Todos tenemos una llave que abre la puerta de nuestra casa. Y a todos nos ha pasado alguna vez que al salir nos hemos olvidado la llave dentro. No nos toca otro remedio que llamar al cerrajero. Imagina que eso te ocurre muchas veces pero como tienes la solución en el cerrajero sigues sin hacerte conscientes de que el problema es tu falta de atención. No estás presente en lo que haces y sólo sigues quejándote de lo caro que sale tener que llamar al cerrajero para que abra la puerta.
Imagina que el cerrajero es Dios y que cada vez que tienes problemas para entrar en casa le llamas a Él para que te abra la puerta.
No te apresures en llamar al Cerrajero, Él te dio la llave para que la abrieses por ti. Pon atención. ¿Dónde está la raíz del problema? Te quejas del Cerrajero en vez de ser consecuente y solucionar tus problemas por ti mismo.
Hazte responsable de tu salud, de tu bienestar y felicidad interior.
Dios nos dio la llave para abrir cada puerta relacionada con nuestra vida material, mental, emocional y espiritual.
Contra la enfermedad nos dio la capacidad para la auto-sanación con la ayuda de las plantas y para el veneno que corrompe la paz interior nos hizo saber sobre la importancia de la ACEPTACIÓN para cuando no pudiésemos cambiar alguna situación por nosotros mismos. Contra la inseguridad y los miedos nos dio la Fe . Y nos dio la LLAVE MAESTRA que es el AMOR INCONDICIONAL.
No nos apresuremos en quejarnos; busquemos en nuestro corazón, ahí están las llaves.


Hablar de la madre ausente me toca de lleno, así que no es fácil. He tenido una madre ausente y yo jugué el mismo patrón sin ser consciente de ello.
Seguir ciegamente las creencias de otros nos puede llevar al despropósito. Intentar dominar el ego y sus desatinos desde una mente obcecada lleva al fracaso. Una mente fantasiosa, confabulada con un ego insensato convencido de su superioridad, siempre tiene lista alguna trampa mental para burlar las buenas intenciones de esa parte del cerebro que intuye el desvarío.
El sufrimiento psíquico nos inmoviliza y nos condena a no poder alcanzar nuestros deseos más profundos. Todos, en algún momento, sentimos alguna emoción negativa que nos perjudica, alterando nuestra tranquilidad mental y emocional. Pero existen TRES de ellas que quizás sean las más frecuentes y que nos hacen reaccionar sin poder controlarlas debidamente. Pero estas emociones nos dan lecciones de vida:
El dolor del alma, el dolor del corazón espiritual, surge para que el Ego finalmente se rinda y reconozca cuál es su papel en esta función. El dolor aparece cuando se rasgan los velos de la ignorancia y la soberbia y nos enfrenta a nosotros mismos.
La vida es una corriente de energía vital, con una vibración, frecuencia, Luz, Conciencia, Inteligencia… variante.
La vida es un DESAFÍO, acepta el reto. Valdrá la pena tu dedicación a mejorarte ti mismo.
