La Verdad es evidente pero no la queremos ver o nos da miedo enfrentarnos a ella.
Pero el Camino de vida es la Verdad. Y tu, transitándolo, puedes hacerte su amiga, … siempre y cuando no te estés engañando a ti mismo.
La Verdad la haces tuya cuando miras la Luna. Es bueno cuestionarla y meditarla, siendo sincero contigo mismo.
Siempre desde la integridad. Desde la autenticidad. Sin estos valores la Mente seguro te engañaría, haciéndote volver al punto de partida… en el tablero de juego que es la vida.
No adelantes acontecimientos. No te precipites.No te juzgues a ti ni a los demás. La Verdad la creas desde la conformidad de lo que dices, sientes y piensas.
«Yo soy un árbol y tengo muy poco espacio para enraizarme en la tierra; bueno, me expandiré como pueda y creceré…»
Lo más importante es estar en paz con uno mismo. Y se consigue simplificando la vida, adaptándose a lo que surge, aceptando y sorteando todo lo que aparece en nuestra vida, sintiéndolo como un desafío.
Se trata de tomar decisiones. Posicionarse sin dudar. Y para ello uno tiene que saber quién es y qué es lo que quiere.
Cuando pequeños, ¿queríamos estar entre los que tenían éxito y liderazgo o entre los perdedores y serviles? ¿Estar entre los fuertes o ser de los débiles?
Mi abuela materna era de una aldea en Teruel. Todos trabajaban haciendo alpargatas y ya lo sabían desde pequeños que ese era su destino; no había alternativas. Mi abuela con quince años dijo que ella no se iba a quedar en la aldea ni iba a coser alpargatas y se marchó a Barcelona. E hizo lo que tantas mujeres, jóvenes y niñas hacían entonces en España para salir de la miseria: entrar de interna en una casa de gente adinerada. Y llegó a ser una gran cocinera hasta que reunió lo suficiente para montar su propio negocio: una panadería.
Determinación. Voluntad. Tomar resoluciones con el fin de conseguir algo. Lo contrario vendría a ser; quejarse, justificarse, resignarse, amargarse … en lugar de resolver… donde entra también la aceptación, por supuesto.
El poder de decisión. La intención clara. La fortaleza de ánimo. Todo ello hace posible que uno se abra camino.
Luego están las cosas que nos echan para atrás, como no tener confianza en nosotros mismos; los miedos al fracaso… también el no tener claro lo que uno quiere en la vida… si sientes que no hay nada que valga la pena esforzarte, entonces se hace imposible sacar fuerzas para hacer o para luchar por ser… esa falta de energía vital y entusiasmo también tiene solución.
Marquémonos pequeñas metas. Tengamos claro qué queremos hacer con nuestra vida. Visualicemos nuestro futuro, cómo queremos que sea.
… y luego nos relajamos, estando atentos. El brujo Don Juan del escritor Carlos Castaneda lo llamó «desatino controlado«.
Confianza absoluta en que existe un Orden Superior que, si tenemos una intención firme y clara, nos será atendida… o no.
No me doy por vencida hasta el final, hasta que me demuestro a mi misma de que yo puedo hacerlo o solucionarlo. Porque hacer las cosas bien, -lo mejor que uno sabe-, es la actitud más sana para el cerebro. Se ocupa de una cosa al cien por cien, la completa, y luego pasa a otra cosa.
Sin crítica. Sin juicio. Sin castigo. Sin vanagloriarse. Sin culpa.
Cumpliste con tu parte. El resultado -lo que vendrá- confías en que será lo que te mereces, lo que necesitas, lo que sigue … y estarás abierto a recibirlo.
La paz interior trata de eso; en dejarte guiar por lo que tu Conciencia te dicte. Y podemos escucharla; nos habla desde el corazón. Si me siento intranquila en algún asunto, debo revisarlo de manera imparcial y preguntarme qué anda mal, qué puedo mejorar o dónde me equivoqué. Sin excusas ni justificaciones.
Es cuando el corazón -donde se asienta nuestra Alma- está sereno y alegre, cuando podemos sentir que todo está en orden en nuestra vida.
Una actitud sana se consigue cuando hemos logrado dominar la Mente y ponerla a nuestro servicio. ¿Al servicio de quién? Al servicio de nuestro Ser y del Bien común.
La Mente gobierna el cuerpo físico. Si educamos correctamente a nuestra Mente, -de forma positiva- , teniendo un estado de ánimo ecuánime y centrado, conseguiremos tener la actitud correcta y una mejor calidad de vida.
El yo-personaje sueña y desea aquello, lo otro. No sabe bien qué.
Aparenta ser, fantasea con lo que no es o envidia lo que los demás tienen.
Quisiera ser perfecto porque tiene muy buena imagen de sí mismo. Quisiera que los demás le hagan feliz y quiere ser amado sin tener que dar demasiado.
Pero igualmente se siente infeliz, incomprendido o desgraciado, porque inconscientemente ese es el personaje que ha elegido interpretar.
Sufre haciendo su padecer el más grande. Sus carencias no tienen igual. No escucha ni ve a su alrededor; él es el centro del drama.
Todo esto sucede viviendo desde el yo-personaje, al que se ha vestido de víctima. Porque víctima es quien se deja dominar por su Mente … y esa mente (débil y miedosa) sólo está pendiente de su yo ridículo, anónimo y sin luz, . . ¡Toda una frustración!
Pero, qué pasa al otro lado, más arriba o más adentro de ese «yo» prefabricado … en ese otro espacio donde funciona otra realidad de nosotros mismos … resulta que ahí está nuestra Alma, tan tranquila, sin que se vea afectada por lo que ese yo-personaje viene quejándose.
Tenemos un Yo Superior capaz de trascender el Plano material y terrenal. Capaz de percibir e intuir que existen otras dimensiones y otras realidades, superiores.
Y ahí, en ese descubrir nuestro Yo Superior, es cuando la vida comienza a tomar sentido y propósito.
Es entonces, cuando nos deshacemos de ese yo-personaje, ficticio y fingido, cuando nuestra Conciencia se despliega y ensancha nuestro horizonte, cuando se expande nuestra inteligencia y claridad mental… entonces comenzamos a ser nosotros mismos. Por fin.
Haciendo mi ejercicio de alineación de los chakras, esta mañana, en cuanto me fui a mi campo astral, me ha venido con mucha claridad la imagen del cauce de un río, sin agua, pero con lodo fresco y con muchos nutrientes. Lo he estado observando y he sabido que era yo.
He pedido viniese el agua y enseguida ha aparecido. La he visto llegar como si se hubiesen abierto las compuertas de una presa; ha llegado con la fuerza y energía de un torrente, cubriendo en un abrir y cerrar de ojos, todo el cauce. Y he visto el agua correr, saltar, fluir en mí. Y esa visión me ha producido mucha paz y confianza.
Este ejercicio de alineación de los chakras lo hago cada día desde hace más de quince años. Es un ritual lleno de significados y mensajes que me conecta con mi Ser, con la Madre Tierra y con las energías cósmicas.
Me lo enseñaron cuando me inicié en REIKI. Y lo comparto, ya siendo maestra de REIKI, con todos los que se inician en este maravilloso Camino. Pero lo enseño también a otras personas a las que veo sinceramente interesadas en el despertar de su Conciencia.
Ese ejercicio está explicado en este Blog y os animo a hacerlo. Sólo hace falta sinceridad, intención e invocación clara y vigorosa… y por supuesto, constancia. No esperéis resultados, no os juzguéis, simplemente disfrutad.
Aquí no influye la mente. No es cosa de la imaginación. Al principio la mente crea dudas, porque no entiende ni acepta que ocurra algo que ella no haya creado. Pero os aseguro que por encima de la mente existe un campo extrasensorial, donde la Conciencia se expande y capta otras realidades que nos transmite con símbolos o representaciones para que entendamos sin palabras lo que necesitamos entender o afianzar.
Desde el REIKI le llamamos ejercicio de auto-sanación o alineación de los chakras al ejercicio que te ayuda a trascender la mente y a conectar con el Ser esencial que eres.
Si haces el ejercicio todos los días, poniendo las manos en cada chakra,* de arriba abajo, sentirás cómo cada vez más se fortalecerá tu certeza de que principalmente eres Luz (energía) y que ésta emana de la Conciencia Superior.
Comienzas entonces a experimentar cómo funcionan y están separados, el yo-personaje que se mueve en el Plano material y el ALMA, que es ilimitada y puede despertar en ti, la Presencia Divina que habita en tu corazón.
Detrás de tu idea de individualidad existe una «intuición» que sobrepasa a la mente y es la de poder experimentar que el UNO nos incluye a todos los seres vivos y a toda la creación.
Lo que nos confunde y nos hace tener miedos y sentirnos abandonados o perdidos es justamente el habernos desconectado de nuestro Origen… habernos alejado de nuestra esencia y naturaleza.
Así que «si tu espíritu quiere volar más alto que las palabras; dale alas», como muy bien dijo alguien.
en este Blog puedes encontrar cómo realizar este ejercicio que yo te animo a hacer. Llevo más de quince años haciéndolo y sé que es lo que me mantiene conectada con la Conciencia Superior que me guía, con Dios.
Nuestra verdad, cuando no hay exaltación del ego, es Luz, digan lo que digan los demás.
Nos ajustamos adecuadamente a la Verdad desde nuestro nivel de Conciencia y esa perspectiva es la válida, cuando la observamos desde la honestidad y la integridad.
No dudemos. No creemos inseguridades mentales. Todo ello nos debilita. Paso a paso vamos tomando decisiones. Elegimos desde nuestra capacidad de intuición y eso será lo correcto porque aunque aparentemente fallemos, nos proporcionará experiencia.
Lo que sea conveniente hacer que no nos de pereza realizarlo. La pereza la crea la mente inferior. Y a nosotros nos gusta los desafíos.
Para que las emociones no se anquilosen y el corazón no se quede atrás, estemos atentos al yo-personaje, ese que le encanta nadar en el sufrimiento y la queja.
La fusión de tu energía vital con la energía creadora del Universo es lo que llamamos REIKI. Es la energía del Amor Incondicional.
REIKI, cuando se practica, no deja de sorprender porque va más allá de todo lo que la mente pueda imaginar.
Llevo quince años practicando REIKI, desde la maestría, inicio a personas en sus tres niveles haciendo una transmisión de energía muy poderosa que equilibra, produce cambios e impulsa desde dentro todo el Ser. Y también doy sesiones personales para la sanación. Y digo esto porque cada día REIKI me sigue sorprendiendo, después de tantos años.
No sé si es porque cada día me hace más consciente de cómo funcionan los mundos paralelos y la magia que existe a nivel de energías en todo el Universo o porque, sencillamente, es infinito el campo de posibilidades que el Universo nos brinda.
Os confesaré que durante los primeros años viví bajo el peso de la responsabilidad de dar REIKI desde el Amor Incondicional y no estaba muy segura de que yo sintiese al cien por cien ese amor. Más bien creía que no y eso me hacía dudar de mi capacidad de dar REIKI.
Ahora, después de tanto tiempo, sí que puedo asegurar -a mí misma- que estoy experimentando realmente otras dimensiones superiores al sentir en mi el estado de Compasión cuando doy REIKI y por supuesto de ver los resultados.
REIKI podría ser la «Gracia Divina» en acción. Ahora lo sé.
Invocar a las Fuerzas divinas es la llave para poder adentrarse en esa Realidad superior. Se requiere pureza de corazón, es decir, que no haya interés personal, ni tan siquiera el deseo de ayudar al otro. Someterse a la Voluntad superior. Que no influya la mente y desde ese vacío, recibir la Gracia para a través del chakra de las manos y del corazón espiritual, transmitir la LUZ sanadora.
Dicen que sentir el dolor de una persona que está sufriendo solo es posible para las grandes almas. Yo puedo asegurar que, siendo Canal de la energía universal REIKI, uno entra en el estado puro de Compasión y siente en sí mismo el dolor del otro. Entonces se pone al servicio por el Bien común, sin más. Todos podemos conseguir ese nivel superior de Conciencia.
El dolor, sea físico o del alma, es entregado al sanador en el mismo momento en que él se entrega como Canal de sanación, y pasa a través de él, la energía sanadora del universo.
Aquí no tiene cabida la lógica, es cuestión de Fe. Sólo a través de la vivencia propia es que se acepta aunque no se comprenda desde la mente, el Poder de las Energías Superiores, que son reales cuando se las invoca desde la pureza de la intención.
El REIKI, cumple la función de sanar el Alma para que se sane el cuerpo físico y la mente. Dentro de un proceso de inspiración, el sanador se conecta con el alma del enfermo, abriendo así – a través de la INVOCACIÓN- el Canal que lo conecta con la energía del AMOR INCONDICIONAL UNIVERSAL.
Todo es vibración. Todos somos ENERGÍA. Y ella, la del Amor Incondicional, es la que sana. Es la que purifica nuestros pensamientos, nuestro sentir, nuestro corazón, de todos los condicionantes y heridas del pasado. Nos devuelve nuestra condición de seres de Luz.
Se hace preciso sanar en profundidad pero no sólo el cuerpo físico sino nuestra Alma y corazón. Desde el Amor. Y REIKI es una Vía clara, sencilla y eficaz para lograrlo.