Si estamos despiertos, atentos, siendo observadores desde nuestra Conciencia, los sentidos se irán refinando, la mente se irá calmando y simplificando, vaciándose de todo lo inútil, cada vez más.
La intuición, hará acto de presencia y te guiará a usar cuchara de madera en lugar de una de metal. A comer productos frescos que tienen energía y no productos procesados e industriales que te enferman.
Refinando la intuición comenzarás a relativizar la vida y elegirás no sufrir, sintiéndote con la fuerza y la seguridad para dirigir tu vida con responsabilidad y firmeza. Y aceptarás lo que no tiene solución.
Aprenderás sin esfuerzo a dejar de lado todo lo artificial e ilusorio. Entenderás que el desapego es clave para sacudirte de encima el sentimiento de culpa que no aporta ningún beneficio.
Y a sonreír desde dentro, mientras guardas silencio.
Yo no soy el cuerpo, yo tengo un cuerpo. Si yo no soy nada de lo que ocurre a mi cuerpo (aunque todo lo que le ocurre a mi cuerpo es de mi responsabilidad), si yo no soy nada de lo que pueda fabricar mi mente (aunque la mente es mía), ¿Qué o quién soy yo?
Cuando despierta la Conciencia en mí, es cuando puedo empezar realmente a darme cuenta de quién soy, qué quiero mejorar en mi vida y qué quiero conseguir.
La valoración que yo hago de mí y la que hago del mundo es lo que me hace sentir EMOCIONES. Cada vez que vivo situaciones que van a favor de lo que deseo, me sentiré feliz, afirmada, satisfecha, ilusionada y vivo en estado positivo. Cuando la experiencia parece que va en contra de lo que yo pretendo o espero, entonces siento una reacción interior negativa. Así que, las emociones no son nada más que el contraste entre lo que yo deseo y lo que el mundo me da.
Cuando se está excesivamente pendiente de lo que se desea y se está comparando este deseo con el exterior, está esperando del exterior la confirmación, la ayuda, la realización de lo que se desea, esto indica que la persona no vive desde su capacidad real. Las personas pendientes de un deseo de futuro, vive desde la tensión, la inseguridad o la depresión.
¿QUIÉN SOY YO?
LA IMPORTANCIA PERSONAL.- Gastamos una cantidad inimaginable de energía vital en defender ante los demás la postura con la que nos identificamos para sentirnos bien. Muchas veces, desde una personalidad, que por las circunstancias de la vida, hemos ido formando pero que no tiene nada o poco que ver con quien en realidad somos.
Uno se siente superior o inferior por su inteligencia, por sus posesiones materiales, por su poder personal. ¿Tengo verdaderas razones para sentirme importante o poca cosa? ¿Qué cosas me desgastan?¿Qué conflicto tengo conmigo mismo?
AL CONECTAR CON MI ESENCIA ME SIENTO LIBRE.- ¿Qué es lo que me distrae? ¿Qué es lo que me siento obligada a hacer/ser?
“Yo Soy una expresión de la Inteligencia del Universo. No pongo resistencia a la transformación en mí para actualizar mi Ser”.
Debemos comprender que la vida en su sentido profundo es una realidad positiva que se manifiesta a través de un proceso energético (que lo mismo es creativo que destructivo), en forma de cambio constante, de renovación constante, aunque nosotros no comprendamos ni sepamos ver su magnitud.
Si yo sé admirar la fuerza y el misterio de la vida a través de todas sus manifestaciones, descubriré que esta energía de renovación es constante y que es la misma energía que está en mí.
Aprendamos a descubrir el valor de la vida como ENERGÍA y no como formas y hechos concretos… si nosotros ponemos nuestro objetivo de vida en las formas, estamos condenados a la frustración y a la desilusión. Sólo cuando se vive la vida desde el entendimiento de que somos energía. estaremos por encima de esta percepción superficial e infantil. Podremos participar del dolor o de la destrucción, pero sabiendo en nosotros -con absoluta confianza- que aparte del drama de una situación dolorosa está la grandeza permanente de la vida que está más allá de nuestra comprensión.
Se trata de descubrir y aplicar este proceso energético de cambio constante, como algo que además sucede a todo el universo. Y es que existe una inteligencia que se está expresando continuamente en todas las cosas y todos somos una expresión de esta Inteligencia.
Todo está en permanente movimiento. Y no es ni bueno ni malo, simplemente sucede. Desde la total inconsciencia hacia la trascendencia y unicidad con el UNO que es indivisible, incorruptible y eterno.
Así que, en lugar de oponerme al cambio o a las transformaciones, veo que mi fuerza está en seguir este ritmo, en abrirme a esta inteligencia que actúa en la vida, en aceptarla y adaptarme a ella. Solo cuando consigo actualizar mi ser estoy cumpliendo el objetivo que Dios ha creado a través de mi: expresar toda la potencialidad de la vida.
Yo no soy mi Mente. Yo no soy mi cuerpo. YoSoy Conciencia Universal. YoSoy Conciencia Cósmica.
No soy lo que creo ser ni el personaje que interpreto. Soy Energía, Esencia. Energía Vital. Alma y Espíritu.
Despierto a la Realidad. Ahora en un cuerpo físico, en la tercera dimensión de la dualidad del planeta Tierra de baja frecuencia. Dentro de un Tiempo/Espacio determinado, prestablecido, para después seguir mi Camino en la eternidad.
Soy energía que se transforma, en su proceso de experimentar la trascendencia de las capas de energía densa, vivenciando la evolución, la magnificencia de la Conciencia Suprema de la que soy parte. Entendiendo el significado de la UNICIDAD.
Desidentificada del Yo-personaje. Y esto implica el desapego total de todo y todos emocionalmente, sentimentalmente (porque estos sentimientos pertenecen al Ego posesivo y manipulador). Somos, en estado de AMOR, incondicionalmente compasivos con todas las almas, sin juicio, sin prejuicios, sin distinción. Desde el corazón espiritual impersonal.
Nuestro carnet de identidad hace referencia sólo a nuestros datos personales. Así que nos identificamos a lo que uno es a nivel material. Nos limitamos inconscientemente y tenemos asumido, al identificarnos, a referirnos exclusivamente al cuerpo y a la Mente -el personaje-. En todos los sentidos y circunstancias nos limitamos y solo reconocemos al Yo material. «Me llamo fulanito, tengo tantos años, estado civil, trabajo en, soy tal y vivo en…»
No digo que tengamos que ir divulgando nuestra parte más íntima pero sí que olvidamos que este vehículo o caparazón es sólo la vestimenta de nuestro verdadero Ser: Alma y Espíritu que están aquí de paso y que luego seguirán su camino. Y eso determina nuestra actitud y estado en nuestra vida cotidiana.
No hablo de hacer propaganda de nuestras creencias espirituales sino de que nuestra actitud sea impecable e íntegra y sea quien mejor nos identifique.
¿Cómo nos presentaríamos si lo hiciésemos desde el Ser que somos? …
HABLANDO DE LA MENTE.- De igual manera, no prestamos atención que, en el Plano Mental, el Yo es el acusado, el acusador y el juez. La Mente maneja estos tres roles; te sientes culpable, te castigas a la vez que te justificas y defiendes…
Te resistes, te resignas y entras en conflicto. Ese es el juego de una mente débil, no consciente de su capacidad de controlar los pensamientos, depurarlos, y filtrarlos hasta poder felizmente remontar.
No te descorazones. Deja atrás lo que ya fue, asume tu presente y trasciende.
El corazón sana en el proceso de comprender y aceptar, no desde el olvido porque nunca se olvida.
Nunca se olvida, sólo hay que reconocer que lo que pasó pertenece al pasado; está muerto, quedó atrás.
A veces sólo somos un personaje secundario en escena, cuando en realidad la obra que se representa se refiere a nuestra vida. Otras veces hemos sido meros figurantes, sin texto que decir, nada relevante …
Yo misma, a mis setenta y siete años, estoy dentro de un proceso de reciclaje, nada más. Voy yendo hacia una nueva forma; es mi interior quien me transforma; de dentro a fuera.
Sería estúpido darme más importancia.
Siento que el Universo es algo extraordinario. Todos los seres vivos somos extraordinarios. La vida es extraordinaria en sí misma porque yo he decidido vivirla así; experimentarla y expresarla como algo extraordinario. No yo, no mi personaje, que es irrelevante, pero sí la vida que llevo en este cuerpo; mi espíritu.
Esta perspectiva lo cambia todo. Siento que puedo sanarme emocionalmente y purificar mi interior gracias a la comprensión de lo extraordinarios que somos.
No siento ser una buena persona y al mismo tiempo que digo esto veo lo absurdo de lo que estoy diciendo.
El remordimiento, por las cosas que no he hecho bien -y que algunos se encargan de recordármelo-, siguen estando ahí, como un monstruo dormido que a veces despierta y me sacude con fuerza.
La culpa, que razono perfectamente para no castigarme, sólo son falsas exposiciones mentales; sentimiento cansino y agotador. Sacudirse de encima el papel de víctima se va haciendo cada vez más sutil y sale a la luz cuando uno menos se lo espera.
Ayer falleció una amiga mía y la noticia me impactó, me cogió desprevenida. Aunque ya sabía que estaba muy enferma, y me avisó de que se estaba muriendo, no me lo quise creer. La Mente aprovechó mi debilidad para mortificarme diciéndome repetidamente que no atendí debidamente a mi amiga.
Se abrieron las compuertas de la culpa y nuevamente me abandoné a los pensamientos negativos, fustigándome.
Menos mal que tenemos la capacidad de poner freno a esa parte de la Mente mezquina. Desde la RESPIRACIÓN CONSCIENTE. Cerramos los ojos, posición cómoda, espalda recta, y contamos mentalmente hasta SEIS inhalando. TRES reteniendo el aliento. NUEVE soltando el aire lentamente por la nariz.
Así varias veces hasta que la Conciencia vuelve a tomar el mando. «Yo no soy mi Mente. Yo tengo una Mente a mi servicio». «Yo no soy mi cuerpo. Tengo un cuerpo a mi servicio».
Tengo confianza absoluta en mi capacidad para resolver mis problemas desde la conexión con la divinidad que me sostiene y guía.
Está la ENSEÑANZA, que es racional y volátil y se instala en la Mente. La enseñanza es teórica y se espera que, para que haya resultados, hay que ponerla en práctica, hay que experimentarla o quedará sólo como información.
Luego está la TRANSMISIÓN, que va directa al corazón y sintoniza con la Conciencia. La transmisión de energía es un aliento (el Espíritu Santo), o también se transmite por imposición de manos (como hacía Jesús) que va directo a la esencia del Ser y lo reaviva.
REIKI es un sistema de transmisión de energía sanadora y muchísimo más. Ese es sólo el comienzo de un Camino inagotable de sabiduría del Ser y de la vida.
Iniciarse en REIKI -recibiendo de un maestro la transmisión de energía cósmica- es como un renacer a la vida pues las perspectivas se amplían a la medida que la Conciencia se sitúa en primer término y va despejando y clarificando la andadura hasta conseguir la unicidad con el Todo.
En nuestro subconsciente están esas partes de nosotros, hasta ahora intocables, resguardadas, que tenemos que ir a rescatar para nuestro bien y sentido de completitud. Se trata de nuestro niño interior, nuestro adolescente interior y nuestro adulto interior.
Cientos de casos avalan la eficacia, del método de la terapia Regresiva de Brien Weiss, sin hipnosis, simplemente para liberar y recuperar esa parte de nosotros que quedó olvidada o se dejó atrás por descuido… no importa el porqué. Lo que cuestionamos en ese momento de reencuentro es ¿quiero hacerme responsable de esa parte de mi y traerlo conmigo ahora?
Lo hemos echado a faltar sin saberlo. Nos hemos sentido vacíos o insatisfechos con nosotros mismos sin saber la razón. No importa, el momento para actuar llega cuando estamos preparados para ello.
Tu niño interior se siente abandonado, tiene miedo y necesita seguridad. Ve en su busca y abrázalo.
Tu adolescente interior, que está enfadado, quiere se le escuche, se le comprenda y tener su espacio.
Tu adulto interior, que está cansado y se siente decepcionado, se refugia en sí mismo, echa en falta la paz y el amor.
El mejor viaje es hacia el interior de nosotros mismos. La más grande aventura es adentrarnos en nosotros mismos. El mayor acto de valentía es ir al rescate de esa parte de nosotros que se quedó atrás, por lo que fuera, liberarlo, y traerlo a nuestro presente, para nuestra mayor dicha y gozo.