dependencias, la falta de estímulo y energía, la amargura, la rabia y una actitud vital pesimista y de resignación, entre otros sentimientos que llevan a la infelicidad.

 

 

 

La mente, juez implacable

ser, geometria sagradaEs muy difícil mantener el equilibrio de nuestros sentidos es un mundo tan contradictorio y absurdo, si lo razonamos. Observar el mundo sólo desde el palco de la mente hace que te sientas confuso y  decepcionado.

Conozco personas que se decían muy creyentes y devotas pero han dejado de creer en Dios cuando les ha tocado vivir una desgracia que no han podido superar. ¿Qué explicación razonable darle a una desgracia sin que surja la rabia o la cólera?

Alguien tiene que cargar con la culpa cuando desde la mente no somos capaces de encontrar una explicación que nos satisfaga. Pero nada ocurre por casualidad. Ninguna desgracia ocurre por tener mala suerte. Esa sería la explicación infantil más fácil … y necesitamos  tranquilizar  nuestra mente y nuestro corazón… pero primeramente la mente; la razón de por qué suceden las cosas.

La mente es un juez implacable. Juzga sin compasión desde sus intereses más inmediatos. Y los intereses de la mente son exclusivamente su Ego. Y el Ego se ciega, se empecina y es capaz de mantenerse inflexible en una obcecación tenaz y arrasar con todo lo que se le ponga por delante, aunque eso le lleve a la desgracia más grande.

El equilibrio sólo se consigue cuando se fusiona  mente-corazón. Cada parte proporcionará su visión y sólo entonces habrá ecuanimidad.