De mi Diario.

Voy descartando lo falso en mi cada día, de los que tengo más lúcidos, los demás días existo desde la ilusión, de manera más densa. Y así, en ese vaivén me muevo, surfeo.

A mi lo que me gusta y lo que me nace es compartir. Cada uno tiene un don, un talento, una gracia y un propósito particular de vida. Conocerlo y cumplir con él, simplemente ocupar nuestro lugar nos proporciona estabilidad y contento. Lo que llamamos ahora: paz interior. Conocernos a nosotros mismos es esencial.

Yo nunca me he sentido derrumbada pero sí desinteresada por mi misma; mi físico, mi bienestar, mi economía, nada de eso me ha importado demasiado. Muchas veces me abandonó la alegría y la pasión por vivir. No soportaba la monotonía, tener una vida aburrida. Había caído en eso, la APATÍA, No sentir mi Alma ni la Presencia divina en mi -ese vacío existencial- ha sido angustioso. La apatía y la falta de voluntad para subir mi frecuencia. La falta de energía vital hasta para pestañear.

Me fui a ver un terapeuta de medicina china que maneja también la máquina cuantum, me conectó al programa y me dijo que tenía poca sangre (¿?) y deficiente riego sanguíneo además de algunos meridianos bloqueados. O sea, el cómo yo veo y vivo la vida depende mucho de la cantidad de sangre y energía que tengo.

La máquina de transmite energía (igual que el REIKI) y después de una hora comencé a sentirme mejor. Ahora, que tomo algunos remedios naturales -que curioso- sube la energía y mi panorámica del mundo cambia, hasta siento deseos de reír. Sonrío y no sé explicaros porqué me nace el sonreír, pero sé que me entendéis.

Hay que cuidar la salud física, mental, emocional y espiritual. Todo está interconectado.

Un mar de indiferencia

Tenía ante mí un mar sin sol debido a la indolencia de la raza humana. Las olas, cansadas, iban y venían reflejando la apatía y dejadez del mundo.

En lo alto del acantilado había una plataforma de cemento donde la gente se paraba a mirar la inmensidad de su indiferencia. Pero, desde su estado de inconsciencia, sólo veían lo que querían ver.

De vez en cuando surgían olas de Luz y unos pocos las reconocían y se maravillaban de ellas, haciéndoles recordar y reavivar su condición humana y divina.

Otros, más audaces, bajaban a las rocas para refrescarse en el agua. Y otros, muy pocos, se quedaban meditando buscando conectarse con el espíritu del océano.

Hacer algo bueno por nosotros.

hombre despertar espiritual¿Quién dirige nuestra vida?  La mente se ha acostumbrado a controlarlo todo, tiene el poder sobre nuestra vida.

La mente que nos gobierna  está confabulada con el Ego y   funciona de un modo crispado, acelerado, rígido y superficial. Pero al mismo tiempo se siente presionada y no puede actuar con libertad debido a los miedos, la ansiedad y la impaciencia que la limitan. La llamamos mente inferior porque no ha sido enseñada a pensar. Vive desde el pasado, temiendo el futuro.

Esta  mente se mueve de forma autónoma e inconsciente pero también de forma mecánica. Tiene una dinámica acomodada en donde el «yo» se balancea entre la queja, la apatía y el conformismo. Es todavía una mente inmadura pero dominante.

A todo esto, además, esta mente tiene  miles de pensamientos dando vueltas y vueltas en la cabeza, consiguiendo únicamente dejarnos agotados y más confundidos. No avanzamos. Estamos estancados. Después de caer una y otra vez en los mismos errores, viéndonos incapaces de salir de los viejos patrones, atrayendo siempre al mismo tipo de gente que en nada nos beneficia, es entonces cuando nos podemos hacer  conscientes de nuestra incapacidad de deshacernos de esa esclavitud mental  y hacer algo bueno por nosotros.

Es ahora cuando queremos ser responsables y decidimos tomar las riendas de nuestra vida.

Yo no soy mi mente, tengo una mente que pongo a mi servicio. Yo no soy mis pensamientos ni tan siquiera mis creencias. Yo Soy la conciencia de mi Ser original y esencial, unido a la Conciencia Suprema. Tengo un propósito de vida que le da sentido a mi existencia.

¿Qué puedo hacer de bueno por mi? Primero, despertar mi conciencia y tomar el control de mi mente.