Sanación Pránica

REIKI es un sistema sencillo de sanación pránica

Tenemos que renovar nuestro lenguaje y permitir que se amplíe nuestra capacidad de asimilar e integrar las nuevas comprensiones que nos indican que nuestra Conciencia e Intuición nos ayudarán a hacer el cambio de creencias ya obsoletas si abrimos nuestra rígida mente. Inclusive el Papa católico acaba de dirigirse a su iglesia con las siguientes palabras “Debemos actualizar a Dios”.

Desde la expansión de la Conciencia podremos deshacernos de conceptos y prejuicios condicionantes y dejar todo ese espacio vacío para lo nuevo por crear.

Para comenzar una nueva etapa evolutiva y reconexión con nuestro espíritu -del que nos hemos alejado hace ya mucho tiempo- tenemos que hacer un compromiso con nosotros mismos, cambiar algunos hábitos, pero sobre todo, sentarnos cada día en silencio por lo menos media hora e ir hacia adentro para comenzar a sentir a nuestro Ser esencial y otorgarle su naturaleza sagrada. Comenzaremos por amarnos a nosotros mismos.

Así podremos acrecentar en nosotros esa fuerza magnética de orden superior que alimentará nuestra Conciencia y la expandirá.

Dejaremos de luchar con la vida desde el sobre-esfuerzo, el sacrificio y el sufrimiento. En lugar de ello, comenzaremos a fluir desde la aceptación y la confianza absoluta pues la certeza en el Orden Divino se habrá aposentado en nuestro corazón. Conoceremos la Dicha del Ser.

Ha llegado el momento de salir del campo de la dualidad y experimentar nuestra naturaleza multidimensional.

Reaccionamos y nos hacemos conscientes de que es posible la sanación pránica; y aprendemos los beneficios de la auto-sanación desde la práctica de la respiración lenta consciente.

Agradecidos de haber llegado hasta aquí con la Conciencia despierta. Entramos en la nueva Era de Acuario.

Lo mejor en nosotros

Para descubrir lo mejor de nosotros y en nosotros tenemos que hacer un viaje hacia el interior de nuestra mente y  adentrarnos  en nuestro corazón y nuestra alma. El objetivo es hallar a nuestro Ser;  quien somos.

No es fácil pero no imposible. Se requiere disciplina y un gran anhelo. Al comienzo de este viaje, el protagonista es el “yo”, con su mochila bien repleta de ego (mi, mío, yo)… para ir poco a poco, deshaciéndose de toda esa carga -la importancia y sufrimiento del personaje. El primer requisito es que el Ego debe volverse transparente, vacío.

Más tarde, desde la ligereza y la confianza, la Conciencia va tomando protagonismo y su Luz   nos guiará hacia otros planos fuera del tiempo-espacio donde está nuestro Yo Superior.

Finalmente, cuando consigue uno llegar al templo del Corazón, la persona se da cuenta de que durante la travesía ha sufrido una increible transformación; las resistencias del ego han desaparecido. Las energías densas han perdido fuerza y las energías sutiles del cosmos están ocupando todo espacio vacío para restructurar la mente y sanar el corazón; al Realidad es otra.

¿Qué sentido tiene hacer ese esfuerzo de seguir una disciplina o práctica espiritual?

Podemos vivir en la periferia de nosotros mismos, utilizando el mínimo de la energía vital con la que nacimos -limitados en nuestro cuerpo físico y sin descubrir su inmensa capacidad y potencialidad- y pasar por la vida sin pena ni gloria, volcados en el mundo externo y material.

Pero también podemos adentrarnos, como digo al principio, en nosotros mismos y experimentar las leyes sagradas del alma… y comenzar a maravillarnos… de que somos seres de luz  multidimensionales.