Hablando de energías

¿Cuál es el punto de encuentro entre el Espíritu y la Mente? – La Conciencia. ¿Y cómo llegamos a ella? – A través del corazón espiritual que es nuestra esencia sintiente.

La Mente es la energìa pensante. En la Mente inferior está ubicado el Ego que funciona desde las creencias y distintos grados de fanatismo. En la Mente Superior está la Conciencia y sus facultades de clarividencia, intuición, telepatía, etc.

En el corazón espiritual está la Verdad, las verdades de cada uno y la certeza.

El Espíritu es la energía sutil de la Supraconciencia. Nuestra Conciencia personal (que está unida a la Mente Inferior) debe primero desidentificarse del personaje para así poder conectarse con la SupraConciencia, que existe en otra dimensión de uno mismo.

Elevar el grado de Conciencia se consigue conociéndose a uno mismo a través de la Observación. Porque si yo creo ser otra a la que en esencia soy, si yo pretendo ser otra a la que en realidad soy, la distorsión de mi realidad no me deja ver el auto-engaño en el que estoy metida, sin poder avanzar.

Mi Mente estará atrapada en una conducta y creencia errónea de mi misma.

¿Cómo salir de esa deformación de identidad que crea conflicto en mi mente? ¿Cómo reconocer quién soy? ¿Cómo terminar con ese esfuerzo y desgaste de energía de mantener y sostener ese alguien ficticio, desde el «debería» o el deseo de ser otra.

La sanación energética emocional pasa por enfrentarnos a nosotras mismas y mirándonos al espejo, preguntarnos «¿Para qué me duele esto

Eñ cuerpo físico nos habla a través de los síntomas de una molestia o enfermedad. Diariamente podemos comprender algo nuevo de nosotros mismos. Sólo cuando somos libres de la identidad personal somos capaces de oír y confirmar lo que nuestro corazón espiritual nos transmite para nuestro Bien.

Cada noche chequea cómo está tu cuerpo físico, tu cuerpo mental, emocional y espiritual. Da las gracias y permite que tu Mente descanse.

Volvamos poco a poco a nuestra versión original. La referencia está en nuestra Conciencia y en nuestro Espíritu.

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