Vender nuestros sueños

hombre y caballo«VENDERNOS»  quiere decir dejar de ser quien somos a cambio de tener una seguridad económica, un estatus, éxito laboral, … cuánto debo dar de mi y cuánto dependeré  de los demás, si finalmente cedo y entro en la maquinaria  de esta sociedad consumista.

¿Cuánta libertad voy a perder si claudico y dejo  de ser quien soy?  Si me rindo y dejo de lado mis deseos y sueños profundos es porque he perdido la fe en mi mismo.

El corazón se va encogiendo y apagando poco a poco cuando no escuchamos a nuestro corazón y seguimos un camino que no es el nuestro. Queriendo agradar a otros, tal vez, nos hundimos en una infelicidad silenciosa, renunciando a seguir nuestro destino. Nos hacemos voluntariamente esclavos de los sueños de otros.  Y el tiempo  que nos quitan otros -por cobardía a defender lo que es nuestro- es irrecuperable.

Cuando hacemos un gran esfuerzo, sacrificando nuestros ideales y nuestra naturaleza,  por integrarnos en el sistema o en un grupo o en una relación, estamos dándole la espalda a nuestros anhelos y aspiraciones más elevadas … que nada tienen que ver con el mundo material.
Nos aconsejan y nos manipulan  dándonos mil razones contundentes sobre la necesidad de  que nuestras miras  estén basadas en lo material … y probablemente nos convenzan, a hacer lo que la mayoría de la gente común hace:  nos vamos a hipotecar de por vida para tener en propiedad una casa y un coche pero estaremos echando  a faltar la naturaleza, las montañas, el sol y la libertad de no tener obligaciones económicas impuestas  que nos limitan. ¿Dónde quedó nuestra alma?
La cuestión es valorarnos y  sabernos capaces de cualquier desafío que nos propongamos. Sabiendo decir NO sin sentirnos culpables.
Porque los miedos y la inseguridad son los mayores enemigos que tenemos, el mayor obstáculo para que sucedan las cosas. Así que, confía. Fortalece tu identidad. No permitas que los condicionamientos y el sistema social te manipulen. Volvamos a ser creativos.
Sigamos nuestra intuición. Sigamos el camino del corazón. Pide al Universo ilumine tu camino y verás el foco de Luz alumbrándote … 

Vivencias

Meditar hasta perder el sentidmeditación rosao de identidad.

Entrar en la profundidad de uno mismo, donde dimana el Ser.

Dilatarse, ante el Infinito, sin noción de límites .

Ajeno a si ya te has diluido por completo o no.

Entonces, después, cuando vuelves,

la mente quiquillosa e intrometida aparece

pero tu, ya la escuchas como quien escucha a un grillo,

simplemente oyes un sonido familiar  de fondo,

pero  te mantienes en ese estado de vigilia

conectado a la Realidad del Ser.

 

 

 

 

Competencia y rivalidad

niño y perro grandeLos niños sufren porque no quieren ser diferentes a los demás niños. Los más influenciables  y con baja autoestima son los más vulnerables e imitan a los demás con el afán de ser aceptados aunque vaya en contra de su sentir y su ser. Todos quieren parecerse a otro que consideran mejor… ¡Qué triste realidad!

Pero somos únicos. Aquello de que «todos somos iguales» es a nivel social pero en cuestión de IDENTIDAD todos somos únicos y no deberíamos desear parecernos a otros. Porque ahí entra la competencia y rivalidad.

Y justamente como lo que nos enseñan desde pequeños es a competir y a rivalizar con nuestros hermanos, con nuestros compañeros de clase, etc. es que creamos en nuestra mente los miedos «a ser menos», la ansiedad por no llegar a conseguir lo que el otro, la angustia, el tormento, el estrés… todo por medirnos con el otro… eternamente midiendo, juzgando, etiquetando…

Pero somos únicos. Y el modelo está en nuestro interior y el espejo donde mirarnos está en nuestros propios ojos… ¿hay brillo de entusiasmo y alegría en ellos? ¿o se han apagado por la frustración, el desengaño y el cansancio por no poder ser quien se es?

Somos únicos y sin límites para crecer tanto como anhelemos. Tan flexibles para moldearnos a nosotros mismos como nuestra creatividad ansíe. Tan divinos e iluminados como nos propongamos llegar a ser… que ya somos…