La angustia y la ansiedad que nos somete

La capacidad de pensar por uno mismo; aunque suponga un enfrentamiento con el dolor de la realidad. Aunque signifique tener que reconocer nuestras limitaciones y debilidades, admitir nuestros errores y fracasos … que en verdad nos fortalecen para mejorar.

Pensar por sí mismo para que las creencias de otros no nos confundan. Para poder hacernos cargo de las responsabilidades que nos corresponden pero no más.

Reconsiderar y popner orden en nuestras prioridades y en nuestro mundo interno.

Para poder fortalecer nuestra soberanía personal sin caer en la soberbia, desde la humildad, porque una cosa no está reñida con la otra.

Alinear las nuevas visiones de nuestra Conciencia con el Saber innato y perenne de nuestro espíritu.

Saquemos fuera toda la ansiedad y la angustia reprimida porque son sólo trampas mentales para mantenernos sometidos.

No nos sintamos obligados a actuar de forma distinta a como desea nuestra Alma.