Relativizar las emociones

Quizás algún rasgo del carácter esté obstruyendo el desarrollo de tu proceso vital de vida. Si así lo sientes, no te desanimes y no le eches la culpa a algo externo a ti. La cuestión está en aplicarse más a fondo e identificar en tu interior los obstáculos al crecimiento. Para conseguirlo hay que dejar la Mente a un lado; nada de justificaciones ni lamentos. Borremos totalmente la palabra fracaso.

El obstáculo puede ser desde lo más burdo y tonto, identificado con el Ego, (celos, resentimiento, rabia, miedos) a lo más sutil que enmascara a la vanidad y a una espiritualidad mal entendida. Siempre podemos introducir mejoras en el desarrollo personal gracias al cuestionamiento y observación de uno mismo.

Acaso sea necesario volver a fertilizar el terreno. Hacer un repaso de los hechos antes de seguir adelante, forzándolo. Actúan en nosotros intensas fuerzas de transformación interior, confiemos.

Podemos relativizar nuestras emociones y reacciones. Si consiguiésemos volar alto como un águila, nos sentiríamos libres de ataduras, alzándonos a gran altitud por encima de todo conflicto o drama. Entonces obtendríamos una panorámica lo suficientemente amplia como para entrar en el estado de libertad y desapego, sin sobre esfuerzos.

Ejercicio para desarrollar la mente

hombre amanecerNo es suficiente saber qué es correcto para actuar correctamente. No es suficiente tener aprendidas una serie de reglas de convivencia para saber manejarse satisfactoriamente en la sociedad. No es suficiente estar,  hacer,  existir y … no es suficiente si lo que anhelamos es sentirnos vivos y que nuestra vida tenga sentido.

Una mente sin desarrollar no sabe pensar. Y desde su debilidad, por miedo y desconfianza,  excluye, niega, juzga, insulta al no saber dialogar. Se encoge, se limita; vive confundida …

¿Cómo es esa mente?  Tiene por desarrollar la sensibilidad emocional. Es inmadura. Miles de pensamientos sin orden ni propósito. Con deseos pero sin voluntad para llevarlos a cabo. Con planes e ideas nuevas pero que siempre pospone para mañana. Con muchos problemas y cosas por solucionar pero sin fuerzas ni capacidad para resolverlos.

Nos proponemos controlar la mente. Hacemos grandes esfuerzos por controlarla. Y nos agotamos en el intento; nos sentimos frustrados. Porque no se trata de controlar la mente sino de desarrollarla.

Y es posible. Se trata de un entrenamiento que requiere compromiso con uno mismo. Y en ese compromiso primeramente hay que trabajar con unos valores imprescindibles para tener éxito: PACIENCIA. CONSTANCIA. PERSEVERANCIA.

Cada día nos inspiraremos y renovaremos nuestra voluntad desde el «Sólo por hoy». Por el poder de la intención:

1) En lugar de compararme, me inspiro desde el centro de mi corazón y me pongo en marcha: «Sólo por hoy voy a dar lo mejor de mi»

2) Paso de criticar y criticarme a tener  pensamientos constructivos. «Solo por hoy elijo ser agradecido»

3) Paso de la queja a la acción. El lamentarme consume mis energías. «Sólo por hoy actúo positivamente para mi bien»

Yo Soy desde el Centro de mi Corazón. Yo Soy consciente de mi ser  y desarrollo mi Conciencia. Soy responsable de mi felicidad. Creo mi estado de ánimo. Soy dueño de mi destino.

Ésta es la verdadera transformación y renovación de  vida.

Durante este proceso vital vamos a liberar emociones negativas y vamos a  integrar las energías de Amor Puro que iran emergiendo en nuestro Corazón. Estando presentes en nuestro día a día, cada vez más en paz y armonía con nosotros mismos y con el mundo.