Desintoxicar las emociones

mujeresEl cuerpo físico se enferma desde la mente. Todo está en función del lenguaje emocional y eso es lo que debemos desintoxicar y ordenar correctamente desde la Conciencia. Si aprendemos a escucharle y a observarle, dándole lo que necesita y le beneficie,  la enfermedad no tiene razón de ser.

El cúmulo de penas, tristeza, sufrimiento, angustia, ansiedad, miedos… todo esto es lo que provoca el desequilibrio emocional y el desajuste en nuestro cuerpo físico.

La Conciencia es Luz y cumple la función más importante de nuestra mente. Si no desarrollamos la Conciencia ésta no llevará luz a las otras partes, que son: la capacidad de elección,  sabiduría, ego y capacidad de discernir.

Tener cientos de pensamientos al día no quiere decir que estemos pensando o que sepamos pensar. La capacidad de saber elegir tiene que ver con nuestra claridad mental y emocional. Significa no tomar decisiones precipitadamente, no tomarlas desde la reacción o provocación. El ego debe volverse transparente. Sólo la claridad mental, sin ego,  proporciona armonía y paz.

Cuando la Conciencia despierta nos trae una y otra vez al Presente y nos ayuda a identificar nuestras zonas oscuras y débiles; patrones de conducta mal desarrollados,  pensamientos negativos,  actitud de queja…

Cuando decidimos hacernos responsables de nuestra salud y felicidad comenzamos por romper la inercia de seguir hábitos caducos. Para desintoxicarnos emocionalmente  tenemos que ser claros con nosotros mismos y hacer frente con total sinceridad y valentía a todo aquello que dejamos sin solucionar enteramente. Es así como nos liberaremos de toda carga emocional que nos distorciona  con todo tipo de miedos e inseguridades como el hacernos sentir culpables, etc. …

… el mayor obstáculo para nuestro crecimiento en nuestra mente sin desarrollar.

 

 

 

El control de los impulsos

Aprender a no reaccionar desde el ego nos puede evitar problemas y sufrimientos gratuitos. Esto no quiere decir que haya que reprimir todos esos sentimientos que nos hacen o harían explotar… porque nos sentimos atacados, menospreciados, avasallados, humillados…

¿Quién sufre? El importantísimo señor Ego. Le hemos dejado tanto espacio en nosotros que  domina cualquier intento que hiciese el corazón (con sentimientos como la compasión, perdón, tolerancia, etc) por suavizar las cosas, por ceder o buscar puntos de reconcialiación en nombre de la armonía y el amor.

Pero no, el Ego se crece en las discusiones, en los enfrentamientos. También es verdad que la inseguridad, los complejos de inferioridad y miedos hacen que un tipo de personas viscerales y temperamentales estén siempre a la defensiva o en una actitud permanente de enfado con el mundo.

¿Cómo conseguir no alterarnos? La persona que está en paz consigo misma está en paz con los demás y su entorno. La persona que es equilibrada emocionalmente no tiene necesidad de reconocimiento por parte de los demás y vive relajadamente de acuerdo a su ser. La persona que vive desde su interior, conectada con su corazón y alma, tiene un entendimiento genuino de sí mismo y de cuáles con las causas del sufrimiento y por ello se ha liberado de todo lo que le aprisionaba y le esclavizaba, en todos los niveles de su vida.

Es un largo camino hacia adentro pero vale la pena el esfuerzo inicial pues el cese del sufrimiento significa alcanzar la  maestría del control de los impulsos; ser un Observador del personaje que el «yo» interpreta mientras el ser esencial permanece conectado con la divinidad.

Dominio sobre la Mente

La Conciencia es la parte de nuestra mente que pone Luz en las otras funciones mentales; sabiduría, capacidad de elección, discernimiento, ego…  La razón por la que se hace hincapié en que desarrollemos la Conciencia es para que ilumine y expanda las potencialidades de nuestro ser. Desde este sencillo planteamiento se hace evidente que, con poca Conciencia de nosotros mismos, -con poca Luz- nuestra realidad se limita a «palpar» lo más concreto y cercano.

Recuperar la Conciencia y proximidad de nuestra esencia divina nos llevará primeramente a liberarnos de la carga de nuestro pasado. A recuperar la INOCENCIA del Ser -nuestro niño interior-.

Para ello no hay más efectivo que ser observador de uno mismo. Hay que crear el hábito de poco a poco ir separando la mente del Observador (la Conciencia). En cada cosa que hagas o digas, en cada situación, observate.

Cuando el Observador tenga total independencia del «yo-personaje», también tendrá total dominio sobre esa parte de la mente que hasta ahora ha gobernado tu vida: el ego (vanidad, envidia, pasión, codicia, miedos, etc.)

En este proceso, de ser Observador de tí mismo, la Conciencia llenará de Luz tu vida y la podrás gobernar desde la Intuición junto con el Corazón en total armonía.

La Meditación

Para nosotros occidentales no es nada fácil la práctica de la Meditación, que tanto nos aconsejan ahora,  porque ya nacemos con el estigma de que hay que HACER. Ya desde niños nos gritaban «niño no estés parado sin hacer nada!».  Nos grabaron a fuego de que somos según hacemos y tenemos. Por eso nuestra mente siempre está en ebullición midiendo, controlando, calculando, planeando… el estado contemplativo se valoraba como «eres un vago».

No es nada fácil, más bien nos crea ansiedad y frustración. Abandonamos la práctica porque nos duele la espalda y las rodillas y no conseguimos estar más de tres minutos quietos… quisieramos poder meditar, hasta nos da envidia sana por los que dicen que meditan media hora…

Pero, qué es exactamente la meditación y cómo conseguir estar sentados sin hacer nada.

La Meditación se consigue con la doma del Ego-Mente.No se puede imponer como obligación. No debemos dejar que la mente entre en el juego de rebelarse y boicotearla.

Tenemos que desear grandemente conseguir la paz interior en nosotros. Y confiar que la meditación nos lo va a proporcionar. A partir de ahí la clave está en la paciencia y la perseverancia.

No forzar nada. El primer día es suficiente el tiempo que podamos estar en quietud y disfrutar del silencio, aunque los pensamientos se arremolinen en nuestro cerebro, sólo seremos observadores pacíficos. Que sólo hemos estado tres ó cinco minutos, suficiente. Cada día nos pondremos nuevamente con la intención de  meditar sin sobrepasar nuestra capacidad de estar en quietud e iremos añadiendo minutos acorde al flujo natural de nuestro ser.

Teniendo presente que la Meditación nos lleva al estado de Quietud y de pacificación de nuestros pensamientos.
La Meditación sería el vehículo que nos lleva hasta nuestro Ser esencial.
La Meditación abre las puertas celestiales en ese instante que conseguimos trascender la materia.
 

Hay que sacudir la mente

La acción surge del ser total. Si nos ponemos a pensar en qué hacer en nuestra lucha por parar la mente o desde nuestra desesperación por cómo salir del estado de ansiedad o cómo romper con los miedos o…

No trates de pensar la respuesta. Combatir la mente desde la mente es inútil. El Ego acomodado en el confort de la auto-complacencia te va a engañar siempre.

Hay que cambiar hábitos. Romper esquemas. Sacudir la mente para que el yo salga del centro.

Estuve hace pocos  años en Barcelona para ver a Amma y su presencia sacudió mi interior. Me sentí ridícula, pude ver perfectamente el juego de mi ego. Uno cree avanzar y al principio el mismo ego te acompaña -haciéndose el santurrón-. Y sigues en lo mismo, sólo que ahora desde la perspectiva de «que bien lo hago». Inconscientemente, pero el ego vuelve a acomodarse.

La mente tiene cuatro funciones: Capacidad de elegir (Sabiduría). Inteligencia (cuanta más inteligencia más opciones a elegir). Conciencia (Plataforma mental de Luz). Ego (instinto primario. Bajas pasiones).

Sin las cuatro funciones están equilibradas hay armonía y se puede conectar con el alma.

Si se trabaja para desarrollar la Conciencia, ésta llenará de Luz las otras tres y se volverán transparentes, nos volveremos multidimensionales.La fusión con la Conciencia Suprema se hace realidad.

Pero si el Ego domina las otras tres, seremos esclavos de nuestros instintos y la infelicidad será el dominante en nuestras vidas.

Hay que sacudir la mente como quien participa en un zafarrancho de combate; desembarazarse de todo lo inútil por sorpresa, sin pensar.

Las estúpidas discusiones del ego

Cuando pones atención a las discusiones propias de una pareja,  como son el de contrastar diferencias de opiniones en un tono amable pero de forma continua, te das cuenta que  en ese disentir lo que está en juego es el ego de cada uno; haber quién tiene la razón.

Si no se para esa batalla tonta,  llega a hacerse un hábito. Discutir por discutir aunque el tono sea amable y se guarden unas formas educadas, esa actitud de darle poder a la mente-ego para fortalecer el amor propio -todo de manera inconsciente- es un desgaste de energía.

Hay un tipo de personas que les encanta la discusión de este tipo: llevarte la contraria porque sí, para dar rienda suelta a  la mente-ego.  Esa gente que lo cuestiona todo, disfruta discutiendo pero, el otro que se ve envuelto en ello,  sufre un desgaste de energía inutilmente.

La mente-ego es la mente inferior. Se trata de la mente cuando no ha sido desarrollada y está al servicio del Ego. Si tenemos en cuenta que la mente tiene varias funciones interrelacionadas: Conciencia. Sabiduría. Capacidad de elección. Capacidad de Discernimiento. Ego, es entonces cuando podemos controlarlas y ponerlas a nuestro servicio.

Si no hemos desarrollado ninguna de ellas, el Ego, que es la parte más burda y densa, será la que dominará nuestra mente y nuestra capacidad de elección, discernimiento, serán muy pequeñas y nuestra Conciencia estará dormida.

Cuando, por el contrario, comenzamos a desarrollar nuestra Conciencia que es Luz en sí misma, iluminará e impulsará nuestras capacidades; ensanchando nuestro campo de elección, discernimiento y sabiduría. Y todas ellas harán que el ego recupere su medida justa y se haga transparente (humilde).

Cuidado con lo que comienza con discusiones tontas pero se transforma en hábito; eso no tiene ningún futuro bueno ni sirve para nada más que engordar el ego.

 

La persona negada

  Persona negada es la que pone el NO por delante de su ser; negándole se realice y vea la Luz.

Este es el mundo de la Dualidad y nadie se salva de vivir en ese vaivén que es la vida misma; de oportunidades y obstáculos, de alegrías y tristezas, de momentos buenos y momentos malos… pero la persona negada se niega a sí misma la facilidad y opta siempre por los caminos más enrevesados y escabrosos.

Una persona negada a vivir desde su ser -que es Luz y Amor-  es rígida consigo misma y con los demás porque le domina un ego oscuro y denso que le impide abrirse a esa misma Luz que es. Pareciera que no se cree merecedora de amarse y ser amada y busca (y atrae) el castigarse.

Se ha atrincherado en el sufrir, en el victimismo, en la desconfianza total y eso le parece normal. Se ha negado a sí misma, inconscientemente, a fluir y elevarse sobre las dificultades porque su campo de elección en ínfimo y lo conocido es moverse en la oscuridad de la duda y el miedo.

Renegar, es detestar la vida.  Cuando renegamos o nos quejamos o maldecimos, estamos alimentando  las fuerzas negativas en nosotros. Entonces, son los pensamientos negativos los que dominan al ser. Esta persona, permanece quieta en los submundos de la mente inferior, donde está atrapada. La energía negativa es tan poderosa que asfixia cualquier voluntad y deseo real de salir de ese plano. Lo siente como imposible.

Pero ahora es hora de pedir ayuda para poder liberar las energías positivas en uno y fortalecerlas. Se trata de una batalla interior; la mente inferior (Ego) quiere dominar.

LLama la Luz que hay en tí para que se abra paso e irrumpa en busca del ser. Permítete amarte y ser amado. Di SI a la vida.

 

¿Hacia dónde te diriges?

Existe un velo energético que nos separa de la Realidad mientras vivimos en el mundo de la Dualidad. Al apartarlo comenzamos a tener conciencia de nuestro Ser. Y cada día vivimos más en el Presente.

Hacernos conscientes plenamente de nuestro cuerpo físico, nuestro cuerpo mental y emocional y nuestro cuerpo espiritual nos ayuda a separar las cosas de este mundo de lo que es permanente: nuestro Ser esencial.

Comenzamos a amarnos a nosotros mismos, a hacernos responsables de nuestro bienestar y salud; de nuestra felicidad y paz interior.

Entendemos que amarnos a nosotros mismos nos da la posibilidad de amar verdadera e incondicionalmente a los demás. Porque el Amor Incondicional es puro, no hace distinciones, está fusionado con la Verdad, y nos envuelve en la Compasión desde el sentir inequívoco de la Unidad; somos  parte del Uno.

Cuando nos conectamos con nuestro Ser, en nuestro corazón comienzan a emerger CERTEZAS; como de un manantial brota el agua cristalina. Son certezas porque son pensamientos que no vienen de la mente. Son pensamientos clarificadores  que, si aprendemos a escuchar, nos guían certeramente; vienen de la divinidad de nuestro Ser.

¿Hacia dónde te diriges? Pregúntale a tu Ser. Pregúntale a tu corazón y él te guiará. Para ello hace falta ir al Silencio dentro de nosotros mismos. Hay que crear quietud a través de la respiración consciente, focalizada. Dedicarnos media hora del día a nosotros mismos -amarnos- y conectar con nuestro Ser y la divinidad que reside en nosotros.

Enseña al Ego a callar. Crea hábitos para alimentar a tu espíritu para que puedas sentir tu propia divinidad.

Pregúntate ¿hacia dónde me dirijo? descubre el sentido y propósito de tu vida; ello te dará paz interior.

 

 

¿Qué es la auto-transformación?

Sólo cuando comenzamos a conocernos a nosotros mismos -a ver el personaje y diferenciarlo de nuestro Ser- es cuando realmente podemos desear y comenzar la auto-transformación en nosotros.

Y esto quiere decir: asumir nuestra realidad. Responsabilizarnos de nuestra vida y darle un sentido digno con el propósito de que sea útil y feliz.

La mente va a intentar por todos los medios de entretenernos, desviarnos de este objetivo, ya que el Ego -en sus niveles inferiores- está confabulado con ella y se resisten a perder su poderío.

En la mente está el sufrimiento mientras que en los espacios del Ser sólo existe la armonía y la alegría.

En la mente se mueven todos los miedos y las obsesiones mientras que en el Silencio interior, donde habita el Ser, sólo está la certeza y la paz.

¿Cómo hacer esta transformación? Dedicándole al Ser 25 minutos al día. Desde la meditación. Adentrándonos en el Centro de nuestro Corazón y simplemente estando ahí en quietud.

Focalizados en la respiración consciente, rítmica, lenta y profunda, nuestros pensamientos poco a poco se irán posando en el fondo y nuestra mente pasará a un segundo plano. Entonces es cuando vislumbraremos el estado de paz en nosotros. Y ese estado es tan sublime que ya no querremos otra cosa…. comienza la auto-transformación.

El Ego como opositor de ti mismo

El Ego. La mente inferior. El yo inferior. Estamos nombrando al opositor de nuestro Ser; al boicoteador que nos obliga a ceder dándonos las mil y una justificaciones… «ya estás bien así para qué quieres ahora cambiar…». El saboteador que emplea cualquier artimaña para no dejarte avanzar: El Ego no quiere cambios.

Así que el Ego se encarga de inflamar tu vanidad, te colorear y adornar tus cualidades hasta hacerte creer que eres el mejor (tu Ego). Y, sobre todo, oscurece y esconde todo aquello que hace peligrar su reinado: que reflexiones, medites o utilices el discernimiento. Y eso es fácil para él: sólo tiene que mantenerte entretenido persiguiendo la felicidad… allá afuera y en el futuro.

El Ego, como tu mayor enemigo y opositor a tu Ser, siempre juega sucio, no esperes de él compasión; tiene muy claro su objetivo: vencerte; que te olvides de tu Ser, quien eres.

Tomar conciencia de ello es el primer paso para luego poder liberarte. Y cómo darse cuenta de que uno está bajo el yugo del Ego?… hazte la pregunta: ¿soy feliz?, ¿sé quien soy? ¿vivo acorde a mi ser? ¿tiene sentido mi vida? … Imagen