¿Cómo?

meditacion perfectaNi por qué o qué son las formas de cuestionarnos las cosas que nos suceden… ¿Por qué me tiene que pasar a mí?, ¿Por qué tanta desgracia?, ¿Qué voy a hacer ahora?, … éstas son fórmulas que giran y giran sobre el problema y no lleva a la solución sino que te mantiene en una actitud de víctima.

¿Cómo puedo solucionar este problema? ¿Cómo es que he llegado hasta aquí y cómo salir de esta situación?, este planteamiento atrae y abre nuevas formas de pensar.

La Felicidad es un estado interior. Es un sentimiento de plenitud y paz consigo mismo que podemos hacer estable y permanente, independientemente de las circunstancias externas de nuestra vida.

Porque no es «por qué» sino «cómo» lo que nos permite gobernar nuestra vida con desapego a todo lo externo a nuestro Ser esencial.

Si nos paramos a sentir nuestro corazón, a escuchar a nuestra alma, el tiempo suficiente para permitir primero que todos los pensamientos se aquieten, que nuestra respiración se acompase y armonice con los latidos de nuestro corazón, comenzaremos a disfrutar de la serenidad de nuestro ser esencial al que nada de lo externo a él le perturba.

Y nosotros somos ese Ser esencial, no la mente, no el cuerpo físico. No ese «yo» que pregunta por qué mil veces sin pararse a escuchar respuestas…

Yo Soy dice quien habita en la Conciencia pura del corazón… ¿Cómo es eso posible? … Ten conciencia de tí mismo y lo sabrás.

Rendirse al corazón

corazon sosteniendoA través del control de la respiración la mente es absorbida por el corazón creando quietud. A través de la meditación la mente se rinde al corazón creando paz.

Un niño recién nacido sabe cómo respirar y utiliza diferentes tipos de respiración según esté relajado o con molestias y tensión … pero esa habilidad la va perdiendo a medida que crece hasta que la olvida totalmente y entra a vivir de forma mecanizada,  no sabiendo ya de adulto,  zafarse de las tensiones y los miedos.

Mientras nuestra vida esté dominada y dirigida desde el exterior y por nuestra mente inmadura, estaremos viviendo bajo tensiones, preocupaciones, estrés, ansiedad, angustia vital y miedos.  Por muchos antidepresivos, tranquilizantes y ansiolíticos que tomemos, nuestro malestar se hará crónico y nuestra calidad de vida caerá gradualmente … y como ya estaremos tan embotados mentalmente, ni siquiera seremos conscientes de nuestra pobre realidad.

No estoy exagerando, soy testigo de este drama con bastante frecuencia en mi consultorio. La industria farmaceutica tiene bien llenas sus arcas y tiene garantizada sus ganancias pues todos esos medicamentos sólo hacen que agravar y volver crónicos unos síntomas que tienen solución desde la medicina y terapias naturales.

Y no me canso de repetir que es desde la RESPIRACIÓN CONSCIENTE que podemos dirigir y controlar nuestra mente. Hasta que la mente no se rinda al corazón totalmente  tenemos que hacer un trabajo diario y continuo de atención y focalización; para traer la mente a vivir el momento presente, una y otra vez, desde la respiración consciente.

Todos se escudan en el «eso es muy difícil». Es verdad, hay que crear ese nuevo hábito. Pero muchísimo más difícil es vivir en el infierno de una mente caótica dominada por la ansiedad y el miedo.

 

¿Cuán infeliz eres?

No nos engañemos más a nosotros mismos… teniendo el deseo de ayudar a los demás como primer objetivo, sin ser capaces de ver lo necesitados que estamos nosotros mismos de atención, amor y perdón. Ese es el primer trabajo, ineludible. Si no te amas no puedes amar.

No nos descuidemos de nuestra responsabilidad primera; nuestra salud, nuestra felicidad. Esto parece ir en contra de las enseñanzas -malinterpretadas- cristianas que recibimos. Pero Jesús dijo «Ama a tu prójimo como a tí mismo».

¿Y qué  entendimos?  Desde este plano lineal lo entendemos como puro egoísmo si pienso primero en mí. Estoy mirando por mis intereses, egoístamente.

Pero Jesús hablaba al corazón. Y ahora, tú mismo, léelo desde tu corazón… ¿te amas. Cuánto te amas? ¿Cuán infeliz o insatisfecho contigo mismo eres?… y la raíz de la infelicidad está/somos nosotros mismos

Hay que salir de la mente-ego. Cambiar hábitos y creencias.

Mucha gente está en contra de las instituciones religiosas. No quieren ni oír hablar de ellas. Ni siquiera les gusta la palabra «dios». Y meten en un mismo saco toda idea que se relacione con un ser superior y divino.

No importa. Hay muchos que se dicen ateos y son creyentes a su manera. Lo único importante es no descuidar nuestro cuerpo espiritual que es lo que nos mantiene seres auténticos.

Quietud Mental

  HACER desde la mente supone esfuerzo. Inclusive las personas bondadosas y serviciales que ayudan a los demás, si lo hacen  desde la mente, se debilitan energéticamente… de forma inconsciente se sienten obligadas y se imponen una conducta amable más allá de sus «posibilidades o deseos» reales.

Por el contrario, dejar la mente a un lado  es fluir con las energías amorosas del corazón.

Conseguir la quietud mental te lleva por inercia a  entregarte desinteresadamente al verdadero Amor porque ya no existe ninguna fuerza externa que te incite a hacer… que te empuje a reaccionar, que te haga sentir obligado a ejercer cualquier patrón establecido…

Todo lo que suponga un sobre-esfuerzo se está haciendo desde la mente… por eso nos cuesta tanto meditar a los occidentales… desde la mente queremos acallar la mente, desde la mente queremos romper patrones y hábitos creados por la mente… desde la mente pretendemos que nuestro corazón se sienta en paz, perdone, sane sus heridas… desde la mente…

El Dar desde el corazón,  hace que te vuelva multiplicado esa poderosa energía vital superior que nos hace sentir bien con nosotros mismos. Entonces todo se hace fácil y el estado de serenidad y alegría se irradia al exterior; esta es la quietud mental… al despejarte de lo inútil, al liberar la mente de miedos, tensiones, preocupaciones… esa liberación de todo lo irreal e ilusorio por tí mismo creado, te lleva a la quietud pacífica y amorosa de tí mismo.

Cuando el pulso del corazón late sincronizado con el pulso del Universo, conseguimos la quietud mental.
Siempre que puedas ve donde la Naturaleza y siéntela, sintoniza con ella, eso te ayudará en principio.
Siéntete parte del Todo y déjate fluir.