Ser Y No Ser

La cuestión está en que la Mente necesita y busca identificarse con algo… y ésto la limita.

Cuestionarse a uno mismo ensancha el campo de posibilidades.

Desencadenar la Mente significa deshacer condicionamientos e ideas preconcebidas que nos atan a ser lo que probablemente no somos.

El ser humano, debido al sistema de educación que recibe, cae en la ambigüedad; y su identidad como ser humano es confusa. Pierde el reconocimiento de sí mismo y termina comportándose de forma incierta y dudosa sobre sus cualidades inherentes.

Al haberse alejado de su cuerpo espiritual y olvidado de que tiene un Alma y un espíritu que le da Aliento, sólo existe para sobrevivir. De ahí viene el sufrimiento y los conflictos.

Hacerse consciente de uno mismo es tener entendimiento sobre la riqueza espiritual del mundo interior que poseemos.

Tenemos una conciencia individual que radica en el Ego. Pero además existe una Conciencia Universal que comienza a brillar en nosotros cuando trascendemos nuestra identidad y mundo personal y nos permitimos experimentar una realidad mayor y más significativa.

Podemos trascender la identificación con el cuerpo/mente y alcanzar un nivel de Conciencia mayor.

El desarrollo de la Conciencia es escalonado y comienza a despertar desde el cuestionamiento sobre el “Ser y No Ser“. Al principio produce miedo; esto hace temblar nuestro cimientos, pero en cada nuevo nivel de entendimiento que entramos, estamos abarcando e integrando todo lo anterior.

Esta experimentación nos hace vivenciar y adentrarnos en un estado más amplio y profundo de nosotros mismos como seres humanos y divinos que somos.

Hacernos conscientes

ser y menteLa vida está orientada a hacernos avanzar hacia un nivel superior de Conciencia.

Si nuestro Ego se resiste a ello, viviremos en el sobre-esfuerzo y el sufrimiento. Si cumplimos con nuestra esencia, fluiremos dentro de la Naturaleza y el Universo.

Para llegar a esta “aceptación” de ser quien uno es, debemos primero conocernos a nosotros mismos y experimentar cuál es nuestro propósito de vida.

Llegar a entender un día que, cada momento de nuestra vida -cuando la vivimos conscientemente-, estamos refinando nuestro Yo, estamos atentos a descubrir nuestros talentos y preferencias así como nuestras debilidades, … y nos permitimos hacer elecciones sin sentimientos de culpa o de obligación… pero esto sucede cuando somos capaces de vivir desde nuestra Conciencia, …

Hacerme consciente significa tener Conciencia de mi mismo/a. E ir desarrollándola a medida en que mi mente está cada día más atenta en el presente, volcada enteramente en lo que hace.

Me hago más consciente de mi mismo/a cuando sé cuáles son mis prioridades y organizo mi tiempo de acuerdo a ello, aprendiendo a relativizar todo lo demás.

Me hago más consciente de mi mismo/a cuando no necesito del reconocimiento de los demás para saber que estoy haciendo lo correcto. Mi corazón ya sabe distinguir lo certero de lo sólo probable y de lo dudoso.

Me hago más consciente de mi mismo/a cuando reconozco lo que tiene valor real en mi proceso de crecimiento y eso me ayuda a asumir retos sobre mi Yo y mis emociones.

La vida diaria es una combinación de estados de conciencia que fluctúan a la par con las energías del Universo. Seamos Observadores de los mecanismos de nuestro Ego -del personaje- y sepamos distinguirlo del Yo Superior -nuestra Alma-.

Aprendamos a modificar los patrones y creencias rígidas a través de la meditación o la oración. El desarrollo de la Conciencia nos trae un cambio de percepción, de entendimiento y de intención.

No se trata de nuevos sistemas sino de una Conciencia amplificada a nuevas visiones de nuestro Ser.

¿Qué es la 3ª, 4ª y 5ª Dimensión?

corazon rojo y amarilloCuando se habla de las diferentes Dimensiones del Ser se está refiriendo a los estados de Conciencia que uno está viviendo dependiendo de la RESONANCIA en la que se vibre. Estar en una Dimensión o pasar a otra Dimensión depende pues del estado de Conciencia en el que uno se encuentre y eso es lo que marca nuestro hacer. Todo sucede en nuestro interior según nuestra capacidad de expandir la Conciencia,  que es Luz que busca  llegar a conectarse con la Conciencia Suprema y Absoluta.

El planeta y la humanidad ahora mismo están luchando por dejar atrás la densidad de la  3ª Dimensión donde la estructura del Tiempo es limitante y condicional: Inflexibilidad, Dualidad,  mente débil racional,  tiempo lineal,  inconsciencia del Ser, mundo irreal ilusorio, atención en el pasado. Dominio del egoísmo y la codicia; no existe comprensión sobre el Amor.

En el proceso del Despertar de la Conciencia; lograremos sanar emocionalmente todo el pasado y limpiar el ego de todo pensamiento y sentimiento negativo, requisito indispensable para poder entrar en el estado de la 4ª Dimensión.

En la 4D viviremos con un sentimiento de mayor sensibilidad e intuición y una sensación de facilidad, aceptación y paz.

El Tiempo lo viviremos siempre en Presente, como seres conscientes de nuestra naturaleza.  Estando centrados y alineados, actuaremos con desapego y sin reaccionar.

Desde la Conciencia viva en nuestro corazón y en el tiempo presente, seremos capaces de ver con claridad según la resonancia de nuestro corazón y ello nos dará poder de elección.

La 4D es una plataforma vibratoria dentro de nosotros. Experimentarla -llegar hasta aquí- es esencial para convertirnos en dueños de nuestros pensamientos y sentimientos. Llegar hasta aquí significa que nos hemos deshecho de todo el bagaje mental y emocional que nos hacía densos,  pesados y envueltos en el sufrimiento.

Ahora hemos conseguido elevar nuestra frecuencia y estamos sincronizados con las energías cósmicas,  pudiendo  percibirlas en nosotros, experimentando una inmensa paz interior.

Pasar a la 5D es la meta que debemos aspirar en esta vida. Vibrar en el estado de la 5D es vivenciar la frecuencia de Luz y actuar exclusivamente desde el Conocimiento Intuitivo.  Pero primero tenemos que ir al encuentro de nuestro Maestro interior y dejarnos guiar por él para interactuar conscientemente con las energías de la Gracia Divina y la energía primordial del Amor Puro, que llamamos Dios.

 

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