Conocemos el Amor desde el interés: qué me brinda, cuánta felicidad me reporta, cómo me haces feliz … , y así resulta ser un amor limitado y calculador. Preocupado de recibir tanto como uno da, no menos.
Entendemos el Amor desde el YO y eso significa «mio». Amor mental y posesivo.
Hasta el propio corazón se aburre ante la lista de exigencias que prepara la mente al amor del otro, mientras acoraza bien su propio corazón, no vaya a salir dañado …
Y luego están los miedos que crean alambradas. Reclamos, quejas, exigencias, control, tensiones, inseguridad, represión …cuando el AMOR debiera sólo brindar paz y felicidad, siendo capaz de salvar todas las diferencias.
El Amor Puro es incondicional. Trasciende la mente y hasta al propio corazón. Es una fuerza y energía tan poderosa y expansiva que nos sobrepasa. Todo el que ha estado ENAMORADO lo ha experimentado mínimamente y sabe de qué estoy hablando. Lamentablemente ese estado es pasajero por ser ilusorio: nace y muere en la mente.
El amor hacia el otro surge del amor hacia uno mismo. Y es al estar satisfecho y en armonía con uno mismo que uno puede DAR AMOR sin intereses.

Desde lo más simple y cotidiano hasta el plan más elaborado, todo en la vida requiere de un objetivo y de un tiempo de preparación y desarrollo para alcanzarlo. Todo, primero es un pensamiento, una idea, que luego ejecutamos y materializamos. Podríamos hacer que todo se hiciese automáticamente y vivir robotizados, parece más fàcil no tener que pensar -eso creen muchos- pero a la larga, uno pierde la facultad de SENTIR y de maravillarse de la vida. Vivir desde los impulsos sin control siempre termina la vida pasándonos factura.
¿ Qué se puede hacer cuando el pasado dirige nuestra vida, anulando el presente y condicionando el futuro?
Todos, en mayor o menor medida, tenemos un apartado de ‘QUEJAS’ dentro de nuestro carácter. Es una actitud automática para llamar la atención. Y a veces está tan arraigada que no nos damos cuenta que justamente conseguimos lo contrario: nadie está dispuesto a soportar los lamentos de otros.