La vida no es un negocio

mandala naturalezaYa nos instruyen desde pequeños a competir, a rivalizar -en todos los campos- incluído en el del amor. Todo es medido y la mente continuamente está calculando:  ¿Cuánto me quieres? Yo te quiero más. Ya no me quieres tanto como antes… y la mente comienza a divagar y se pregunta una y otra vez …  ¿por qué?, esa es la forma que tiene  para crear la telaraña del sufrimiento.

Al no tener conocimiento de cómo nos manipula y condiciona la Mente, nos dejamos llevar. Tenemos una voluntad débil y frágil. Si tan solo nos parásemos -como observadores de nosotros mismos-  a contemplar cómo reaccionamos desmedidamente ante las situaciones diarias, cómo somos engullidos por olas de pensamientos inútiles y desfasados, cómo perdemos tontamente el disfrutar de nuestro presente perdidos en la queja y el lamento…

Nos han hecho creer que la vida es un negocio. Tanto tienes tanto vales. Obligándote a invertir tu felicidad en conseguir una imagen exitosa.

Si te encuentras con un conocido te preguntará: qué haces, qué es de tu vida, cómo te va… queriendo conocer cómo te manejas en el negocio… así que lo resumes diciendo: perdí el trabajo, me divorcié…  Con esta información el otro ya tiene los datos precisos para rápidamente catalogarte: otro desgraciado.

Desde la superficialidad con la que se vive no se puede esperar otra cosa; un gran vacío de incomprensión y frustración. Se está desmoronando  todo lo que ya no vibra en nosotros.

Este momento tenemos que aprovecharlo para despertar y desear el cambio en nuestras vidas. Un ciclo de oscuridad termina. La vida no es un negocio. Valorémosla. Tu ser esencial es único, divino y valioso.

 

 

La puerta estelar se llama Ahora

ser saludo al solCreemos que la vida está en el momento próximo. La mente siempre está un paso por delante o enfrascada en el ayer. La Conciencia que ha predominado hasta ahora era la de vivir dominados por la mente que actúa en el tiempo.  Esa es la conciencia vieja que hay que desechar. La Nueva Conciencia nos permite vislumbrar una vida más plena,  profunda y con un sentido de reconocimiento de la Realidad Absoluta fuera del espacio-tiempo.

Para llegar a ella, hablamos sobre la conexión mente-corazón,  que sólo ocurre si uno está centrado en el momento presente. Esa es la clave. Ocurre cuando, en este momento,  entramos en el Espacio de Silencio en nuestro interior. Y experimentamos esa fusión que nos proporciona Paz.

Sólo Ahora. Busca un momento donde realmente puedas estar contigo, tranquilamente, relajado, y experimenta lo que significa estar presente en el ahora. No es fácil para nuestra mente, que sufre de la incapacidad de dejar de pensar y nos va a molestar sacándonos de éste momento. Hay que crear este nuevo hábito. Es posible.

¿Cómo restructurar la mente? ¿Cómo descansar del continuo bombardeo de pensamientos sin sentido?  La respiración consciente es el punto de partida porque centrará nuestras energías y podremos concentrarnos. La respiración consciente nos traerá una y otra vez al momento presente.

¿Qué estoy haciendo ahora? Acepto este momento y lo vivo plenamente.

Haz la prueba y colócate en este momento, enteramente. Y así cada momento; esto es meditación dinámica. Esto es vivir en el presente.

Nueva Dimensión

155522_1603343798166_1073230620_31671220_422652_nHablamos de  Nueva Conciencia pero a qué nos estamos refiriendo… hablamos sobre una dimensión superior de percibir, entender y vivir la vida.

Pero la mente no entiende ni quiere cambios ni quiere perder su dominio así que no podemos hacer esta transformación desde la mente porque ella siempre encontrará la forma para no hacerlo; ella es el principal enemigo y obstáculo para liberarnos de las barreras mentales que inconscientemente nos creamos.

Para comenzar a vislumbrar la Nueva Conciencia debemos primeramente ser Observadores de nosotros mismos. Se trata de un ejercicio que nos obliga a estar en el Presente; en este momento.  Sin pensamientos. Sin juzgar. Procurando permanecer en un estado de atención relajada. Y cada vez que la mente comienza a bombardearnos con preocupaciones, quejas, recuerdos; alimentando el sufrimiento o la ilusión engañosa… respiraremos conscientemente para centrarnos nuevamente y estar atentos a lo que estemos haciendo en ese momento. Así una y otra vez, cada día, hasta que se forme el hábito de controlar la mente, poniéndola a nuestro servicio.

Así es como comenzaremos a crear una conciencia no condicionada dentro de nosotros. Una Conciencia lista para sintonizarse con la Conciencia Universal.

La puerta para entrar en esta dimensión superior o Nueva Conciencia de nuestro ser, es vivir en el Presente enteramente con todo nuestro Ser. El entendimiento en toda su magnitud de estas palabras se alcanza conectando con nuestro espacio interior, donde no hay pensamientos sino Quietud y Paz.

Aprenderemos a ir al Centro de nuestro Ser donde está la Fuente de la Verdad y del Amor Puro… y a partir de aquí todo viene dado.

Sé observador de tu personaje.

mano y hoja… Hablamos de conectar mente y corazón… sí, sí, claro… pero seguimos en la mente dándole vueltas, queriendo, pero quedándonos en la  mente con las expectativas y el deseo… en fin, tengo mis dudas de entender qué es eso… y si podré…

Los dos hemisferios de nuestro cerebro tienen funciones bien diferenciadas y lo primero que tenemos que hacer es equilibrarlos; la parte izquierda racional y la parte derecha emocional. Obsérvate. Comienza por observarte en tu día a día, como si el yo fuese un personaje y tú (tu conciencia) la observadora y testigo. Te sorprenderás de tí mismo.

El trabajo para llegar a esa fusión de mente-corazón es tan meticulosa y concreta como arar el campo, sembrar, abonar, regar, hacer un mantenimiento de limpieza de malas hierbas, esperar y finalmente recoger la cosecha en su momento.

Requiere intención, dedicación, seguir el orden del proceso, atención relajada, sensibilidad, intuición… confianza y aceptación. Porque no sólo depende de nosotros, las energías cósmicas externas a nuestra voluntad también forman parte del Orden Superior. Y no todo, ni muchísimo menos, sale como nosotros hemos planeado…
Sólo cuando hemos desarrollado la intuición y nos hemos sincronizado con la Naturaleza y el Universo, ya  dejamos de planear… y entonces todo se hace más fácil…

Alinear mente/corazón

Cuando se rompe el fluir de la energía vital en nosotros, bien sea por problemas emocionales o de salud física, sin darnos cuenta nuestras energías se dispersan y nos salimos de nuestro Centro -si es que estábamos en él-.

Lo más común en la mayoría de las personas es dar por normal vivir en un estado de conflicto y dispersión. Desde la inconsciencia;  el no saber pensar adecuadamente y el vivir reaccionando sin control ante cualquier suceso trivial cotidiano, hace que uno se desgaste energéticamente y se ausente del centro de sí mismo para vagar en el sentimiento de confusión y el «no sé»…

Si no somos capaces o no nos ponemos a trabajar para educar y someter  nuestra mente, ésta dominará de forma caprichosa y asilvestrada nuestra vida, creando estados emocionales alterados y desequilibrados. Y el resultado es: SUFRIMIENTO.

Sufrimiento por todo. Preocupación  por lo que pasó y por lo que puede pasar. Queja, depresión, tristeza, amargura, desesperanza, negativismo, victimismo…   y esa mente que se va debilitando causará finalmente poca memoria, poca energía, insomnio, etc.

¿Qué significa alinear mente/corazón? Primeramente debemos crear una disciplina en nosotros (fortalecer la voluntad). Crear el hábito de hacer diariamente unos ejercicios de concentración. Lo más sencillo y eficaz es volvernos observadores de nosotros mismos. Traer nuestra mente, una y otra vez, al Presente; a este momento.

¿Estoy cocinando? pongo toda mi atención y dedicación a cocinar amorosamente. Sólo existe este momento.

¿Estoy descansando? Me relajo y no dejo que la mente me atrape en ningún pensamiento sobre ayer o mañana… respiro conscientemente y voy a saborear la paz interior que vive  mi ser eterno.

Cuando perdemos de vista el momento presente y nuestra mente se distrae y vaga en conjeturas,  fantasías y cálculos sobre el futuro estamos desperdiciando nuestra energía y nuestro tiempo.

El equilibrio y alineación de mente/corazón nos brinda  armonía y claridad mental.

Vivir desde la mente es vivir mecánicamente desde la inseguridad y la duda; desde el sufrimiento.

Una mente lúcida, centrada y alineada con el corazón, nos hace ser intuitivos, conscientes de nuestra realidad y nos conecta con la Conciencia Suprema.

A partir de este logro, el Espíritu divino que vive en tí, te guía e ilumina tu camino.

 

El control de los impulsos

Aprender a no reaccionar desde el ego nos puede evitar problemas y sufrimientos gratuitos. Esto no quiere decir que haya que reprimir todos esos sentimientos que nos hacen o harían explotar… porque nos sentimos atacados, menospreciados, avasallados, humillados…

¿Quién sufre? El importantísimo señor Ego. Le hemos dejado tanto espacio en nosotros que  domina cualquier intento que hiciese el corazón (con sentimientos como la compasión, perdón, tolerancia, etc) por suavizar las cosas, por ceder o buscar puntos de reconcialiación en nombre de la armonía y el amor.

Pero no, el Ego se crece en las discusiones, en los enfrentamientos. También es verdad que la inseguridad, los complejos de inferioridad y miedos hacen que un tipo de personas viscerales y temperamentales estén siempre a la defensiva o en una actitud permanente de enfado con el mundo.

¿Cómo conseguir no alterarnos? La persona que está en paz consigo misma está en paz con los demás y su entorno. La persona que es equilibrada emocionalmente no tiene necesidad de reconocimiento por parte de los demás y vive relajadamente de acuerdo a su ser. La persona que vive desde su interior, conectada con su corazón y alma, tiene un entendimiento genuino de sí mismo y de cuáles con las causas del sufrimiento y por ello se ha liberado de todo lo que le aprisionaba y le esclavizaba, en todos los niveles de su vida.

Es un largo camino hacia adentro pero vale la pena el esfuerzo inicial pues el cese del sufrimiento significa alcanzar la  maestría del control de los impulsos; ser un Observador del personaje que el «yo» interpreta mientras el ser esencial permanece conectado con la divinidad.

Dominio sobre la Mente

La Conciencia es la parte de nuestra mente que pone Luz en las otras funciones mentales; sabiduría, capacidad de elección, discernimiento, ego…  La razón por la que se hace hincapié en que desarrollemos la Conciencia es para que ilumine y expanda las potencialidades de nuestro ser. Desde este sencillo planteamiento se hace evidente que, con poca Conciencia de nosotros mismos, -con poca Luz- nuestra realidad se limita a «palpar» lo más concreto y cercano.

Recuperar la Conciencia y proximidad de nuestra esencia divina nos llevará primeramente a liberarnos de la carga de nuestro pasado. A recuperar la INOCENCIA del Ser -nuestro niño interior-.

Para ello no hay más efectivo que ser observador de uno mismo. Hay que crear el hábito de poco a poco ir separando la mente del Observador (la Conciencia). En cada cosa que hagas o digas, en cada situación, observate.

Cuando el Observador tenga total independencia del «yo-personaje», también tendrá total dominio sobre esa parte de la mente que hasta ahora ha gobernado tu vida: el ego (vanidad, envidia, pasión, codicia, miedos, etc.)

En este proceso, de ser Observador de tí mismo, la Conciencia llenará de Luz tu vida y la podrás gobernar desde la Intuición junto con el Corazón en total armonía.