Eres lo que comes

El cuerpo tiene una habilidad innata de curarse a si mismo pero el ser humano lo ha olvidado y ha puesto su salud en manos de otros y, sobre todo, se ha vuelto totalmente dependiente de los fármacos. Nos han enseñado a ser consumidores y a buscar fuera de nosotros todo lo que necesitemos y lo compremos; felicidad, salud, seguridad, belleza…

Tomemos conciencia de que estamos comiendo  alimentos deficientes en nutrientes y conteniendo restos de plaguicidas, herbicidas, insecticidas, fungicidas y fertilizantes… para contrarrestar deberíamos aumentar la ingestión de ensaladas, frutas  y verduras crudas hasta un 50% para beneficiarnos de las vitaminas y minerales que se perderían en la cocción.

Cambiando la forma de comer y beber. Prestándole más atención a nuestras horas de descanso. Dedicándole tiempo también al ejercicio físico para destensar nuestro cuerpo y mantenerlo flexible, se podrían evitar muchas enfermedades y sufrimientos inútiles.

Si estás deprimido come correctamente porque un mal comer afecta al cerebro y a la mente. Por ejemplo, la falta de vitamina C causa ansiedad y estrés. Si el cerebro está desnutrido o intoxicado nos producirá cansancio mental. La irritabilidad, el mal humor, está ligado a un hígado saturado y lleno de toxinas…

Como dijo Hipócrates: «Que el alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento».

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