El control de los impulsos

Aprender a no reaccionar desde el ego nos puede evitar problemas y sufrimientos gratuitos. Esto no quiere decir que haya que reprimir todos esos sentimientos que nos hacen o harían explotar… porque nos sentimos atacados, menospreciados, avasallados, humillados…

¿Quién sufre? El importantísimo señor Ego. Le hemos dejado tanto espacio en nosotros que  domina cualquier intento que hiciese el corazón (con sentimientos como la compasión, perdón, tolerancia, etc) por suavizar las cosas, por ceder o buscar puntos de reconcialiación en nombre de la armonía y el amor.

Pero no, el Ego se crece en las discusiones, en los enfrentamientos. También es verdad que la inseguridad, los complejos de inferioridad y miedos hacen que un tipo de personas viscerales y temperamentales estén siempre a la defensiva o en una actitud permanente de enfado con el mundo.

¿Cómo conseguir no alterarnos? La persona que está en paz consigo misma está en paz con los demás y su entorno. La persona que es equilibrada emocionalmente no tiene necesidad de reconocimiento por parte de los demás y vive relajadamente de acuerdo a su ser. La persona que vive desde su interior, conectada con su corazón y alma, tiene un entendimiento genuino de sí mismo y de cuáles con las causas del sufrimiento y por ello se ha liberado de todo lo que le aprisionaba y le esclavizaba, en todos los niveles de su vida.

Es un largo camino hacia adentro pero vale la pena el esfuerzo inicial pues el cese del sufrimiento significa alcanzar la  maestría del control de los impulsos; ser un Observador del personaje que el «yo» interpreta mientras el ser esencial permanece conectado con la divinidad.

Dominio sobre la Mente

La Conciencia es la parte de nuestra mente que pone Luz en las otras funciones mentales; sabiduría, capacidad de elección, discernimiento, ego…  La razón por la que se hace hincapié en que desarrollemos la Conciencia es para que ilumine y expanda las potencialidades de nuestro ser. Desde este sencillo planteamiento se hace evidente que, con poca Conciencia de nosotros mismos, -con poca Luz- nuestra realidad se limita a «palpar» lo más concreto y cercano.

Recuperar la Conciencia y proximidad de nuestra esencia divina nos llevará primeramente a liberarnos de la carga de nuestro pasado. A recuperar la INOCENCIA del Ser -nuestro niño interior-.

Para ello no hay más efectivo que ser observador de uno mismo. Hay que crear el hábito de poco a poco ir separando la mente del Observador (la Conciencia). En cada cosa que hagas o digas, en cada situación, observate.

Cuando el Observador tenga total independencia del «yo-personaje», también tendrá total dominio sobre esa parte de la mente que hasta ahora ha gobernado tu vida: el ego (vanidad, envidia, pasión, codicia, miedos, etc.)

En este proceso, de ser Observador de tí mismo, la Conciencia llenará de Luz tu vida y la podrás gobernar desde la Intuición junto con el Corazón en total armonía.

Viviendo la aceleración del Tiempo

La mayoría de la gente tiene esa misma sensación y se queja en voz alta; el tiempo pasa demasiado rápido…

Dicen que, según los mayas, este sentir,  más los cambios y crisis personales y globales que están sucediendo tienen que ver con el «fin de la Cuenta Larga Maya» y el inicio del «nuevo tiempo planetario».

Viendolo de forma práctica es un tiempo para encontrar el  equilibrio.  Es el momento y oportunidad para la RENOVACIÓN.

Tenemos que adecuarnos a la nueva frecuencia de Luz y Amor que está entrando en el planeta. Es una energía creadora que se mueve en espiral y hace de impulso para que percibamos en nosotros el deseo y la necesidad de renovarnos.

No hace falta razonar nada; sintamos el anhelo de transformación y de  armonizar nuestra existencia. Éste es un buen momento para darle un sentido trascendental a nuestra vida.

Vamos a ponernos en marcha para simplificar nuestra vida y reordenar nuestras prioridades dedicándole más tiempo al recogimiento y a la  introspección.

Cuando oímos hablar sobre el tránsito de la 3Dimensión a la 4D y 5D, e intentamos imaginar qué cambios habrán en el mundo, creyendo que los cambios  sucederán  en el exterior,  ajenos a nuestro hacer, estamos equivocados.

Somos nosotros los que cambiamos de dimensión espiritual haciendo una transformación (purificación) en nosotros. El exterior seguirá siendo el mismo y cada uno lo vive desde su realidad e ilusión. Para la persona que vive descentrada y alejada de su ser esencial, el mundo seguirá siendo  inseguro y cruel. Para la persona que vive desde el corazón y desde su ser, su experiencia de vida está en el servicio a los demás desde la protección del Amor Divino.

Vamos a sintonizarnos y sincronizarnos con la energía universal desde la meditación y la introspección, en estos momentos claves de grandes oportunidades de impulso cósmico, para beneficio de nuestro Ser.

Sólo por hoy

No es la vida la que nos distrae y por eso debemos salir del mundo exterior para meditar. No es este lugar peor que otro y los enemigos no son los demás.


La vida nos brinda la ocasión para forjar la actitud correcta en todo momento y lugar. No caigamos en la trampa del ego para justificar nuestras debilidades. Si no puedes sentarte a meditar, convierte cada acto de tu vida en una meditación; vive conscientemente cada momento de tu vida. Valora y agradece tu presente.

Por el Poder de la energía que lleva la intención y como dice la oración de Reiki  «Sólo por hoy seré amable. Sólo por hoy seré agradecido. Sólo por hoy seré paciente. Sólo por hoy…»

Y así, en ese sólo por hoy, iremos subiendo la montaña de la vida sabiendo que esa energía meditativa, cada vez mayor, es la que nos impulsa a avanzar y que cuando lleguemos a la cumbre nos uniremos definitivamente con la Divinidad en nosotros y en el Uno.

Ser consciente de mí

Primero comenzamos el trabajo de ser observadores de nosotros mismos con el objetivo de conocernos, de ver quién actúa a través del yo.

Nos damos cuenta entonces que son varios los que están ahí; por un lado la mente que procura dominar y dirigir al yo, luego está el corazón que desde las emociones quiere convencer para hacerlo de otra manera… y está quien observa a esos dos que es la Conciencia del Ser.

El conflicto y el sufrimiento en nosotros se crea cuando esas partes no están de acuerdo y en situaciones donde se requeriría la unión y la armonía, se desata la lucha.

En la medida en que la Conciencia esté presente en cada acto de nuestra vida cotidiana, estamos viviendo con todos los sentidos externos e internos; desde nuestro Ser.

Cuando consigamos esa fusión entre todas nuestras partes; cuerpo, mente, corazón y espíritu, entonces, desde ese equilibrio perfecto, viviremos con la certeza de que somos Luz, de que somos un Ser de Luz eterno, y de que nuestro propósito de vida es simplemente vivir la vida, como criaturas divinas que somos, desde la alabanza y el Amor universal.

Hay que sacudir la mente

La acción surge del ser total. Si nos ponemos a pensar en qué hacer en nuestra lucha por parar la mente o desde nuestra desesperación por cómo salir del estado de ansiedad o cómo romper con los miedos o…

No trates de pensar la respuesta. Combatir la mente desde la mente es inútil. El Ego acomodado en el confort de la auto-complacencia te va a engañar siempre.

Hay que cambiar hábitos. Romper esquemas. Sacudir la mente para que el yo salga del centro.

Estuve hace pocos  años en Barcelona para ver a Amma y su presencia sacudió mi interior. Me sentí ridícula, pude ver perfectamente el juego de mi ego. Uno cree avanzar y al principio el mismo ego te acompaña -haciéndose el santurrón-. Y sigues en lo mismo, sólo que ahora desde la perspectiva de «que bien lo hago». Inconscientemente, pero el ego vuelve a acomodarse.

La mente tiene cuatro funciones: Capacidad de elegir (Sabiduría). Inteligencia (cuanta más inteligencia más opciones a elegir). Conciencia (Plataforma mental de Luz). Ego (instinto primario. Bajas pasiones).

Sin las cuatro funciones están equilibradas hay armonía y se puede conectar con el alma.

Si se trabaja para desarrollar la Conciencia, ésta llenará de Luz las otras tres y se volverán transparentes, nos volveremos multidimensionales.La fusión con la Conciencia Suprema se hace realidad.

Pero si el Ego domina las otras tres, seremos esclavos de nuestros instintos y la infelicidad será el dominante en nuestras vidas.

Hay que sacudir la mente como quien participa en un zafarrancho de combate; desembarazarse de todo lo inútil por sorpresa, sin pensar.

Las estúpidas discusiones del ego

Cuando pones atención a las discusiones propias de una pareja,  como son el de contrastar diferencias de opiniones en un tono amable pero de forma continua, te das cuenta que  en ese disentir lo que está en juego es el ego de cada uno; haber quién tiene la razón.

Si no se para esa batalla tonta,  llega a hacerse un hábito. Discutir por discutir aunque el tono sea amable y se guarden unas formas educadas, esa actitud de darle poder a la mente-ego para fortalecer el amor propio -todo de manera inconsciente- es un desgaste de energía.

Hay un tipo de personas que les encanta la discusión de este tipo: llevarte la contraria porque sí, para dar rienda suelta a  la mente-ego.  Esa gente que lo cuestiona todo, disfruta discutiendo pero, el otro que se ve envuelto en ello,  sufre un desgaste de energía inutilmente.

La mente-ego es la mente inferior. Se trata de la mente cuando no ha sido desarrollada y está al servicio del Ego. Si tenemos en cuenta que la mente tiene varias funciones interrelacionadas: Conciencia. Sabiduría. Capacidad de elección. Capacidad de Discernimiento. Ego, es entonces cuando podemos controlarlas y ponerlas a nuestro servicio.

Si no hemos desarrollado ninguna de ellas, el Ego, que es la parte más burda y densa, será la que dominará nuestra mente y nuestra capacidad de elección, discernimiento, serán muy pequeñas y nuestra Conciencia estará dormida.

Cuando, por el contrario, comenzamos a desarrollar nuestra Conciencia que es Luz en sí misma, iluminará e impulsará nuestras capacidades; ensanchando nuestro campo de elección, discernimiento y sabiduría. Y todas ellas harán que el ego recupere su medida justa y se haga transparente (humilde).

Cuidado con lo que comienza con discusiones tontas pero se transforma en hábito; eso no tiene ningún futuro bueno ni sirve para nada más que engordar el ego.

 

Debería hacer…

  «Hacemos sin hacer y todo se hace«, dicen las runas vikingas. Porque sólo cuando estamos en paz con nosotros mismos es que amamos realmente la vida; somos más tolerantes con los demás, aceptamos y valoramos las situaciones … somos  felices.

Cuando nos sentimos forzados a HACER, abusamos de nuestra fortaleza,  llevándola a veces al límite,  debido a ese sentimiento de «Obligación» que nos domina. Se convierte en una carga muy pesada que se manifiesta en el cuerpo físico como gran tensión y dolor sobre los hombros.

Para deshacernos del estrés y la ansiedad tenemos que zafarnos de la prisa y del  «debería hacer«. Permitirnos descansar o andar a nuestro aire, darle tiempo al tiempo, simplemente disfrutando del momento. Esa actitud nuestra también ayuda a dejar más espacio a las personas a nuestro alrededor. Y todo se estabiliza, coge su ritmo de forma natural… y  nuestra mente se aquieta….

Dar por terminadas etapas de nuestra vida -cerrarlas- y aceptar de manera consciente  -desde la responsabilidad- todo lo sucedido en el pasado. Sentir la importancia de ese gesto -hecho desde el corazón- es una liberación.

Hacemos sin hacer …quiere decir que de forma relajada -desde la confianza en nosotros mismos y en la divinidad en nosotros- dejamos que todo se ponga en su sitio y actuamos en el momento adecuado.

…y todo se hace.

Enfilar el Camino

  Nadie puede enseñarte a ser espiritual… el mejor guía y maestro es tu propio Corazón.

Primero sales a buscar desde el yo sin saber bien qué… sientes una inquietud, un vacío, una insatisfacción contigo mismo pero no sabes por qué… algo te impulsa a buscar; es el comienzo del despertar de la Conciencia.

Llegas a creer que es casual las primeras señales e indicaciones que recibes; por un amigo, un libro… que te van dirigiendo a que des un giro en el rumbo de tu vida. Después ya se hace evidente que nada es casualidad y estás siendo guiado y ayudado en el proceso de transformación hacia la espiritualidad.

Ahora es cuando ya no hay más recelo, expectativas ni más deseos ilusorios.

Ahora, desde el Corazón, marchas seguro y enfilas el Camino que te lleva al Ser.

Esencia de la Era de Acuario

Sigues buscando en el exterior cómo llenar tu vacío e insatisfacción… Pero ya tienes las herramientas para trabajarte y llegar al encuentro de tu Ser.  Tu  mente te está distrayendo y dispersando tus energías. La mente no quiere hacer cambios y te mantiene atrapado en el mundo de la ilusión.

Busca la sencillez en tu vida. Porque hasta que la quietud de la mente no se haga permanente hay que seguir con las prácticas de la meditación. Hasta que no alcancemos al Ser en nosotros hay que seguir dedicándonos tiempo, en la quietud, con nosotros mismos. ¿Qué es lo que no te permite terminar con esa agitación mental?

Ve a por ello. No lo eludas. Enfréntalo. Y recuerda:

Penetramos en la esencia de la Era de Acuario.
Equilibrio entre mente y corazón, entre Razón y  Conciencia
para alcanzar la propia maestría en Dios.
Se amplia nuestra percepción; nuestra Intuición; el sexto sentido.
El cambio es la transformación en nosotros mismos.
Dejamos atrás la conciencia del ego y la dualidad y entramos en un nuevo estado, de la no-mente,
donde está nuestro Ser esencial… y todo es Paz y Amor.