Hablemos de la comunicación

«El cuerpo grita lo que la boca calla».

La palabra es sonido. El sonido es vibración y la vibración es energía. Todos los seres vivos tienen un cuerpo de energía y cuando ésta se bloquea produce tensiones y las tensiones producen DOLOR.

Además, el reprimir las emociones y los pensamientos afecta, mucho, nuestra estabilidad emocional y mental. Prestémosle atención.

El centro energético de la GARGANTA -que incluye la nuca y las cervicales- tiene que ver con la EXPRESIÓN.

Todo lo que reprimimos, por timidez, miedo, inseguridad, baja autoestima, etc. está BLOQUEANDO este importante Centro impidiendo la energía suba a los Centros superiores. Entonces, el dolor de cabeza, migraña, dolor en las cervicales, etc. ocurre.

Es más, tenemos que poner atención y ser observadores de nosotros mismos para identificar cuando estamos disimulando, fingiendo, mintiendo… y acabar con ello. Es un gran peso que nos quitaremos de encima.

Cuando no permites que tus sentimientos se expresen. Cuando te obligas a no mostrarte como eres ni decir lo que piensas, estás atrapado en el autoengaño.

La falta de conocimiento de uno mismo y el no valorarse pueden llevarte al victimismo y la autocompasión NO ayuda al cambio, sólo hace que uno continúe en el sufrimiento y la frustración.

Que sepamos que, la fragmentación de la vida entre lo superior e inferior, genera conflicto. El amor y el sufrimiento no pueden convivir.

Dejemos de identificarnos con la voz de la Mente que es engañosa. Situémonos en el corazón, que su voz es dulce y bondadosa. Manifestemos desde aquí nuestro sentir, no hay nada que temer.

Sanando el Chakra de la garganta

Lo que más nos afecta es la acumulación de emociones que guardamos sin procesar. Las consecuencias las sufrimos diariamente porque esas emociones están ocupando espacio dentro de nosotros y están frenando el que tengamos nuevas viviencias.

Muchas personas están convencidas de que han conseguido todo lo que podían desear de la vida y no van más allá por miedo a asomarse a lo desconocido.

Otras viven presionadas entre su mundo interior creativo y el mundo externo en el que sienten no encajan pero al que hacen esfuerzos por adaptarse, porque así debe ser.

El Chakra de la Garganta es muy vulnerable y está expuesto a influencias externas que muchas veces le hacen «tragar» situaciones dañinas, sin poder digerirlas. O por el contrario, reprimiendo en la garganta, con una sensación de asfixia, lo que no se atreven a decir.

La función primaria de este centro energético, es la comunicación y la expresión. Defender, a través del habla, su integridad e identidad. Dar VOZ a sentimientos, pensamientos y experiencias.

¿Cómo se expresan los diferentes tipos de personas según el bloqueo y densidad de este chakra : Están los críticos y manipuladores. Los hiperactivos que intentan convencer a los demás con sus ideas. Los arrogantes. Los intolerantes y críticos. Los que se guardan sus sentimientos y se aislan, los mentirosos compulsivos …

La garganta se convierte en el punto focal de los temores no expresados, de las lágrimas y de la rabia que no se manifestó.

Los que no se atreven a hablar claro sobre sí mismos y sus deseos tienen seguramente un sentimiento profundo de frustración, justificando su pesar diciendo que nunca fue escuchado… cuando en realidad él mismo se bloqueó por miedo a mostrarse o por miedo al rechazo.

A medida que los miedos y la inseguridad se disuelven y asumimos la responsabilidad de expresar cómo nos sentimos, vamos creando el hábito de hablar claramente y de frente. Así es como irán desapareciendo todas las tensiones y nudos en la garganta.

La garganta es la puerta para sentirnos capaces de recibir y dar. Se abre cuando nos sentimos satisfechos de nosotros mismos. Cuando somos capaces de aceptar otras opiniones sin que afecten a las nuestras.

Actualicemos nuestras capacidades. Necesitamos regular nuestras emociones y vivir conscientemente nuestra propia existencia.

Ser sinceros con nosotros mismos

mujer pintandose de coloresSin darnos cuenta, en algún momento de nuestra vida, comenzamos a desarrollar el disimulo. Tenemos una actitud de cortesía colindante con la falsedad. Un comportamiento de sinceridad ambigua que nos obliga a reprimir nuestros verdaderos sentimientos y forma de  ser.

¿Qué nos impide expresarnos? ¿Qué nos frena a ser sinceros? ¿Por qué nos cuesta decir lo que sentimos? ¿Qué nos imposibilita a decir lo que pensamos y a ser quien somos?

En el centro energético de la garganta, cuando está abierto, fluye la energía vital que nos facilita la comunicación y relación con los demás. Cuando este centro está bloqueado, debido a nuestras inseguridades, miedos y represión, se nos hace difícil manifestarnos y sacar fuera nuestras emociones.

Esa gran mordaza, si no actuamos para zafarnos de ella, termina por asfixiarnos, desde la depresión, la auto-derrota, la amargura y la frustración. También puede que se manifieste físicamente con todo tipo de problemas de garganta y  afecte a la tiroides o se tenga problemas digestivos por «tragar» lo que no se expresa …

Vemos distorsionados los problemas; creemos que los impedimentos  vienen de afuera, y pensamos que es el otro quien nos hace callar o no nos deja expresarnos. Pero quien nos coarta, quien hace por silenciarnos son nuestros propios miedos;  nuestra incapacidad de comunicación. Y nos convertimos en  víctimas desde la rabia silenciada.

Podemos romper esas ataduras. En cuanto nos hacemos conscientes de que el problema está en nosotros -no importa qué o quién lo ocasionó- pero ahora somos conscientes de que ese problema está en nosotros y de que podemos solucionarlo. Queremos ponerle fin.

Ahora es cuando aceptamos el reto de hablar. Ahora ponemos en práctica el ser sinceros con nosotros mismos. Empecemos por ahí.