¿Quién soy? Yo Soy.

La esencia humana es de naturaleza divina. Descuidar la formación de nuestro ser esencial, es pasar por la vida como un turista despistado deambulando por un país extranjero sacando instantáneas con su cámara pero sin tiempo para VER ni para pararse a SENTIR. Al final, vuelve a casa sin haberse enterado de nada.

Muchas personas, por negligencia o ignorancia, descuidan el cultivarse como seres humanos, viviendo en la superficialidad de lo externo exclusivamente. Sin utilizar o valorar sus capacidades decaen, haciendo que la misma sociedad lentamente degenere y se desvalorice a sí misma.

Entrar en el Camino de la Vida es hacer el viaje desde el Despertar de la Conciencia e ir al encuentro de uno mismo. Mediante el perfeccionamiento y equilibrio interno, se incrementa la energía que IMPÙLSA el anhelo de evolucionar (avanzar en el Conocimiento y comprensión de quiénsoy y quéhagoaquí).

YO SOY un ser de Luz y estoy aquí como viajero andante para llegar a la Fuente de Agua Viva que, por fin he descubierto maravillado, está en mí. HA sido un viaje fructífero que ha valido la pena a pesar de tantas penurias y obstáculos. He encontrado la mejor de las aguas -Amor Puro-. La más refrescante y saciadora AGUA para mi sed de acercamiento a la Presencia Divina y que me ha hecho sentir la verdadera Libertad.

Confía en ello. La FE es la Verdad que todavía no se ha manifestado pero la sentimos viva en nuestro interior…

¿dedicas algún tiempo al día a sentir lo que hay en tu interior?

La felicidad se construye

Comencemos por no robar, mentir o culpar con el pensamiento. Ampliemos la acción a no robarnos tiempo ni mentirnos a nosotros mismos y mucho menos culparnos de nada ni por nada.

El Amor en nosotros se despierta y germina desde el entendimiento, la compasión y la aceptación; es la simiente genuina y origen de vida.

Muchas cosas suceden de forma inesperada pero los cimientos de la paz interior se levantan desde el esfuerzo consciente y la voluntad de avanzar. Quitémonos las máscaras.

Cuando ya no sentimos la necesidad de ser reconocidos ni nos comparamos con otros ni juzgamos a los demás, es cuando nuestra mente comienza a deshacerse de todo pensamiento inútil y nuestro corazón se aligera y florece.

Es hora de liberar el Alma de su aislamiento y reconectarla con el corazón espiritual. Esto nos proporcionará fuerza y seguridad en nosotros mismos.

El camino del Amor lo experimentamos en la contemplación interna y en la lucidez que comenzamos a experimentar mentalmente. Las necesidades afectivas se concentran entonces en ser conscientes de la propia Alma y Espíritu en nosotros, y eso nos aporta autenticidad, integridad y unidad.

Como nos hizo ver Osho «La vida no es un acertijo por resolver, es un misterio que hay que vivir».