¿Qué sabemos sobre la Libertad?

pajaro doradoSabemos poco y tenemos  muy poca experiencia sobre  la Libertad porque vivimos engañados creyéndonos libres y nos hemos acomodado en esa creencia.

Como no estamos atados a grilletes físicos, damos por sentado que ya somos libres. Como aparentemente nadie nos obliga a nada y aparentemente hacemos «lo que nos da la gana», nos sentimos orgullosos de la libertad que manejamos; nos hemos acomodado a nuestro espacio mental y físico.

Y ese pensamiento tranquiliza nuestra mente aunque en el fondo nos sintamos frustrados con nosotros mismos… sin saber porque.

Si nos preguntan cómo estamos respondemos mecánicamente «Bien, gracias», pero si insisten, la respuesta que sale del corazón es «No sé» … y si siguiesen insistiendo y hubiese una respuesta sincera, desde lo más profundo de nuestro ser, diríamos «voy tirando del carro… ahí andamos…»

Todo lo que reprimimos nos resta libertad para ser quien somos. Mientras no nos conozcamos a nosotros mismos, nos aceptemos y  aprendamos a vivir con nosotros mismos, no somos libres. Somos esclavos de la imagen que hemos creado de nosotros. Somos solo actores manifestándonos  mecánicamente, actuando resignados el papel que nos sentimos obligados a representar; no somos libres.

Ese aparentar significa un sobre esfuerzo y control por parte de nuestra mente que nos domina; no somos libres.

Para conocer la Libertad hay que salir de ese patrón de conducta y creencia impuesto. Salir de esa mente programada que nos  limita a movernos en el Plano Lineal que nos ata al pasado y a  creencias ajenas. Tenemos que trascender esa mente asfixiada por el yo-ego.

Comenzar a ser un Observador, libre de prejuicios.

No es fácil al principio, pero vale la pena aprender a volar.

 

 

 

Ser auténticos

hombre amanecerLa  autenticidad se  manifiesta  mostrando nuestra calidad humana desde la sinceridad del corazón. No basta con tener buenos propósitos, hay que actuar. Hay que hacerse responsable. Tomar conciencia del Ser que somos y vivir atentos y conectados a la Realidad.

Como en los actos vanales donde se prodigan las alabanzas y risas huecas. Momentos de poses amables e imagen cuidada. Gratis la simpatía y buenas palabras que no comprometen. Hablamos de hermandad y buenos propósitos, y hasta nos emocionamos, para seguidamente ser inflexibles y duros con nuestra gente cercana y copn nosotros mismos. ¿No es esto hipocresía?

Si no soy auténtica, qué soy.  Si no soy auténtica soy falsa, soy una imitación. Actuamos dejando ver lo que quisieramos ser. Sólo apariencia por miedo a no gustar, a no ser queridos. Preferimos aparentar: es  menos arriesgado.

Mientras el corazón esté maniatado por el Ego y los miedos a mostrarnos.  Mientras esté secuestrado, y debido al orgullo, impedido a manifestarse, estamos perdidos. Ese conflicto dentro nuestro nos imposibilita a DAR Amor y ser justos con nosotros mismos.

El ser humano, para ser auténtico, debe ser bondadoso y compasivo. Por encima de lo injusto que me trató mi hermano, yo como ser humano genuino, debo comportarme de forma auténtica, por encima de mi orgullo ofendido, actuaré desde el corazón que es todo Amor.

Un trato humano, en cada acto cotidiano, haciendo uso de nuestra parte divina, pues hemos sido creados a semejanza de Dios que es Puro Amor. Olvidar esto, -y actuar desde el Ego y amor propio-, es olvidarnos de nuestra calidad humana y autenticidad divina.

Se vive desde un falso orgullo y un falso amor; desde la simulación. Elegimos lo barato y fácil pero que aparente tener calidad. Elegimos lo que cuesta poco (lo que produce el mínimo esfuerzo). Nos conformamos con eso, como el mendigo  se resigna con una vida de supervivencia .