Cuando hago la meditación, entro en mi mundo astral y bajo a mi Jardín interior donde está esperándome mi Maestro. Esta anécdota, como todo lo relacionado con mi Maestro interior, es de muchos años atrás pero está grabado en mi corazón.
«Un día que estaba desconsolada, torturándome la soledad, fui al encuentro de mi Maestro. Lo encontré sentado bajo un gran castaño y me senté frente a él. Me dirigí a él pidiéndole consuelo. No se cómo pero, sin decir palabra, me transmitió tanta energía que mi cuerpo temblaba, con escalofríos recorriendo la columna vertebral y también alivió mi corazón llenándolo de paz.
Luego mi espíritu salió de mi cuerpo y como una flecha subió al cielo. Al bajar se convirtió en una hoja que en ese momento caía y luego fue la misma brisa la que la sostenía y desplazaba… Y el Maestro, al volver mi espíritu a mi, dijo: «no centres tus preocupaciones y tu energía en cosas nimias. La energía está en todo. Existen muchos niveles de Realidad y no hay una única forma de percepción. Expande tu Conciencia. Ve más allá, hay muchas más dimensiones en tu Ser».
Y continuó más tarde: «¿No sientes cómo todo a tu alrededor está vivo y unido entre sí?… No, claro que no. Estás demasiado pendiente de ti misma. La soledad es tu ceguera. ¡Despójate del ego y luego mira! ¡Tu eres también el rocío que se posa en la hoja de esa flor que embellece la luz de la mañana. Ve y siente y agradece porque tu eres también parte de esa energía que mueve el mundo y el Universo, sin darle más importancia.
De pronto se puso de pie y como un derviche se puso a dar vueltas. ¿Bailas para mi?,le pregunté con sorpresa. «Bailo para toda la galaxia. Tu también puedes hacerlo. El movimiento crea energía y la energía es Amor. Mira hacia adelante. Ante la aflicción, para el mundo desde tu corazón y no permitas que te arrastre en su movimiento sin sentido. Entonces debes decir con resolución ‘yo sé en cual dirección debo ir’ y actuar desde la certeza que dicte tu corazón, aunque sea en contra del mundo entero. Cada dificultad encierra una enseñanza. Afrontarla con serenidad te permitirá aprender y crecer».
Seguidamente mi Maestro se ha esfumado hacia arriba, muy rápido.Primero convirtiéndose en algo gaseoso y luego viento. Me he sentido mejor al volver …»

Hace unos días mi Maestro Swami Purohit nos habló en clase sobre los diferentes Pranas del cuerpo. VYANA es el Prana más refinado que tenemos de «reserva» y es el NECTAR,como Fuerza ascendente, del que se alimentan los ángeles. Comentó que aunque nosotros, de forma figurada, decimos que los ángeles tienen alas y vuelan, en realidad lo que ellos hacen es levitar debido a este Prana tan sutil; se desplazan deslizándose por el espacio.
Mi naturaleza es visible y libre de adornos. Mi Ser ya conoce su camino. Por fin se produce la armonía con el personaje que me viste y no reprime su forma de manifestarse.
Paramahansa Yogananda, el famoso autor místico del libro «Autobiografía de un yogui» escribió «El éxito solo se puede medir por la medida en que tu paz interior y tu control mental te permiten ser feliz en todas las circunstancias. Eso es un verdadero éxito«.
Siempre pedí fervorosamente a Dios poder sentir Su Presencia. He tenido que morir y renacer en esta vida para que Él me concediese esa Gracia.
Me ha venido a la memoria cuando nos fuimos a vivir al campo en unas condiciones de extrema pobreza material pero con muchas ilusiones. No contábamos con ningún apero de labranza, quizás un par de azadones, pero así y todo, además de una huerta, sembramos un campo de habas para alimentar unas cuantas cabras que teníamos.
Como hoy termina un año parece inevitable que la mente se ponga voluntariosa a rememorar y contabilizar beneficios y pérdidas. Dependiendo de la edad que uno tenga, la mente y el corazón valorarán y priorizarán las cosas vividas de diferente manera y es natural que así sea.