Las trampas de la Mente

hombre galacticoSeguir ciegamente las creencias de otros nos puede llevar al despropósito. Intentar dominar el ego y sus desatinos desde una mente obcecada lleva al fracaso. Una mente fantasiosa, confabulada con un ego insensato convencido de su superioridad, siempre tiene lista alguna trampa mental para burlar las buenas intenciones de esa parte del cerebro que intuye el desvarío.

La mente que no sabe pensar y no es capaz de discernir tiene siempre preparada una maniobra para que desistamos de nuestros planes de cambios; debilitando nuestra voluntad y creando inseguridad sobre nuestras capacidades y valores.

Desde la apariencia de razonamientos válidos, una mente aprisionada por un ego exaltado y un orgullo desmedido, justifica la cerrazón de creerse dueño de la verdad, no permitiéndose ceder ni tolerar ningún cambio.

La mente que no es capaz de reflexionar, nos hace creer que somos dueños de nuestra vida pero en realidad lo que hace es crearnos complejos:

Creemos que el control de la mente lo conseguimos reprimiendo nuestros sentimientos o avasallando a los demás; trampa fatídica que nos acompleja.

Creemos que la “ACEPTACIÓN” es tener una actitud servil hacia el otro, debilitando nuestra identidad; otra trampa de la mente.

Para todos aquellos que están siguiendo un camino espiritual desde la mente, que son creyentes sometidos a prácticas religiosas férreas y rigurosas; corren el peligro de caer en la trampa del complejo de superioridad.

Si realmente deseamos lograr la auto-realización y la paz interior, tengamos presente que la Mente debiera ser el primer discípulo del Alma.

Lo siento

abrazo5Todos nos equivocamos. Todos cometemos errores y le fallamos alguna vez al otro o a nosotros mismos … Saber que vivimos en el mundo/ dimensión de la Dualidad no sirve como  justificación pero ayuda a comprender nuestras reacciones, también ayuda a perdonarnos, pedir perdón e intentar mejorar día a día nuestras acciones y reacciones.

Es nuestra Conciencia la que nos avisa. Si somos observadores de nosotros mismos, siendo testigos del “personaje” (nuestro yo inferior o Ego) cómo actúa, nuestra Conciencia hará sonar la alarma en cuanto nos salgamos de lo que consideramos normal o bueno. Todos lo hemos experimentado; nos sentimos intranquilos, descontentos con nosotros mismos, incluso malhumorados por nuestro proceder aunque intentemos justificarnos.

Cuando nos enfrascamos en una discusión  y herimos a otro, nuestro corazón cambia el ritmo de palpitación; se vuelve agitado. Nuestra mente dispara el sentimiento de ansiedad y rabia … Todos ellos síntomas de alarma de nuestra Conciencia. Es hora de reflexionar y si toca pedir perdón o solucionar un mal entendido, no lo dejemos para más tarde porque sin duda se irá agravando y embrollando  momento a momento

¡Que el Amor prevalezca sobre la ira o el odio! ¡Que el Amor sea nuestro lenguaje!

Que no nos cueste tender la mano para pacificar situaciones en las que el orgullo y la rabia oscurecen y bloquean el camino del entendimiento. Que el “yo tengo la razón” no sea el impedimento para el abrazo que hermana.

 

Aclaremos conceptos

amor-unidosEstamos hechos un lío. Demasiada información sin procesar en una mente  sin gran capacidad para pensar y dilucidar. Mientras no vaciemos  nuestro sistema nervioso de todos los conceptos -ya caducos- que nos han ido introduciendo en nuestro cerebro y que nos mantienen en un mundo ilusorio, no tenemos capacidad real para llegar a ser en esencia quien somos.

La mente está para razonar. Discernir. Reflexionar. Crear. Inventar. Pensar… Pero una mente sin desarrollar, juzga. Rivaliza. Distorsiona. Se miente.  Interpreta. Disimula  y se engaña a sí misma.

El Yo observa a la mente … la controla o ella le descontrola …. la pone a su servicio o ella le domina.

La mente sin desarrollar te debilita, te agota, te enferma, te excita, te obsesiona, te angustia…

Pero el ‘Yo Superior’ (tu Alma)  que la observa, la desarrolla, la conduce y la hace trascender lo ilusorio. Conduce a la mente a encontrarse con la Intuición y descubren la Luz (energía elevada) que produce la Conciencia. Desde esa Luz aparece el conocimiento intuitivo.

Aclaremos conceptos; si hablamos a nivel del Plano físico, la vida, el mundo y el ser humano, tienen una interpretación básica y posiblemente distorsionada.

Pero si nos estamos refiriendo al Ser Humano, desde el Plano espiritual, -cuando ya ha trascendido el Ego- la visión del mundo, la vida y el Universo es otra, indiscutiblemente. Desde la Conciencia se percibe la Realidad sin fisuras.

Vernos  desde una dimensión superior, más allá de lo aparente, nos proporciona  una visión neutral de nosotros mismos, sin adornos ni justificaciones emotivas e infantiles.

Busquemos la ecuanimidad, la integridad y todos esos valores ya casi olvidados como la honestidad con nosotros mismos. Entonces sí, seremos UNO.