Observación sin juicio

Imagina por un momento que tu estado mental está en calma. Te sientes profundamente relajado y das un largo y lento suspiro de alivio placentero.

Imagina por un momento que tu mirada está fija en el horizonte pero sin ningún pensamiento. En total estado de contemplación.

Imagina por un momento que ni siquiera sientes tu cuerpo físico y que es la Luz de tu transparencia la que ilumina el lugar. Tu cuerpo vibra y te sientes vivo.

Esta es la paz que has creado por sólo estar observando sin hacer juicio alguno. Tu respiración está en perfecta sincronicidad con la naturaleza, en un mismo palpitar.

El Alma estuvo desconectada del corazón pero ahora que has entrado en una dimensión espiritual, tu estado es el del Amor incondicional. Ahora experimentas el sentido de unidad y fusión con el Todo.

Ser conscientes de nuestra propia Alma nos brinda autenticidad e integridad.

Gestiona tu vida

Lo que determina tu vida, tu felicidad, tu día a día, es cómo gestionas tus pensamientos y emociones.

Desde el momento en que te haces dueño de tu vida, en que comienzas a vivir conscientemente, sabiendo que es tu actitud la que establece y fija los términos de que tus días sean claros u oscuros, amables o llenos de obstáculos, agradables o difíciles …

… desde ese día en que te has hecho Observador de ti mismo: del personaje que carga con toda una serie de condicionamientos, prejuicios, traumas, complejos, culpas, miedos … (uufff) y consigues separarte de él.

… entonces, decides. ¡Tomas la decisión más importante de tu vida! Tramitar tu independencia. Gestionar tu vida, comenzando por deshacerte de todo la carga del pasado.

Emprendes un nuevo Camino: ser feliz desde el corazón. Tomar las riendas de tu vida.

Cada día te paras unos momentos para estar contigo. Respiras hondo y despacio; te tomas tu tiempo para ir hacia adentro, reconocerte, perdonarte, ponerte de acuerdo contigo mismo.

Vive en resonancia con tu ser esencial. No hay otra forma de vivir la vida.

La valentía de ser tu mismo

Dar pasos hacia adelante y también hacia adentro.

Nos encontramos en la necesidad de enfrentarnos a nuestras miserias: nuestros miedos. Y esto se ha hecho urgente.

Ha llegado el momento de decidirnos a ser nosotros mismos.

Si nos paramos a observarnos y también miramos a nuestro alrededor, tendremos que reconocer que lo injusto sólo existe en el exterior -en la parte superficial de nuestra mente-.

Si conseguimos llegar al centro de nuestro corazón, donde reside el Amor Puro, experimentaremos que allí residen la armonía y la paz, que están por encima de cualquier conflicto.

Existe un proceso evolutivo, y no podemos mantenernos al margen, ignorándolo, porque esa es nuestra condición o nuestra perdición, en caso de que nos resistamos a ello.

Este proceso, que nos guía -o arrastra- a realizar mejoras en nuestra conducta y actitud- nos conduce a un desarrollo de Conciencia cada vez más expansivo.

En este proceso en el que toda la humanidad participa, consciente o inconscientemente, nos vemos en la necesidad de enfrentarnos a nuestras miserias y debilidades: a nuestros miedos. Por supuesto que es doloroso. Por supuesto que hace falta valentía. Todo lo conseguido será por méritos propios.

Los regalos vienen después … y ni te los imaginas …