Despegar de la Mente

El estado natural del espíritu es la Belleza interior.
Encontremos la belleza en la naturalidad.

Todo tipo de técnicas tienen su tiempo de actuación y necesitan de moderación o nos convierten en esclavos de las mismas.

El maquillaje es una técnica para parecer más bella. Lo que vemos como imperfecciones en nosotras y nos han hecho creer es fealdad, no las aceptamos. La industria del consumo nos ha convencido de que es mejor tener una fachada con pintura en lugar de un rostro natural. Cuidado con los excesos.

Igual ocurre con la técnica para aprender a bailar. Si te quedas atrapado en contar los pasos, tendrás mucha técnica pero no conseguirás «soltarte» y disfrutar del baile; sólo se verá el esfuerzo de la perfección pero no la belleza del baile en sí cuando te fusionas con él.

Llevado estos ejemplos a la meditación, pasa lo mismo. Aprendes alguna técnica de relajación y respiración y eso está muy bien, solo que si te quedas apegado a ellas, no conseguirás el resultado ideal. Si no te «sueltas» de la técnica, no «despegarás» del suelo, no saldrás de la Mente.

Y ésto es aplicable a todo; el desapego debe suceder si realmente queremos experimentar por nosotros mismos y aceptarnos como somos. Sólo entonces nos sentimos libres de ser nosotros mismos; aparece la belleza de la naturalidad.

Ni mio ni tuyo

mujer ante el solNada siento como mio. El candor del Alma siente y agradece la belleza en toda manifestación del Creador.

Sólo tengo que estar atenta, llevar mis cinco sentidos al interior y escuchar. Entonces la visión y la percepción se magnifican. Sentir se transforma en un inmenso placer cuando las energías se activan y forman ondas expansivas … soy parte del Todo.

Nada es mio. Observo y soy testigo del personaje en mi que actúa desde la ilusión de creerse el «hacedor» …

Nada es mio y ese «yo» que clama -reclamando- se le reconozca, se le recompense, se le gratifique, se le tenga en cuenta y se le quiera … cada vez es más débil. Prácticamente es ya insignificante. Se trata del «yo víctima», del «yo sufriente».

Ahora que ese yo ególatra perdió su espacio y privilegio, ha emergido y tomado su lugar el Ser esencial; quien  yo soy. Y ese «Yo Soy» es el Alma.

Actúo desde la Conciencia y me presto a que sea la Intuición quien me guíe. Mi corazón espiritual me indica lo que me conviene y por Conciencia debo hacer o no.

Nada es mio y por eso me mantengo en un estado de agradecimiento por todo lo que se me brinda y regala. Por todo presente. Vivir en estado de agradecimiento te hace humilde y te mantiene en los valores de la inocencia; sin malicia, viviendo desde el candor del Alma …