Lo extraordinario está dentro

Si nos damos tiempo a ser observadores de nosotros mismos, sin adelantar acontecimientos, sin forzarlos, entonces veremos, desde dentro, la magia de la vida, sin implicarnos demasiado, con desapego.

Sabremos encontrar ese término medio entre el hacer y no-hacer, experimentaremos lo que es ser pacientes, sabiendo mantener la calma y la confianza en el Orden SUPERIOR.

Veremos llegar las cosas en su momento preciso y entenderemos sin cuestionar porque también las respuestas llegan por si solas, cuando han madurado y estamos abiertos para escucharlas.

Vengo de una familia en la que no sabíamos expresar ni comunicar. Había miedo a preguntar porque las miradas frías te paralizaban. Ante un padre autoritario no hay réplica, no hay cuestionamiento ni posibilidad de defender ideas propias. Así que, los subordinados dejan de pensar; la frustración es callada, muda; resignada.

Crear el ánimo y la voluntad de seguir adelante con la intención de llegar a descubrir la propia naturaleza y talentos es una tarea ardua. Darle una motivación y propósito a la vida, manteniendo la sencillez de mente y corazón, ayuda mucho a sentirse en paz con uno mismo. Despertar la Conciencia y permitir que sea ella quien nos guíe, dice mucho de nuestro grado de madurez.

Descubrir lo extraordinario en lo común y cotidiano.

¿Cómo desarrollar al Observador?

Como un jardín sin jardinero, así crecemos de manera inarmónica y asalvajada si no nos prestamos atención y cuidado. La belleza (nuestrta belleza interior) se hace invisible, se pierde. Nuestro jardín interior necesita también de un jardinero.

Una personalidad indisciplinada y sin propósito no ha recibido la educación y guía para atender y desarrollar sus talentos. Por ello es tan beneficioso el desarrollo del Observador en nosotros. Se trata de la habilidad de observarnos a nosotros mismos de manera imparcial para no caer en las justificaciones o las quejas, echándole siempre la culpa a los demás y a la mala suerte. Simplemente, poco a poco, podemos ir rectificando y puliendo nuestro carácter y personalidad para sembrar los valores y virtudes que nos son innatas.

La primera habilidad a conseguir es la de aprender a guardar silencio. No buscamos reconocimiento ni tener que dar explicaciones. Aprendemos a escuchar a los demás pero también aprendemos a escuchar nuestra voz interior.

La segunda habilidad es deshacerse de pensamientos que crean conflictos o que bajan nuestro ánimo y vibración. Aprendemos a dirigir la Mente hacia la positividad de pensamientos. Observando nuestros pensamientos, anulamos los pensamientos inútiles y los cambiamos conscientemente por un pensamiento positivo. La Mente se hace obediente y aprende a fluir positivamente,

La tercera habilidad es la de ser ecuánimes. Vamos a trabajarnos la envidia y la codicia. Una Mente condiciosa piensa que recibe menos de lo que merece y puede que de manera muy sutil esté envidiando a alguien de su alrededor. Sin darnos cuenta, que esos sentimientos llenan de veneno el corazón.

La gran satisfacción con nosotros mismos es comprobar que sí podemos conseguir todo lo que nos propongamos, dentro de nuestras limitaciones y realidad. Y con sorpresa nos damos cuenta de que ocupándonos de nosotros mismos, todo a nuestro alrededor se acomoda en el sitio que le corresponde.

Cuando el corazón está ausente

El corazón está ausente cuando hacemos las cosas mecánicamente, de forma inconsciente, sin poner los cinco sentidos y el Alma en ello.

Prácticamente es así como funcionamos en nuestro día a día. Actuamos sin prever las consecuencias de nuestras decisiones. Y después vienen las sorpresas; nuevos conflictos, arrepentimientos y sentimientos de culpa.

Demasiada prisa en nuestras vidas; estrés, ansiedad, miedos innecesarios, preocupaciones irrelevantes … ¿Qué es lo que estamos persiguiendo? ¿Detrás de qué vamos?

¡¡Prioricemos!! Primero nuestra salud física, mental y emocional, que se traduce en felicidad y paz interior.

Es preciso conectar el corazón con la actividad que estemos realizando, con lo que estemos diciendo o planeando. Además ésto nos servirá para ir desarrollando la Mente en su totalidad. Y aprenderemos a tener una mente concentrada en lo que hacemos. ¡Respiración consciente!

Prestarnos atención. Será bueno crear una nueva Conciencia haciéndonos conscientes de cómo actúa y reacciona nuestro cuerpo físico, nuestra mente, nuestro corazón … practicando cada día el ser Observadores de nosotros mismos,, escucharnos de forma imparcial; sin juzgarnos o castigarnos, sólo con la idea de ir corrigiendo y mejorando nuestros patrones de actuación y nuestro carácter.

Con el corazón espiritual, -situado el centro de nuestro pecho (chakra corazón)- abierto y limpio de toda distorsión, irá creando armonía emocional permanente.

Y desde esta base; equilibrio emocional en nuestro corazón y mente, gracias al poder clarificador de nuestra Conciencia, es como podemos vivir la vida de forma plena, honrando nuestras responsabilidades y con confianza absoluta en nuestros recursos ilimitados, cuando estamos conectados con la Conciencia Suprema.