Escapar de uno mismo

hombre mariposaMontarse un escenario idílico. Disfrazarse de mariposa. Escabullirse. Desconectar. Perderse. No querer ver. No querer saber. Huir. Evadirse. Todas estas son actitudes y acciones que nos sacan de la verdad sobre nosotros mismos, que no soportamos,   pero que tampoco sabemos cómo salir de ellas.

Todo eso se hace cuando la propia existencia nos supera y lidiar con el mundo nos resulta insoportable. Pero tampoco  tenemos capacidad de crear una nueva situación favorable.

Una actitud evasiva ante la realidad de la vida es la suerte de quien se siente fuera de lugar y tiempo y elige no participar -creando su propio mundo imaginario- ante la confusión y desconcierto que le produce la vida. Ante su fragilidad se rinde… pero se resiste a pedir ayuda porque todavía no ha tomado conciencia de que puede transformar su suerte.

A esta persona no se le ocurre otra solución que la de evadirse,  al no sentirse capaz de dirigir su vida -por su confusión entre quien quiere ser y  quien es-. Puede que se aferre y subordine a los que considera superiores y admira. Puede que se vuelva dependiente de algo o alguien para conseguir olvidarse de su frustración y sentimiento de estancamiento… creyendo así será más llevadera su vida.

Existen muchas herramientas, técnicas y disciplinas para alcanzar el conocimiento de uno mismo. Porque éste es el primer paso que hay que dar; conocerse a uno mismo y fusionarse con el Ser original que llevamos dentro.

El entrenamiento para la Nueva Conciencia viene seguidamente y viene solo; se pone delante nuestro la facilidad para llevarlo acabo y así seguir el camino de nuestra evolución humana.

 

 

 

 

Cómo explorar todo nuestro potencial.

Comprender la esencia de nuestro ser no es fácil. Para muchos ni siquiera existe la consciencia de que somos algo más que un cuerpo físico y de qbosqueybancoue existen otros planos o dimensiones más allá del  material y terrenal. No nos hemos adentrado en nuestro interior…

Se trata de un proceso de vida que nos lleva a la madurez y por el que no todos logran ni tan siquiera ver o valorar.

Esa inmadurez tan común en personas ya mayores es un signo significativo del poco conocimiento de sí mismos.

Sencillamente no se nos enseña a pensar, a dilucidar y reflexionar sobre nuestra vida para nuestra evolución; dándole un sentido y propósito a nuestra existencia.

Nuestra trayectoria vital es única y muchas veces la vida misma nos exige resituarnos; se trata de encontrar nuestro sitio en la vida, que se haya vacío, y ese es nuestro sentimiento -de vacío existencial- de insatisfacción, de frustración o decepción…

Se trata de restablecer el contacto con nosotros mismos; con nuestro ser esencial o si preferís llamarlo nuestro «niño interior» que quedó atrás …

Descubrir nuestro tipo de energía, nuestra naturaleza, nos ayudará a comprendernos a nosotros mismos, a aceptarnos y, sobre todo, a sacar el mejor partido de nosotros mismos. Debemos preguntarnos con toda sinceridad  ¿qué quiero hacer que no haya hecho todavía?,  ¿cuál es mi deseo más íntimo que ni siquiera me atrevo a pronunciarme a mí mismo? …

Para poder madurar debemos ser fieles a nosotros mismos y a las propias necesidades aunque parezca egoísmo de cara a los demás -que no nos afecten sus quejas- ahora toca explorar todo nuestro potencial.