Sin respuestas

Hay preguntas que no tienen respuesta… ¡¿por qué a mi?! , ¿Qué hice para merecer esto?, … cuanto más uno se siente víctima del mundo, más preguntas lanza al exterior pero de las que tampoco espera respuestas, sólo quiere que le apoyen y reafirmen en su parecer y sentir.

O también, podríamos pensar que se lanzan este tipo de preguntas, a sabiendas que no tienen respuesta, como una forma de ahondar en el sufrimiento a modo de auto-agresión.

Este es solo un pequeño ejemplo, y las direcciones en las que nos cuestionemos son muchas y bien diferentes.

NO QUEREMOS ESCUCHAR.

¿No os ha pasado? Reconozcamos que muchas veces no nos paramos a escuchar/nos … La POBRE-ESCUCHA se da con mucha frecuencia en personas que están desconectadas de sí mismas y de su entorno … Simplemente no queremos saber por miedo al sufrimiento.

Soltamos preguntas pero no nos interesa escuchar las respuestas de los demás … no buscamos sus respuestas, sólo queremos deshacernos de una rabia en nuestro interior. Necesitamos escucharnos a nosotros mismos. ¡Y quejarnos!

Pero lo más importante está en clave. Está por descubrir en nosotros. Con el tiempo experimentaremos que las respuestas llegan solas en el momento en que somos capaces de entenderlas.

Si uno está conforme con su vida y consigo mismo, no tiene necesidad de hacerse preguntas. No necesita de respuestas… siente su interior en orden.

La intuición se ha puesto en marcha.

Preguntas

mujer azul esfera¿Qué es lo que tenemos que aceptar sin que sea o se convierta en conformismo?

¿Qué parte de nuestra mente se ha acomodado y no afronta los retos de la vida?

¿A qué cosas de la vida debemos resistirnos y qué resistencias debemos abandonar?

¿Cuándo es bueno que nos abandonemos a soñar y cuándo es mejor tener los pies firmes en tierra?

¿Hasta qué punto nos justificamos porno querer ver nuestra realidad?

¿Cómo recuperar la inocencia infantil que quedó atrás y nos llena a veces de incomprensible nostalgia y vacío?

Las preguntas correctas

meditacion perfectaEn nuestro interior existen algunas puertas que nos prohibimos abrir pero que,  el misterio que encierran,  nos perturba toda la vida. Evitamos a toda costa el silencio y el estar a solas con nosotros mismos por miedo a encontrarnos  con nuestras vergüenzas, con lo que aborrecemos en nosotros y nuestro entorno  y con nuestros miedos…

El objetivo de la soledad es descubrir la posibilidad en uno mismo de ser una unidad total. Dedicándo a uno mismo el tiempo suficiente para renovarse.  Sabiendo que es posible. Y en esa soledad voluntaria y deliberada, conversar con el alma y alimentarse de ella.

En la soledad entra ese desconocido silencio que todos temen … No queremos escuchar a nuestro corazón. No queremos saber la verdad de nuestra situación; nuestra infelicidad, nuestras frustraciones, no queremos reconocer nuestro sentimiento de intranquilidad y vacío… la mente siempre se está justificando y engañando.

La mente nos frena a dar ese paso de valentía. Porque es necesario estar con nosotros mismos en silencio para  dejar que nuestro corazón hable. Y él nos dirá qué es lo que necesitamos cambiar. Qué ajustes y actuaciones debemos hacer. Qué es lo que ya no funciona en nosotros…

Es en la soledad voluntaria  donde nos encontraremos con  la esencia de todas las cosas. Las preguntas que hagamos desde el corazón se transformarán en llaves que son las que abrirán las puertas a la Verdad, las que crean puentes  y nos facilitan los cambios.