Sanación Emocional

hombre-angel1¿De qué estamos hablando cuando decimos «sanación emocional»?

Vamos a partir del convencimiento de que estamos formados por varios cuerpos que si funcionan por separado -sin armonía y conexión entre ellos- nos enfermamos,  a nivel físico, a nivel mental o a nivel emocional. Esto es un hecho.

Si igualmente partimos de la base de que somos ENERGÍA, de que es la energía vital la que nos sostiene y mantiene vivos, el hecho de que tengamos poca energía o de que se encuentre bloqueada en algún punto, nos llevará a la enfermedad física o depresión, etc. Nuevamente estamos diferenciando los cuerpos de nuestro Ser: físico, mental, emocional, … espiritual.

El cuerpo  emocional está ligado a nuestro plano o mundo astral que es una dimensión de nuestro Ser más allá de nuestro intelecto. Podríamos decir que es yendo a nuestro  cuerpo astral donde podremos sanar nuestra memoria. Toda memoria se acumula en el campo astral. Consciente o inconscientemente, lo  que nos perturba, limita  y condiciona, puede ser sanado a través de una técnica muy sencilla.

Este trabajo de «recapitulación y limpieza», es necesario e imprescindible si se quiere avanzar en el crecimiento personal. Todas las energías tóxicas como puede ser la rabia, envidia, celos, miedos, venganza, inseguridad, etc.,  quedan almacenadas, reprimidas y  retenidas, creando un pozo turbio venenoso. Debemos hacer un trabajo de purificación para terminar con el sufrimiento que crean. Deben ser transformadas en  energía elevada de Amor y Compasión.

Sólo así encontraremos la paz en nosotros mismos. Sólo así nos vaciaremos de toda energía densa conflictiva y encontraremos el Camino para llegar a nuestro Maestro interior, a nuestro Yo Superior y ángeles guías.

Podemos. Sólo es necesario compromiso con nosotros mismos, anhelo, voluntad y disciplina.

 

 

Anécdotas del astral

montanas-preciosasEn mi mundo astral, mi casa es enteramente de cristal y madera clara. Bajo unos escalones para salir al exterior. Fuera hay un prado enorme de hierba fresca que cubre todas las lomas que hacen pendiente y se pierden en el horizonte. Hay vacas, ovejas y caballos pastando libremente.

Yo me dejo caer y rodar, disfrutando del contacto con la hierba. Y bajo y bajo hasta un pequeño pueblo encajado entre montañas muy apretadas a lo hondo. Por ahí pasa un río que cruzo y sin parar de caminar, empiezo entonces a subir por la ladera de la montaña, por un sendero estrecho al lado de un precipicio.

Subo apoyada en mi bastón,  (me veo a mi misma desde arriba) y cuando llego a la cima está allí mi maestro,como cada tarde,  esperándome bajo un árbol. Nos saludamos y le digo que deseo sentir la cercanía de la Presencia Divina. Y él me dice dos cosas importantes:

– Primero, cuando dejes de juzgar, sentirás compasión por todos. Es entonces cuando estarás preparada verdaderamente para alcanzar ese estado de pureza.  Estar al servicio de los demás es mucho más que un deseo. Irradiarás la Presencia Divina y ella te guiará

Me puso el ejemplo de cómo actuamos cuando nos cubre la niebla. Empezó en ese momento a cubrirnos una niebla espesa y me dijo:

– A la niebla no hay que hacerle caso; no se puede luchar contra ella. Sólo esperar y dejar que pase y cuando pasa,  podemos nuevamente ver con claridad; comprobamos que todo sigue igual que antes.

La niebla comenzó a disiparse y entonces continuó: El segundo consejo sería que sólo tienes que dejar que las cosas ocurran; serenamente, desde la confianza absoluta, sabiendo lo que hay, aunque en esos momentos no seas capaz de ver. Confía, en que todo lo que tenga que llegar a ti, el Universo lo pondrá a tu alcance… sólo tienes que estar despierta.