La dimensión espiritual

ser de luz 6Estamos dentro de un proceso de evolución para rescatar nuestra esencia y dirigirla de forma ascendente a sus orígenes; la Conciencia Universal .

Contactar con nuestro cuerpo espiritual es necesario para poder percibirnos de forma completa además de sabernos parte inseparable de los demás, de la Naturaleza y del Universo.

El sufrimiento humano viene de estar dominados por la mente inferior que nos mantiene apegados al mundo material y al sopor de los sentidos.

El desarrollo de la observación de nosotros mismos y la capacidad de discernir, despertarán la Conciencia del Ser en nosotros. La conexión mente-corazón es necesaria para salir de ese letargo que nos ha convertido en seres mecánicos e inconscientes.

La dimensión espiritual en el ser humano contiene la energía del Amor Puro; espíritu que habita en nosotros que  contiene el código sagrado de toda la existencia. No tiene que ver con las religiones y sus instituciones. La espiritualidad es nuestra esencia, es la Luz que mantiene con vida este cuerpo físico y le da sentido a la existencia. Es la  Conciencia del Ser en nosotros.

Las prácticas espirituales que despiertan el espíritu  son la oración, la meditación, el agradecimiento, toda disciplina y arte que nutra y nos conecte con el alma.

 

De adentro hacia fuera

mujer angelNo podemos ser otro que nosotros mismos por mucho que nos empeñemos … y nos empeñamos …

Ninguna cualidad  viene del exterior por arte de magia.  Ni la voluntad, la paciencia, la felicidad …nada de eso lo conseguiremos desde el exterior de nuestro ser.

No se adquiere tampoco por el esfuerzo de la mente sino por la disciplina y la conexión con el corazón.

No se trata de cambiar la naturaleza de tu ser sino de conocerla, centrarla y utilizarla correctamente.

Vaciar y limpiar el espacio que se quiere acomodar para algo más grande; nuestro espíritu.

Así que, comenzaremos por remodelar nuestros hábitos, deshaciéndonos de los que estorban para esta nueva etapa; limpiaremos y sanearemos las viejas heridas, los complejos, los resentimientos guardados y todo el dolor acumulado en la memoria. Y romperemos con la creencia de que seré mejor y más bueno si soy otro distinto a mí.

Sólo entonces, en ese espacio vacío y limpio, es cuando podremos decorarlo a nuestro gusto. Co-creando con libertad, claridad y alegría, en ese nuevo espacio y desde nuestra libre elección. nuestro re-nacer.

¿Qué es la espiritualidad?

Jesucristo atraía a miles de personas, le seguían aunque lo más probable es que no entendiesen sus palabras. Pero él irradiaba una Luz irresistible que beneficiaba a quienes le rodeaban; llegaba paz  a sus espíritus. Les transformaba. ¿Qué más hay que entender? Así ha sido y es con mucha gente santa e iluminada; desprenden una energía amorosa que produce atracción y reconocimiento de quienes vibran «en su misma onda«.

Nuestro espíritu vibra y se regozija cuando la Luz le envuelve. La espiritualidad es parte intrínseca de nuestra naturaleza; es el anhelo más íntimo de nuestro ser esencial por mantener viva la fusión con la divinidad.

Elevar nuestra frecuencia de vibración. Percibir y sintonizarnos con las energías sutiles que nos ayudan a trascender este plano material. Purificar nuestro corazón y llenarlo de amor y compasión. Cuando nos invade un sentimiento de inquietud e insatisfacción con nosotros mismos,  es nuestro cuerpo espiritual que nos está pidiendo que le alimentemos.

¿Cómo? Yendo al encuentro de nuestro ser. Anhelando ese encuentro. Yendo hacia adentro, donde está nuestro Templo y allí nuestro Maestro-Guía (Angel Guardián). Respirar profundo y guardar silencio, en perfecta calma. Y en esa quietud y paz, podemos hablarLe desde el corazón para luego -lo más importante- escucharLe.

Las religiones y las instituciones religiosas son y nos enseñan otra cosa muy distinta. Aquí estamos hablando de espiritualidad. Somos seres espirituales y no necesariamente «religiosos».

Sé lo que digo. He sido religiosa durante 20 años. He sido creyente practicante y cumplía diariamente con todas las obligaciones religiosas (por miedo a que Dios me abandonase, me castigase, … también por agradarLe, por ser buena creyente…). Pero el calor devocional de mi corazón se fue apagando; las obligaciones asfixiaban la espontaneidad y el anhelo del espíritu se difuminó y cayó en el hábito. La oración se convirtió en rutina …

La espiritualidad y la comunión con Dios es algo totalmente personal. Ni se puede imponer ni se puede convencer con palabras de su existencia. No se puede inculcar la fe, hay que experimentarla. No se puede obligar a rezar, hay que sentir esa necesidad. No se puede conocer a Dios si no existe primero ese anhelo ardiente por fundirte en Él.

El poder de visionar

El poder de Visionar es propio de los hombres y mujeres que han encontrado el Camino del Silencio en su interior, a través de la quietud de la mente  y el desarrollo de los sentidos internos; como la escucha y la vista.

Visionar sucede cuando te encuentras con tu Ser y él te lleva de la mano a explorar y vivenciar otras dimensiones. Puede suceder a través de los sueños o en los momentos de quietud y paz interior donde consigues un estado expandido de Conciencia.

Debe haber armonía y equilibrio en los centros energéticos de la persona y una percepción sutil y ampliada de los mismos.

La meditación y el Reiki, son grandes ayudas para conseguir esta conexión con nuestro Ser y trascender este plano hacia otras dimensiones. Experimentar es un conocimiento directo del sentido sagrado de nuestro Ser.

Al visionar se manifiesta nuestro espíritu. A través de pensamientos en forma de símbolos emerge nuestro poder intuitivo y premonitorio.

Visionario es el que ve en toda su amplitud la Realidad  de la existencia del  Ser.