Inteligencia Superior

Pasamos a ser Conciencia cuando la Luz de la Presencia divina la sentimos en nuestro interior.

Este es un nivel superior. Una dimensión del Ser más presente y viva.

Se trata del conocimiento de la propia existencia, la percepción de uno mismo, sin juicio.

Esta auto-conciencia tiene una alta resonancia, memoria y sintonía con la divina Luz Universal.

Ya podemos reconectar el Alma con el corazón espiritual. Y este es el verdadero Camino del Amor.

Todo este nuevo estado nos lleva de forma natural y espontanea al servicio a los demás, a querer compartir lo mejor de nosotros.

Y experimentar así la autenticidad, integridad y unidad de nuestro Ser, en la fusión con el Todo.

La Mente Supraconsciente

Si tenemos los sentidos controlados y los desarrollamos, tendremos las emociones bajo control y las refinaremos. Dejamos atrás el Plano de la Dualidad, perteneciente a la Tercera Dimensión, y despertamos a un nuevo Ciclo, con la ayuda de la Mente Supraconsciente.

Ahora mismo, los pensamientos pueden ser conscientes / rumiantes / paranoicos / angustiantes. Identifícalos y deshazte de todos los pensamientos que te perjudican. Sé Observador de ti mismo. La respiración consciente es la mejor herramienta para dominar tu Mente. Y recita desde el corazón:

«Invoco la Presencia divina para atraer las bendiciones del Cielo en el Plano físico y en el espiritual. Abro en mí Canales para atraer energías sanadoras. Todo lo que no soy lo dejo fuera.«

Despierta tus habilidades sensoriales y amplifica tus sentidos: Plena atención a la intuición, la visión interior, la escucha, la percepción …

Que sepas que tenemos un propósito externo y un propósito interno. Los dos van parejos hasta que el interno toma fuerza y Luz propia. Entonces la Mente inferior, que es controladora y limitante, irá debilitándose mientras que la Mente Supraconsciente que es toda LUZ nos guiará.

Sólo por Hoy.

Hoy hago lo que tengo que hacer, mañana será otro día. Dejo de pensar y planear y mi mente entra en calma.

Sólo soy Observadora de lo que hay a mi alrededor, simplemente observo, sin entrometerse la Mente para juzgar o analizar.

No existe ninguna preocupación ni cuestionamiento, Todo está en orden en mi interior. Nada que reclamar, nada adeudo, ningún deseo o exigencia, ningún reproche…

Me he perdonado cuando me he cuestionado algún comportamiento en mi que he considerado no aceptable, Mi Conciencia así está en paz.

Total aceptación del momento. Dentro de esta calma, está mi Alma sosegada y la Presencia divina se ha posado en mi corazón.

¿Acaso no es este estado el perfecto? ¿Quién no puede desearlo para sí mismo?

Cuando el Alma se deja ver

Me voy olvidando hasta de mis gustos. Puede parecer algo impuesto, como si la mente me retase: «deshazte de más», «vacíate de todo apego», … pero no es mi mente quien lo ha planeado así.

El ver cómo todo se va diluyendo hace que me pregunte a veces qué es lo que quedará. ¿Es que acaso los placeres son malos?

Pero, ni siquiera eso, cada vez son más sutiles los pensamientos. Sólo el Alma y el corazón están presentes.

Cuando la Conciencia aquieta a la Mente sucede una transformación; el Alma se deja ver.

La Conciencia está ligada a la Intuición. Abrir los ventanales de la Intuición hace que se amplíe la panorámica de nuestro mundo y el horizonte pierda los límites que la mente había creado.

Las limitaciones del conocimiento mental comienzan a tambalearse y la Conciencia nos muestra de refilón la sabiduría intuitiva que fluye sin límites … y comenzamos a maravillarnos … puede que aparezca el Miedo, que siempre teme perder algo o se asusta de lo desconocido … pero también él desaparecerá.

Esta sabiduría innata que nos sostiene y no permite que nos corrompamos ni degeneremos o nos degrademos, debe ser reactivada. Se trata de la Presencia divina; nuestra Alma con toda su Luz.

Vivamos desde y en la Presencia divina, que emana desde el centro sagrado de nuestro corazón y conseguiremos vivir acorde a nuestra naturaleza de manera fácil y desde la preciosa serenidad del Alma.

Sanar con Reiki

Esta práctica habrá existido desde siempre: LA SANACIÓN A TRAVÉS DE LA IMPOSICIÓN DE LAS MANOS. Fue la forma de sanar de Jesucristo y de muchos más sanadores. El japonés Mikao Usui, en 1922, le dio el nombre de REI-KI que significa la unión de la energía del universo con nuestra energía vital. Millones de personas se han beneficiado y se siguen beneficiando de esta práctica, ya considerada por la OMS, como una medicina complementaria y alternativa.

Usui creó un sistema para concentrar el Poder de esta energía cósmica sanadora, desde la invocación y la intención. A través de una revelación. recibió unos símbolos que se utilizan como llaves para abrir y cerrar los cuerpos: físico, mental, emocional y espiritual, así como para manejar la energía a distancia, no importando cuan lejos sea. Y con la característica de que esta Luz sanadora se mueve de manera simultanea, es decir, en el mismo momento en que se da, sin importar la distancia, la otra persona lo recibe.

Una vez iniciados, como Canal de REIKI, hacemos el llamado a la Presencia Divina con el propósito de mandarle Luz sanadora al corazón y al Alma de otra persona así como a sus centros energéticos para que las fuerzas cósmicas, restablezcan el fluido correcto en los diferentes cuerpos; físico, mental, emocional y espiritual además del campo astral.

Es la mejor forma de auto-sanación. No hay que buscarle una lógica o razonamiento porque no la tiene. Las energías pertenecen al mundo «invisible» y REIKI es un sistema de armonización natural de nuestras energías con las energías del Universo.

Nuestros centros energéticos

Desde el REIKI le llamamos ejercicio de auto-sanación o alineación de los chakras al ejercicio que te ayuda a trascender la mente y a conectar con el Ser esencial que eres.

Si haces el ejercicio todos los días, poniendo las manos en cada chakra,* de arriba abajo, sentirás cómo cada vez más se fortalecerá tu certeza de que principalmente eres Luz (energía) y que ésta emana de la Conciencia Superior.

Comienzas entonces a experimentar cómo funcionan y están separados, el yo-personaje que se mueve en el Plano material y el ALMA, que es ilimitada y puede despertar en ti, la Presencia Divina que habita en tu corazón.

Detrás de tu idea de individualidad existe una «intuición» que sobrepasa a la mente y es la de poder experimentar que el UNO nos incluye a todos los seres vivos y a toda la creación.

Lo que nos confunde y nos hace tener miedos y sentirnos abandonados o perdidos es justamente el habernos desconectado de nuestro Origen… habernos alejado de nuestra esencia y naturaleza.

Así que «si tu espíritu quiere volar más alto que las palabras; dale alas», como muy bien dijo alguien.

  • en este Blog puedes encontrar cómo realizar este ejercicio que yo te animo a hacer. Llevo más de quince años haciéndolo y sé que es lo que me mantiene conectada con la Conciencia Superior que me guía, con Dios.

Creencias y espiritualidad

Quien se identifica con orgullo «yo soy creyente¨ no dice gran cosa.

El creyente es un ser adoctrinado espiritualmente. Solo cree quien no tiene capacidad para cuestionar o trascender los pensamientos e ideas de otros, quien delega en otros su facultad de experimentar la riqueza del cuerpo y universo espiritual. Y eso significa alejarnos de nuestra semejanza a Dios y nuestro potencial divino.

Los Mensajes y Revelaciones que nos han sido trasmitidos por los profetas y Maestros es para que los activemos en nuestro corazón. No son palabras a memorizar o mandatos a seguir ciegamente. Son «semillas de Luz» para que sembremos en nuestro corazón y nos ayuden a expandir nuestra Conciencia.

Seguir una disciplina espiritual con algún tipo de interés personal, ralentiza los efectos de la misma. Para que se origine la apertura de Amor Incondicional en nuestro corazón debemos exponernos espontanea y sinceramente a la Divinidad dentro de nosotros.

El «hágase en mi Tu Voluntad» son mucho más que palabras. Es una vibración potente que expresada desde el corazón rompe los obstáculos que hubiesen para sentir la Presencia divina en nosotros.

Nos olvidamos fácilmente, en este sociedad materialista, de que tenemos un cuerpo espiritual al que nutrir. Todas las enfermedades mentales que hasta los niños y jóvenes comienzan a padecer como la ansiedad y el estrés, no son más que los síntomas externos de una humanidad vacía y perdida que no escucha el clamor de su espíritu.

Cuidemos y desarrollemos nuestro estado de Conciencia, esa es la clave. Dejemos de lamentarnos, de exigir a los demás. Seamos uno con nuestro espíritu.

Decretar la Abundancia

ser dentro universoTenemos la capacidad de gobernar nuestra mente y nuestra energía vital. Tenemos la capacidad de aprender a ordenar esta energía; refinarla, almacenarla y dirigirla hacia nuestros centros energéticos superiores para despertar y desarrollar la INTUICIÓN, que es desde donde despegaremos para navegar hacia otras dimensiones de nuestro Ser.

Lo más importante a entender sobrepasa la lógica de ahí el sufrimiento al sentirnos atados y limitados a una mente inferior controladora e insegura. Nos sentimos vacíos, abandonados, perdidos …

Es posible y necesario traspasar esa frontera mental y liberarnos de todos los pensamientos y creencias negativas que hemos decretado inconscientemente «No puedo. No sirvo. No es para mi. No soy. No me siento motivado»…

Tomemos conciencia de que los pensamientos tienen un enorme poder de atracción. Eso que pensamos es lo que atraemos. Si no me valoro nadie me va a valorar y con mis pensamientos negativos estoy bloqueando todas las buenas oportunidades que están ahí esperando la posibilidad de llegar a mi.

Con tus pensamientos positivos estás decretando la abundancia y la felicidad en tu vida. Situándote en tu interior y reconociendo tu divinidad en la Presencia divina dentro de ti, serás capaz de anular todos los miedos e inseguridades que la mente inferior estaban creando desde su ignorancia y alejamiento del Ser completo en eres.

Declara mentalmente y con el corazón abierto que la Presencia Divina se encuentra en ti. «Yo Soy», significa que Dios se está expresando en tu vida. «Yo Soy la Abundancia, la Verdad y el Amor, manifestados en mi».

Anécdotas del astral

montanas-preciosasEn mi mundo astral, mi casa es enteramente de cristal y madera clara. Bajo unos escalones para salir al exterior. Fuera hay un prado enorme de hierba fresca que cubre todas las lomas que hacen pendiente y se pierden en el horizonte. Hay vacas, ovejas y caballos pastando libremente.

Yo me dejo caer y rodar, disfrutando del contacto con la hierba. Y bajo y bajo hasta un pequeño pueblo encajado entre montañas muy apretadas a lo hondo. Por ahí pasa un río que cruzo y sin parar de caminar, empiezo entonces a subir por la ladera de la montaña, por un sendero estrecho al lado de un precipicio.

Subo apoyada en mi bastón,  (me veo a mi misma desde arriba) y cuando llego a la cima está allí mi maestro,como cada tarde,  esperándome bajo un árbol. Nos saludamos y le digo que deseo sentir la cercanía de la Presencia Divina. Y él me dice dos cosas importantes:

– Primero, cuando dejes de juzgar, sentirás compasión por todos. Es entonces cuando estarás preparada verdaderamente para alcanzar ese estado de pureza.  Estar al servicio de los demás es mucho más que un deseo. Irradiarás la Presencia Divina y ella te guiará

Me puso el ejemplo de cómo actuamos cuando nos cubre la niebla. Empezó en ese momento a cubrirnos una niebla espesa y me dijo:

– A la niebla no hay que hacerle caso; no se puede luchar contra ella. Sólo esperar y dejar que pase y cuando pasa,  podemos nuevamente ver con claridad; comprobamos que todo sigue igual que antes.

La niebla comenzó a disiparse y entonces continuó: El segundo consejo sería que sólo tienes que dejar que las cosas ocurran; serenamente, desde la confianza absoluta, sabiendo lo que hay, aunque en esos momentos no seas capaz de ver. Confía, en que todo lo que tenga que llegar a ti, el Universo lo pondrá a tu alcance… sólo tienes que estar despierta.

 

 

 

Crear una Conciencia receptiva

angel 13La vida es una corriente de energía vital, con una vibración, frecuencia, Luz, Conciencia, Inteligencia… variante.

Tenemos la capacidad de, voluntariamente, reactivar y acrecentar esta energía con la finalidad de evolucionar a Planos superiores donde la Conciencia es pura Luz.

Alcanzar un estado vibratorio alto,  estable y armonioso, supone crear -por el poder de la intención-  la paz interior que todos deseamos y una Conciencia  lumínica receptiva.

Una Conciencia receptiva  convierte el alma en Canal para recibir la asistencia de energías superiores -seres de Luz-  que son, inteligencia cósmica, al servicio de las almas que les invoquen y pidan ayuda.

Cuando alcanzamos la etapa de la ACEPTACIÓN (de la no-resistencia),  abrimos nuestro corazón espiritual para que esta Fuerza, que se manifiesta como seres de Luz de Amor Incondicional,  se haga presente en nosotros. Sentir la Presencia divina en nuestro corazón nos proporciona certeza, fe, confianza y paz. El Universo nos manda señales. No son casualidades o coincidencias, no se trata de magia, pero sí son manifestaciones reales que están por encima de nuestra lógica y razonamiento.

Desde el reino de la Conciencia Cósmica, los maestros ascendidos, los santos, ángeles,  la Madre y Padre celestiales, son aquellos que son llamados a interceder por los seres humanos y es beneficioso invocarles, nombrarles en nuestras oraciones de agradecimiento. Ellos nos atraen hacia la Luz. Ellos nos dan el Aliento para poder soportar las dificultades.