No perdamos tiempo

“La vida no es tiempo sino esencia”

Contabilizamos la vida de una manera demasiado racional y mental, sin tener en cuenta nuestra esencia. Hacemos de las opiniones, sentencias. De las suposiciones, juicios. Inclusive sobre el Amor hacemos cálculos y lo queremos convertir en una operación que nos aporte ganancias. Pretendemos que la vida sea una inversión con intereses (materiales).

Dividimos el tiempo en diferentes períodos pero sin darnos cuenta que, con las prisas, hemos dejado atrás una parte importante de nosotros mismos: nuestro niño/a interior: nuestra inocencia.

Nos regimos y hasta nos mentalizamos de que nuestro comportamiento y lo que conseguimos, debe estar acorde al momento en el que estamos viviendo. A partir de cierta edad no está bien visto el llorar o el saltar de alegría … el qué dirán los demás tiene mucho peso y nos condiciona. Vivimos cohibiendo a nuestro Ser real.

Tenemos una mente que razona pero también un corazón que siente. Si conectamos además con el ESPÍRITU que habita en nosotros, tendremos la fuerza necesaria para traspasar el muro de condicionamientos que la sociedad impone.

Esto supone y significa que nuestra Conciencia dará forma y realidad a nuestros sueños. Comenzará a despertar nuestra intuición, ese sexto sentido que, como voz interior, todos tenemos pero que no nos detenemos a escuchar.

La flexibilidad física y mental son imprescindibles para poder navegar por la vida sin naufragar ni encallar en la rigidez de creencias y actitudes estrictas.

Siente curiosidad por descubrir quién eres. Y date así la oportunidad de crecer según tu propio ritmo y esencia.

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La Mujer al Poder

mujer preciosa rosadaLa mujer toma el Poder, se posiciona, saca su fuerza y sus talentos. Todo ello, en muchas de ellas, sin haberse primero sacudido de encima los patrones que la sujetan a tener un mismo comportamiento “machista” del que se impregnó toda su vida, el que maldice pero es su única referencia.

¿Estamos usando las mismas maneras y conductas? En ámbitos como la política es donde se ve más claramente. No es cuestión de géneros; las mujeres también son tentadas a hacer abusos de poder. Sufren, algunas de ellas, las mismas debilidades para dejarse corromper.

Conozco casos más simples pero igual de escandalosos. Cuando se cambian los papeles; la mujer trabaja fuera de casa y el hombre se encarga de los quehaceres domésticos y los niños. Se dan casos así hoy en día. Algunas mujeres entonces asumen el rol machista de vejar a la pareja y no valorar su trabajo. Lamentable.

Ese resabio y despecho, que todavía muchas mujeres guardan en su interior, debe ser sanado. El verdadero cambio no lo lograremos hasta que no hayamos hecho un trabajo en nosotras mismas de perdón y aceptación primero y luego de RECUPERACIÓN de nuestros valores para, entonces sí, posicionarnos y contribuir certeramente al cambio tan necesario que hace falta en todos los sistemas de nuestra sociedad, comenzando por el de relación de pareja.

Hombre y Mujer poniéndonos a la par nos complementamos. La energía femenina y masculina deben estar equilibradas en ambos géneros, sólo así podremos avanzar.