Tu Esencia desprende un olor; irradia y emite una vibración que se manifiesta y traduce como emoción o sentimiento … atrayendo más de lo mismo.
Así que podríamos decir que el miedo huele. La envidia huele. La alegría huele … pero la mayoría de los seres humanos han perdido el olfato, al contrario que los demás animales.
Los sentidos internos tienen esa particularidad; detectan más allá de lo visible y concreto. Con el sentido del olfato interno presentimos el peligro, por ejemplo. Si prestáis atención veréis que muchos animales utilizan esta facultad para su supervivencia y lo primero que hacen es OLER para reconocer a la madre.
Pero nos negamos a PERCIBIR y PRESENTIR, dándole prioridad a la mente elemental, aferrados sólo a lo que ésta es capaz de captar. La Mente debe ser desarrollada para que sea a través de la INTUICIÓN que podamos llegar a percibir y presentir las sensaciones más allá de lo palpable.
Cuando purificamos nuestra Esencia y conseguimos que nuestra fragancia sea de Amor y Compasión, la vida a nuestro alrededor se transforma por si misma.
Experimentemos. Alcemos la cabeza, con los ojos cerrados, abramos las aletas de las fosas nasales al inspirar y captemos el prana o energía refinada que está en un ambiente puro y permitamos que se expanda por todo nuestro interior. Renovará y reactivará nuestra energía.

Respirar conscientemente es dejar entrar la vida en ti, expandiéndose por cada rincón de tu ser. Entonces, la vida deja de ser un esfuerzo, al conectar tu pulsación con la del Universo.
Cuando ya se ha vivido la mitad de la vida el AMOR toma otra perspectiva y dimensión. Si hasta ahora el amor ha sido posesivo y de exigencias y miedos, de pronto deja de perseguirse y crear sufrimiento… y lo que se recibe es valorado y bienvenido.
Todos tenemos miedos porque los miedos razonables son necesarios: Nos previenen de los peligros y de extralimitarnos. Los miedos ajustan nuestras ansias de riesgo y fantasía.
¿Dónde estoy bloqueado? Aparece la necesidad de saber sólo con el despertar de la Conciencia. Surge al abrir los ojos del alma y darnos cuenta de nuestra situación insana de apatía y resignación. Surge cuando nuestro corazón apela a la verdad -ya sin miedo- y se siente capaz de sanarse, escuchándose a sí mismo.
Al simplificar nuestra vida estamos ‘desbrozando el yo’ para poder descubrir dónde está nuestro Centro y alinearnos con nuestro Ser.
El miedo. La inseguridad. La desconfianza. El sentirse acorralado. Todo eso puede volver a uno agresivo.
No es suficiente compartir ideas si no llevan también consigo el alma de quien idea.
Tenemos todo un abanico de explicaciones racionales, excusas y justificaciones para seguir bloqueando las emociones que nos crean conflicto. Inconscientemente eludimos enfrentarnos a situaciones que nos duelen y ese retener causa tensión . Ese reprimir y mantener una imagen contraria a nuestro sentir causa dolor.
Es normal que uno vaya tras la búsqueda de lo que cree faltarle: la felicidad, la paz, el amor, el dinero, inclusive sucede el ir en la búsqueda de uno mismo …