Lo que está sucediendo y todo lo que ha sucedido. Lo que aparentemente es y ha sido negativo en tu vida, todo eso, te está conduciendo a tu maduración. Ese es el proceso vital, único y necesario para evolucionar. No existe la casualidad ni la mala suerte ni el castigo divino.
El Universo nos pide que estemos atentos a lo que es realmente importante para el despertar de la Conciencia. No pongamos resistencia y hagamos lo que tenemos que hacer, desde el corazón. Él nos irá diciendo lo que es lo correcto. Despertemos la intuición y la escucha interna.
Olvidémonos de las opiniones de los demás. Sacudámonos de encima las creencias impuestas.
Practiquemos la modestia y la moderación, la paciencia y la generosidad. Armados con estos valores, venceremos toda traba que ponga el Ego.
«No hay viento favorable para el barco que no sabe dónde va«, dijo Séneca.
Preguntémonos ¿Quién soy? ¿Qué quiero hacer con mi vida?.
No tenemos que construirnos sino re-construirnos. Destapar nuestros talentos. Romper limitaciones impuestas y dejar salir nuestra propia creatividad y sentido de la vida.
Ya somos espíritus, sólo que la espiritualidad hay que despertarla. Hay que encontrarla dentro de nosotros; haciendo un trabajo de conocimiento interior, y darle su espacio.
Despertar la Conciencia, pues eso es lo que somos: CONCIENCIA. De ahí la necesidad de reconstruirnos: deshacernos de dogmas, creencias, falsos conceptos, fantasías infantiles … necesitamos madurar.
No insistamos en lo que ya claramente ha quedado obsoleto, innecesario y sólo nos lleva al sufrimiento e infelicidad. Que los cambios sean bienvenidos para tener una mejor calidad de vida. Nos lo merecemos.
Un árbol se da por contento brindando sombra. Pero el ser humano es perfeccionista y competitivo -así hemos criado a nuestros hijos- y por ello el humano nunca llega a sentirse satisfecho consigo mismo.
Como terapeuta soy testigo de ello; en la inmensa mayoría de personas que he tratado, la raíz de su infelicidad y vacío, era esa sobre-exigencia consigo mismas y también con las personas más cercanas. Por otro lado, además de ese estado de insatisfacción casi permanente y que se toma por «normal», está la rigidez mental que no permite el hacer una revisión imparcial de nuestros actos para poder ser consecuentes con lo que pensamos-decimos-hacemos.
Hay que hacer un reseteo de nuestro carácter, nuestra personalidad, reacciones. Para ello tenemos que hacernos Observadores de nosotros mismos, lo más imparcial posible, y nos sorprenderemos de hacernos conscientes de lo poco que nos conocemos.
¿Cuál es nuestra forma de reaccionar? ¿Cuan racionales e inflexibles somos? ¿Cómo son nuestras emociones? ¿Cuál es nuestra capacidad de comunicarnos con nosotros mismos y con los demás?
Primero SER: Ser Paz. Ser Alegría. Ser Amor. Ser Felicidad. Ser uno mismo. Ser desde la Libertad de Ser.
Luego HACER: Hacer lo correcto. Hacer lo que nace en el corazón. Hacer de forma responsable.
Los límites los ponemos nosotros, y serán los correctos desde el conocimiento que tengamos de nosotros mismos. A partir de ahí actuaremos desde la aceptación, siendo nuestra mejor versión.
La vida se da por resuelta cuando ya no tienes nada que perdonar ni nada por lo que pedir perdón. Cuando estás en paz contigo mismo. Cuando te amas en la tranquilidad de haber saldado todas tus deudas.
Porque una vez resuelto lo pendiente, queda sin cargas nuestro presente para simplemente ya sólo ser testigo, protagonista y observador del momento, sin afección, sin carga, sin juicio.
Viviendo al día ya no hay nada que perdonar. Aceptamos la realidad que nos ha tocado vivir. ¡que gran alivio! Nuestra Mente en el presente, con pocos pensamientos. Vacía de reproches por el pasado y sin ningún tipo de miedos por el futuro.
Tampoco esperamos ser perdonados -ese no es problema nuestro. Nuestra responsabilidad es no repetir errores; sacar un aprendizaje de lo vivido en nuestro proceso evolutivo.
Cuestionarnos cada noche cómo ha transcurrido nuestro día a día liberará nuestra Mente de pensamientos inútiles; podremos dormir tranquilos siendo agradecidos.
Sintámonos cómodos con la vida y con nosotros mismos. Desde el ejercicio de recapitulación podremos extender nuestra sonrisa mil kilómetros a la redonda y más, de manera abierta, accesible y franca.
Tenía ante mí un mar sin sol debido a la indiferencia de la raza humana.
Las olas, iban y venían reflejando la apatía y dejadez del mundo.
En lo alto del acantilado había una plataforma de cemento donde la gente se paraba a mirar sin hacerse conscientes de la enormidad de su insensibilidad e indolencia. Y es que, desde ese estado de egoísmo e inconsciencia, sólo veían su diminuta realidad.
De vez en cuando surgían olas de Luz y unos pocos las reconocían y se maravillaban de ellas, haciéndoles recordar y reavivar su condición humana profunda.
Otros, bajaban a las rocas para refrescarse en el agua y reían sintiéndose audaces. Y otros, muy pocos, meditaban, con la intención de conectar con el espíritu del Océano. Captaban lo inconmensurable del momento; lo absorbían, lo libaban desde la respiración consciente, haciendo crecer la vibración y frecuencia de todo el lugar, para que todos se beneficiasen.
Se trataba de la energía del AMOR que una vez más aparecía para que despertásemos de nuestro letargo.
Quiero creer que se está gestando un corazón universal de Amor puro. Sé que está siendo un proceso muy largo; le cuesta al ego claudicar. Le cuesta a la Mente romper son patrones y conceptos.
Quiero creer y me empeño en ello; en acabar con los reproches, cerrar heridas, confiar en el Orden divino universal.
Quiero tener la certeza -y la tengo la mayor parte del tiempo- de que trascenderemos la dualidad que nos lleva a juzgar y competir que no nos permite elevar nuestra vibración a la de AMOR INCONDICIONAL.
Anhelo en realidad, con todo el corazón, entremos pronto en el dominio de la Unidad. Que podamos percibir cómo los ángeles -nuestro Yo Superior- nos alientan, inspiran y apoyan, desde la Luz
Participemos para que suceda sin trabas lo que tiene que suceder, desde la entrega de Amor, al servicio de los demás.
Desde la sincronización con las energías superiores, el Ser se desenvuelve con libertad.
Si quieres ser más auténtico, se impone un cambio. Sabes que la vieja forma de actuar, ha llegado a su fin. Tienes que concentrarte en tu propia vida. Ya sin más quejas o echarle la culpa a los demás.
Si quieres seguir adelante, tienes que ser Observador de ti mismo para poder reunir todas tus energías dispersas y seguir adelante. Sólo conociéndote a ti mismo es que lo vas a lograr, y es posible.
La vejez comienza cuando te ves a cámara lenta yendo hacia tu propio funeral. Cosa seria por un lado pero también algo pendiente a enfrentar y relativizar.
La vejez te obliga a mirarte en un espejo, que crees desenfocado, pero que te muestra la mejor visión de ti mismo, si logras ver tu interior.
Ya para entonces la muerte se ha hecho tu amiga. Resulta ser tu compañera de viaje. Te has despojado de todo el dramatismo que siempre le rodeaba hasta entonces.
Dicen que fuiste una buena persona dependiendo de cuánta gente viene a tu entierro. Y también dicen de que los verdaderos amigos son los que te acompañarán en tu último adios. Y no precisamente hay que llorar entonces o estar triste. Para nada, sabiendo que vas a pasar a mejor vida.
La labor de por vida requiere Conciencia en la conquista de lo esencial; nuestro espíritu eterno. Así que realizaremos el tránsito por esta vida sin miedo; con total confianza.
La vida y la muerte no es algo que se aprende de otro sino viviéndola y finalmente dejando el cuerpo dignamente.
Nada se debe al azar pero como no te posiciones y decidas qué quieres y defiendas lo tuyo estás dejando en manos de otros tu destino.
Me siento agradecida pero no encantada. Observo desde el balcón de mi corazón. Quisiera sentirme como agua de cascada y simplemente dejarme caer al infinito. Con confianza absoluta en el Todo Poderoso y Su Misericordia.
Que no se pierda la esencia que nos hace UNO. Por encima de todo no olvidemos para que se mantenga vivo lo que nos une, no importa la distancia física, no importa la diferencia de ideas. Mi fe en el Origen de que Dios es AMOR PURO está a salvo. La energía de la Gracia mantiene un aliento virgen incorruptible en mi. No es tiempo para la queja.
Ya sólo queda una nostalgia soportable. A la Realidad hay que mirarla de frente. El pasado quedó sumergido en las aguas que por fin se han apaciguado. Mi suerte ha emigrado a otras esferas. El sufrimiento de ayer hoy es Conciencia.
Una vez uno experiencia la universalidad de sí mismo, la vida y el mundo toman otro significado, las posibilidades se amplían, todo se simplifica, la mente se clarifica, la compasión nace en el corazón.
Sólo hablo de lo que he experimentado. Y hay cosas que están fuera de toda lógica y es difícil ponerle palabras, pero existen en otras dimensiones. Siendo Canal de la energía REIKI Universal en la que me muevo desde hace más de veinte años como sanadora, fui instruida para ir al campo astral de la persona que esté tratando. Y alguna vez, sobre todo en los casos extraordinarios, se presenta ante tus ojos situaciones del «futuro«, donde está actuando nuestro Yo Superior o Ángel custodio.
Os cuento por ejemplo, el caso de una mujer joven médico, una persona normal, que vino a mí para ser tratada con medicinas alternativas, ya que padecía un severo cáncer de útero y en su desesperación estaba dispuesta a probarlo todo. Tenía mucho miedo a morir. En una de las sesiones yo la vi ante una multitud de gente dando una conferencia, esa fue la impresión que me fue dada. Y le dije con total certeza «vas a ser famosa, quizás escritora«.
Ella, por supuesto, no me creyó pero efectivamente, esta mujer salió exitosamente de su cáncer y escribió varios libros sobre alimentación contra el cáncer y durante años dio muchísimas conferencias.
¿Qué quiero decir con esto? El futuro, junto con el presente, están simultáneamente sucediendo. No es que el futuro esté escrito, es que está sucediendo ahora, en otra dimensión. ¿Y cómo es eso?
El científico francés Garnier que habla de lo mismo le llama «nuestro DOBLE»- Diciendo que mientras el YO actúa en el Presente, tenemos un doble (nuestro Yo Superior) que está simultáneamente actuando en la dimensión del «futuro«.
Yo soy la primera sorprendida y me ha costado aceptarlo como realidad, pero como digo lo he visto muchas veces. ¿Qué podemos entender de todo esto? Que somos capaces de construir nuestro presente inmediato una vez conectamos con esa parte nuestra que ya conoce cómo actuar y crear el futuro, desde el Campo de las infinitas posibilidades.
Somos co-creadores de nuestra vida cuando nos hacemos con el control de ella y actuamos colaborando con las energías de la Inteligencia Suprema que nos permite, nos asiste y nos alienta en la creación de nuestro destino. Somos Conciencia, somos energía que podemos dirigir, acrecentar, almacenar, manifestar y con ella SANARNOS y sanar.