Si quieres dejar de sufrir, hazte sabio. Y sabio es quien tiene una conducta prudente.
Siendo un simple Observador. sin que te afecte el entorno. Al no necesitar reconocimiento ni aprobación, la opinión de los demás no te sacará de tu estado de calma y paz contigo mismo.
No es necesario entrar en discusiones, tienes claro quien eres y aceptas las distintas creencias sin que te alteren ni te saquen de tu centro.
No te importe ser condescendiente; nada es más importante que tu paz interior y ser amable con los demás.
El silencio es parte importante de tu actitud contemplativa y serena. El silencio te lleva, hacia adentro, a reconocer tu Ser esencial, y poder beber de la Fuente de Amor Puro dentro de tu corazón.
No hay tensión ni represión; te comunicas y expresas desde el Amor, teniendo entendimiento hacia los demás, sabiendo que cada uno vive desde su nivel de comprensión y Conciencia. Aceptamos.
Sólo deja fluir el espíritu que es Luz y es Conciencia unida a lo Superior.
Esta es la sabiduría que, alcanzándola, nos hace sentirnos plenos.
Hay una gran diferencia entre la soledad de quien desea estar solo y se siente pleno, y la soledad del «desolado» por sentirse ignorado.
La soledad de la persona plena, no es un sentimiento sino una actitud voluntaria y consciente. Esta persona tiene la Conciencia de sí unida a su corazón y al corazón del Universo que es Amor Puro. Por lo tanto se siente a gusto consigo mismo y su Camino es hacia adentro.
La persona desolada sí tiene ese sentimiento angustioso de vivir sintiéndose abandonado, incomprendido, dejado de lado … La desolación lleva a la destrucción de la felicidad en uno mismo; esa creencia de que eres menos, de que eres torpe, que tienes la obligación de agradar a otros dejando de ser tu mismo, te imposibilita a ser sociable sin tensionarte y a relacionarte con normalidad .
La Mente puede ser nuestro peor enemigo y aislarse es una de las trampas. No enfrentarse a uno mismo por miedo a sufrir, evitando sanar emociones que están bloqueando la natural fluidez de satisfacer la necesidad de contacto con los demás, puede suponer una tortura.
La soledad, como recogimiento, es otra cosa bien distinta. La persona solitaria vive parte de su día a día, retirada en su mundo de silencio y calma, para alcanzar el conocimiento intuitivo y desarrollo personal.
Algunas personas se aíslan por miedo al no saber manejarse en la vida. Se trata de una huida. No tienen confianza en sí mismos y sus capacidades. Físicamente se pueden manifestar síntomas como ataques de pánico, contracturas, asma, cáncer y las enfermedades autoinmunes y todos los trastornos compulsivos.
Seamos conscientes de nuestro carácter y personalidad. Hagámonos Observadores de nosotros mismos; del personaje y separémoslo del Ser que somos. Porque el personaje ha sido creado a partir de la educación recibida y todo lo circunstancial que lo ha rodeado desde su nacimiento. Pero el SER dentro de nosotros (dentro del cuerpo físico) está unido al Alma y Espíritu; nuestra esencia inmortal.
La persona que valora la soledad es porque busca sentir y vivir desde su espíritu y para ello tiene que trascender el mundo exterior.
Tenemos que renovar nuestro lenguaje y permitir que se amplíe nuestra capacidad de asimilar e integrar las nuevas comprensiones que nos indican que nuestra Conciencia e Intuición nos ayudarán a hacer el cambio de creencias ya obsoletas si abrimos nuestra rígida mente. Inclusive el Papa católico acaba de dirigirse a su iglesia con las siguientes palabras «Debemos actualizar a Dios».
Desde la expansión de la Conciencia podremos deshacernos de conceptos y prejuicios condicionantes y dejar todo ese espacio vacío para lo nuevo por crear.
Para comenzar una nueva etapa evolutiva y reconexión con nuestro espíritu -del que nos hemos alejado hace ya mucho tiempo- tenemos que hacer un compromiso con nosotros mismos, cambiar algunos hábitos, pero sobre todo, sentarnos cada día en silencio por lo menos media hora e ir hacia adentro para comenzar a sentir a nuestro Ser esencial y otorgarle su naturaleza sagrada. Comenzaremos por amarnos a nosotros mismos.
Así podremos acrecentar en nosotros esa fuerza magnética de orden superior que alimentará nuestra Conciencia y la expandirá.
Dejaremos de luchar con la vida desde el sobre-esfuerzo, el sacrificio y el sufrimiento. En lugar de ello, comenzaremos a fluir desde la aceptación y la confianza absoluta pues la certeza en el Orden Divino se habrá aposentado en nuestro corazón. Conoceremos la Dicha del Ser.
Ha llegado el momento de salir del campo de la dualidad y experimentar nuestra naturaleza multidimensional.
Reaccionamos y nos hacemos conscientes de que es posible la sanación pránica; y aprendemos los beneficios de la auto-sanación desde la práctica de la respiración lenta consciente.
Agradecidos de haber llegado hasta aquí con la Conciencia despierta. Entramos en la nueva Era de Acuario.
Pongo como ejemplo, para que se entienda mejor, el último caso que he atendido de Reiki a distancia y cómo a mi personalmente, que soy hipersensible, me afecta y al mismo tiempo me ayuda a comprender en profundidad el alcance enorme que tienen las energías y cómo nos afectan, consciente e inconscientemente.
Al mediodía me empecé a sentir con molestias en los ovarios como si tuviese la menstruación, cuando en realidad hace treinta años que yo ya no la tengo pero los síntomas aparecieron para mi gran sorpresa. Me cuestioné por si fuese alguna infección aunque lo descarté. Y dejé el asunto en suspense, tomándome una homeopatía de manera preventiva.
Así seguí con los síntomas y a la tarde, a la hora convenida, me senté para atender a una mujer con la que tenía una cita para mandarle Reiki a distancia. Hice mis oraciones preliminares, invoqué a la Madre divina y a la Presencia de los maestros espirituales ascendidos y me dispuse a sintonizarme con ella.
Debo aclarar que no importa si conozco personalmente a esa persona o no, y no influye a qué distancia se encuentra; las energías superiores hacen el trabajo y eso está fuera de toda lógica; simplemente sucede.
La cuestión es que al ponerla «entre mis manos» supe que ella estaba menstruando … otros datos surgieron y finalicé la sesión mandándole Luz sanadora. Al rato, los síntomas en mí, desaparecieron. Al hablar después con esta mujer, me confirmó que efectivamente tenía la menstruación.
Me quedé pensando en la fuerza mental que tienen algunas personas, aunque no sean conscientes de ello, y cómo consiguen penetrar en la mente de otros, absorberlos o traspasarles su malestar o influenciar en sus pensamientos. Esto lo sabemos, por experiencia propia, quienes trabajamos con las energías. De ahí que, en el REIKI, es primordial la honestidad, integridad, impecabilidad y otra serie de valores, recalcando que la energía que atraemos es la del Amor Incondicional, y los Dadores, sólo somos Canales de esta energías.
Y por terminar esta historia, añadir para que no haya malas interpretaciones, que los Dadores de REIKI no tenemos miedo a «contagiarnos» de ninguna enfermedad. Simplemente es que, las personas que sean muy sensibles, deben protegerse energéticamente, cómo hacerlo, ya es otro capítulo.
REIKI proyecta una transformación interior hacia el Bien común.
REIKI es una poderosa herramienta de evolución personal, y comienza por transmitirte la Energía que te impulsará a conocerte a ti mismo en todos los niveles de tu Ser. Sin esfuerzo, aprendiendo a calmar la Mente y siendo Observador de ti mismo.
Te enseña a familiarizarte con tus centros energéticos (chakras) haciendo un ejercicio diario para purificar, desbloquear, armonizar y energizar tu cuerpo físico, mental/emocional y espiritual.
Existen tres niveles de comprensión y acceso a su conocimiento profundo, y la Maestría para quien sienta la vocación de iniciar a otros en este Camino.
Desde el aprendizaje de cómo prevenir la enfermedad teniendo dominio emocional y energético, a llegar a ser Canal de energías superiores que te ayudarán a percibir, entender y manejar todos los planos de la existencia.
REIKI nos dirige suavemente a tener:
MENTE ABIERTA; para poder descargar patrones del pasado.
CORAZÓN ABIERTO; para tener la flexibilidad y fluidez de recibir lo nuevo por venir.
VOLUNTAD ABIERTA; para actuar desde la totalidad de nuestro Ser.
Nada es impuesto en REIKI. Cada uno avanza a su ritmo de entendimiento. La máxima de Mikao Usui en REIKI es «Sólo por hoy da lo mejor de ti»
La Intuición es el sexto sentido que te pone en contacto con tu Ser. Quien eres. Tu naturaleza esencial.
Desde esa conexión, comienzas a ocuparte de ti mismo, a responsabilizarte por tu bienestar, a desechar todo lo inútil.
En REIKI le llamamos a eso AUTO-SANACIÓN. Iniciarse en REIKI es recibir esa energía cósmica que te impulsa en el Camino de la auto-realización.
Tu sentido de la percepción se agudiza y el conocimiento y saber sobre ti mismo se abre ante ti; va dejándose ver sin esfuerzo.
Los siete CENTROS ENERGÉTICOS que dirigen tu cuerpo emocional, ligados a la vez a tu cuerpo mental y cuerpo físico, se hacen presentes y puedes hacerte Observador de sus mecanismos de manera cada vez más imparcial y determinante. «Tengo un cuerpo físico. Tengo una Mente».
Te haces consciente de la importancia de tenerlos a tu servicio y aprendes a mantenerlos en equilibrio y armonía.
El REIKI ha abierto las puertas hacia tu mundo interior y todas sus dimensiones para tu disfrute.
Sólo desde el conocimiento de uno mismo es que conseguimos una salud y bienestar estable. Por el Poder de la Intención. Por el poder del conocimiento de uno mismo que nos permite ser libres de todo condicionamiento. Somos energía vital y tenemos la capacidad de transformar esa energía en PRANA; almacenarla, redirigirla y utilizarla para nuestro Bien y el de los demás.
A medida que vamos tomando Conciencia de nuestra realidad y nos vamos deshaciendo de todo pensamiento y creencia inútil, nos iremos sintiendo más libres para que nuestra naturaleza se exprese.
Nos quitaremos la rigidez física y mental, habrá cada vez menos tensiones: y esto se traduce en salud.
El REIKI te convierte en Canal receptivo de frecuencias cada vez más elevadas que te llevarán a profundizar en ti hasta conectar con tu Alma y Espíritu.
REIKI es un instrumento más y un Camino más para alcanzar la auto-realización a través de la auto-sanación. Todo está ligado.
Lo que determina tu vida, tu felicidad, tu día a día, es cómo gestionas tus pensamientos y emociones.
Desde el momento en que te haces dueño de tu vida, en que comienzas a vivir conscientemente, sabiendo que es tu actitud la que establece y fija los términos de que tus días sean claros u oscuros, amables o llenos de obstáculos, agradables o difíciles …
… desde ese día en que te has hecho Observador de ti mismo: del personaje que carga con toda una serie de condicionamientos, prejuicios, traumas, complejos, culpas, miedos … (uufff) y consigues separarte de él.
… entonces, decides. ¡Tomas la decisión más importante de tu vida! Tramitar tu independencia. Gestionar tu vida, comenzando por deshacerte de todo la carga del pasado.
Emprendes un nuevo Camino: ser feliz desde el corazón. Tomar las riendas de tu vida.
Cada día te paras unos momentos para estar contigo. Respiras hondo y despacio; te tomas tu tiempo para ir hacia adentro, reconocerte, perdonarte, ponerte de acuerdo contigo mismo.
Vive en resonancia con tu ser esencial. No hay otra forma de vivir la vida.
Lo que vibra en tu misma frecuencia, eso es lo que surge ante ti.
La Medicina vibracional actúa sobre la zona del cuerpo físico que ha perdido su equilibrio volviéndola a armonizar. Pero también actúa a nivel del cuerpo mental para deshacer energías densas y caóticas. También sobre el cuerpo emocional para desbloquear tensiones producidas por los miedos, la inseguridad, etc.. Y además, en el cuerpo astral, para purificar el Alma.
El agotamiento físico y mental, el insomnio, la ansiedad, la depresión … todo desequilibrio tiene una causa emocional y los fármacos solo hacen efecto sobre los síntomas. Sin embargo, existen medicinas y remedios naturales que sanan a niveles profundos hasta llegar al Alma si hiciese falta.
Cuando se consigue reunir las energías dispersas creando la concentración necesaria para comenzar a actuar coherentemente, la memoria del Ser se reactiva y despierta la Conciencia.
¿De qué modo recuperamos la salud a nivel integral? ¿Cómo estimulamos nuestros sentidos hasta el punto de sentirnos renacer?
Toda enfermedad es desarmonía a nivel energético; los pensamientos y emociones son energía, lo que ingerimos es energía, la respiración nos proporciona energía …
Tenemos siete centros energéticos principales (CHAKRAS), que no están en el cuerpo físico sino en nuestro cuerpo etéreo. Pueden ser vitales y activos o por el contrario (por falta de energía vital) estar inactivos o tener deficiencia. Y justamente ésto nos causará malestar, molestias o enfermedad.
La cantidad y calidad de nuestra ENERGÍA VITAL es lo que nos condiciona a todos los niveles de nuestra vida.
Pensar y sentir en términos más amplios y profundos acerca de nosotros mismos nos permitirá percibir y experimentar de que SOMOS ENERGÍA y que existen nuevas formas de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás.
«Una vida significa muy poco en el extenso ciclo del Alma».
El Ego sufre por actitudes emocionales erróneas … actúa llamando la atención produciendo malestar en los órganos … se manifiesta a través de la crítica, el odio, la rabia, la envidia y la codicia. Limpiar y ajustar el Ego se puede hacer sin necesidad de dramatizar ni perder nada.
Pero al Alma herida sí la vamos a sanar sin demora. Porque de ella depende los aspectos esenciales de la vida.
Los conflictos del Ego no nos deben causar irritación y tendríamos que aprender a solventarlos de forma rápida, sabiendo que es nuestro orgullo el que sufre. Y no vale la pena gastar tiempo y energía sino lo justo, sin involucrarnos demasiado en las cosas del Ego. Se trata de los vaivenes naturales de la vida, que solo afectan al «personaje» en nosotros.
Pero lo que concierne al Alma y al corazón, entonces sí estaremos atentos y solícitos.
Al Ego le daña su ignorancia, la sobre-valoración de sí mismo. La falta de reconocimiento, que uno no necesita cuando uno sabe quien es.
Pero al Alma y al corazón les daña la falta de Amor. Y esto sí requiere cuidado.
A veces no sabemos dar y a veces no nos sentimos merecedores de recibir.
Si el AMOR es la base proveedora de nuestra existencia y de nuestra felicidad, y el ALMA nuestra esencia inmortal, cuidémosla, atendámosla, hagámonos conscientes de ella y el Alma nos guiará.
REIKI es un sistema complejo y muy simple a la vez. Una de sus ventajas es que permite la detección de las energías más sutiles a cualquier distancia o dimensión. Detecta, por ejemplo, energías tóxicas que ocasionan bloqueos emocionales, y el facilitador de esta Energía REIKI sanadora, es capaz de disolver estos bloqueos, por la imposición de manos e inclusive actuando a distancia, por el Poder de la pureza de la Intención con la que actúa.
Desde el cuerpo astral se contacta con los centros energéticos y con el Alma. Se verifica su estado y se limpia de impurezas para que vuelva a fluir la energía estancada que causa enfermedades.
A través del REIKI, desarrollando el potencial de nuestro sexto sentido -la INTUICIÓN- podemos llegar a abrazar el Alma.
Esta percepción y escucha, no pasa por la Mente, por supuesto. Primero hemos aprendido a separar la Mente de la Intuición. Ésta la recibimos desde el Tercer Ojo y desde el Corazón espiritual.
La conexión es directa; funciona como un radar que posee la capacidad de captar las vibraciones y frecuencia de lo invisible a los ojos.
Se manejan Realidades paralelas. El Facilitador REIKI se adentra en los campos energéticos de sí mismo o también de otra persona, con su permiso, para sanar principalmente su Alma. Sanando el Alma, que es la aceptación de sí mismo, puede sanar progresivamente el cuerpo físico y el cuerpo mental/emocional.
Adentrarse en este tipo de sanación, como hizo Jesucristo, es sagrada y lo sagrado no puede ser entendido por el pensamiento y la razón. Va mucho más allá y tiene que ver con el Amor Incondicional.