De la misma manera que prestamos atención al mantenimiento y cuidado de nuestro coche, igualmente deberíamos pensar que nuestro cuerpo físico es nuestro vehículo y necesita de un mínimo de mantenimiento para su buen funcionamiento.
Por normal general no somos previsores en cuanto a nuestra salud ni a nuestra felicidad. No somos conscientes de que nuestra salud depende en gran medida de nuestro estado mental y emocional; de nuestra actitud ante la vida.
Vamos a hacer una revisión y puesta a punto de nuestro vehículo. Escuchemos a nuestro cuerpo, él nos informa si algo no anda bien.
DEPURACIÓN A NIVEL FÍSICO.- Durante 21 días vamos a evitar el alcohol, los azúcares, tabaco, carne roja, embutidos, quesos curados, productos enlatados … Lo que vamos a hacer es beber agua (dos vasos de agua tibia al levantarnos, bebiéndola despacio). Comeremos alimentos frescos poco elaborados. Tomaremos infusiones. Saldremos a caminar o haremos algún deporte. Nos permitiremos descansar no haciendo NADA durante media hora al día (tampoco ‘ver’ la televisión)… ir a contemplar la puesta del sol es válido.
DEPURACIÓN A NIVEL MENTAL.- Durante estos 21 días seremos Observadores de nuestras reacciones, de nuestro nerviosismo y mal humor -qué los causa, a quién echamos la culpa- y procuraremos ir cambiando hábitos inútiles que nos desgastan energéticamente. Nos haremos más conscientes de cuál es nuestra naturaleza y estaremos más atentos a ser moderados y atender nuestro ‘sexto sentido’.
DEPURACIÓN A NIVEL EMOCIONAL.- En el momento en que hemos creado este compromiso con nosotros mismos, cuidaremos que nuestro estado emocional fluya. Todo lo que suponga o vaya a suponer un disgusto lo vamos a eludir o lo vamos a transformar positivamente, desde una actitud consciente de que ‘nada puede afectarme si no lo permito’. Salir de la posición de ‘automático’ para comenzar a ser quien yo soy. Respirar hondo y agradecer el día.
Una vez hayamos superado nuestro reto, nos sentiremos mejor en todos los aspectos y no nos costará tanto volverlo a repetir dentro de unos meses. O mejor aún, incorporar en nuestra vida algunos cambios que hemos experimentado nos benefician.

Me reúno con mi Ser. Me permite adentrarme en él como quien se adentra en un bosque.
El autor de este hermoso escrito es Charles Chaplin.
La dedicación a reconocer nuestro ser -quien somos en esencia-no tiene fin y lo que en un principio es un entrenamiento para crear esa disciplina de reconocimiento y conexión con nuestra naturaleza , en la segunda etapa se convierte en un fluir armonioso, al sentirnos dueños/as de nuestra vida.
Si queremos terminar los conflictos en nuestra vida, debemos comenzar a actuar con coherencia.