Somos energía vital, Alma y Espíritu. Ahora en un cuerpo físico, en la tercera dimensión del planeta Tierra en la galaxia de la Vía Láctea. Dentro de un tiempo/espacio determinado, para después seguir nuestro camino, de vuelta a Casa, dentro de la eternidad.
Somos energía que no muere, seguimos experimentando la magnitud y sutileza de nuestro Ser, la evolución y la magnificencia de la Conciencia Suprema de la que somos parte.
Desde el trabajo de des-identificarnos del yo-personaje y RECORDAR quiénes somos, incluida nuestra misión de vida.
Y esto implica el DESAPEGO total de todo deseo. Somos, en estado de Amor, incondicionalmente, compasivos con todas las almas, desde el corazón espiritual impersonal, cuando hemos vivenciado la UNICIDAD con el Todo.
Nuestra Alma en estado de ascensión y nuestro Espíritu, incorruptible, por siempre, hacia la trascendencia de nuestro Ser en LUZ.
Me digo que no soy una buena persona y al mismo tiempo que digo esto siento lo absurdo de lo que estoy diciendo. Así que lo retiro; no quiero hacer un drama. El sentimiento de culpa, que puedo razonar perfectamente para no castigarme, sé que también es falso.
Pero el remordimiento, por las cosas que no he hecho bien, siguen estando ahí, como un monstruo dormido que a veces despierta y me acosa.
Ayer falleció una amiga mía y la noticia me impactó, me cogió desprevenida e hizo que despertaran los fantasmas que habitan en las sombras de mi subconsciente, aprovechando la Mente el momento para recordarme -restregándomelo en la cara- que no atendí a mi amiga cuando necesitaba ayuda. Y aunque era verdad que yo misma por entonces tampoco me sentía con fuerzas para gobernar mi vida, no era excusa para no ayudarla cuando me lo pidió.
La Mente razona pero le cuesta procesar e integrar la enseñanza, enseguida el Ego la distrae para que siga revoloteando de aquí para allá, mortificándose. Me castigo pero a la vez me justifico y defiendo,
Por otro lado, el corazón destila las emociones y sentimientos, depurando la esencia de cada uno de ellos, quitándoles peso. La bondad del corazón hace más llevaderas las cosas. Y me susurra «Haz un cielo de tu vida. No te descorazones. Asume, asimila, trasciende».
Puedes perder lo que tienes pero NO lo que eres. El cerebro no crea la Conciencia sino todo lo contrario.
Cuando el cerebro se daña, no significa que se pierda la Conciencia sino que la Conciencia ya no puede utilizar esa vía para poder expresarse. Porque la CONCIENCIA es en esencia quien uno es y eso jamás se pierde. Nuestro Ser, como LUZ, es eterna.
Para las personas que tenemos un familiar cercano con alguna enfermedad cerebral, como el Alhzeimer o demencia senil, saber esto es un gran alivio, porque mientras vemos cómo se va deteriorando su capacidad de memoria y razonamiento, y vemos cómo sufren mientras van perdiendo su capacidad de hablar, sus delirios y desconcierto sobre el espacio y sí mismos, por otro lado, su Conciencia sigue intacta.
Más allá de la personalidad y el carácter, que son parte de la Mente, SOMOS CONCIENCIA. Y si, desde alguna de estas enfermedades mentales, se pierde la noción del nombre y de la identidad física, que sepamos que NUNCA vamos a dejar de SER, desde el Ser divino que somos, por siempre.
Yo convivo con mi hermano que tiene Alhzeimer. Él es dos años mayor que yo, es viudo y ha tenido una vida muy intensa como líder empresarial creativo y de éxito que siempre fue. De siempre fue al gimnasio y sigue yendo; es un hombre con gran voluntad y disciplina. Muy sociable y extrovertido.
Ahora, con sus 80 años, no entiende que no encuentre las palabras para expresarse. Lleva ya diagnosticado unos cuatro años, quizás la cosa venga de más lejos, no lo sé. El caso es, como yo lo siento, que AGARRARSE con fuerza al Ser que uno es, con optimismo y de forma positiva -como veo que él hace- es la clave para no rendirse y mantenerse a flote. Por supuesto que hay momentos que se viene a bajo cuando, por ejemplo, no reconoce en el gimnasio a alguno de sus amigos que lo saluda con cariño y le dice «perdona, no sé quien eres». O si me pregunta cuántos hijos tiene y le respondo «tres», me mira sorprendido, sin saber qué responder.
Pero todo esto son los daños del cerebro, no del Ser. Igualmente, cuando dejemos este mundo, nuestro curriculum de lo que hicimos y fuimos en esta vida habrá dejado de tener importancia. Somos energía y seguiremos el camino hacia la Luz.
Así lo percibo y siento. Resulta menos dramático y mucho menos doloroso.
Una almendra, si la habéis visto crecer en el árbol, tiene una primera cáscara para protegerla que al secarse cae o es muy fácil de quitar. Luego tiene una segunda cáscara, muy dura, que se tiene que romper con un martillo para que aparezca la almendra en sí y podamos comérnosla.
Lo mismo ocurre con nosotros los humanos. Tenemos un cuerpo físico -la capa protectora más densa y externa de nuestro Ser- que termina secándose-, más adentro está el Alma, que es la encargada de envolver y proteger el Espíritu: que es la esencia de nuestro Ser, pura Luz, y es eterna.
Percibir y ser receptivo a las altas frecuencias del Universo, es una de las facultades del Alma.
La Mente -sin desarrollar- es sólo hacedora en el Plano material, en conspiración con el Ego. Y el Alma es receptora de las energías cósmicas y nos manda información a través de la Intuición, al crear alianza con la Conciencia.
El Alma es las Presencia divina en nosotros. Si no la prestamos atención y escuchamos, se replegará en sí misma. Alienemos nuestros centros energéticos para reactivarlos y podamos restablecer la conexión con nuestro Ser esencial.
Esto supone mejorar cuantitativamente nuestra calidad de vida.
Dentro de un par de meses voy a cumplir 78 años… tampoco son tantos como paralizar mi vida y quedarme encapsulada en mi zona de confort. Sin embargo, me vine a vivir a un pequeño pueblo de montaña hace cinco años, disolviendo un grupo muy lindo y consolidado de meditación y crecimiento personal, con la intención de pasar página y retirarme a la paz del silencio y la contemplación. Y no me arrepiento. Fue una buena decisión.
Mi vida que ha sido siempre muy intensa, muchas veces sin proponérmelo, en la que jamás sentí miedo por nada, y supe salir airosa de toda situación de peligro o conflicto, ahora, que disfruto de estabilidad en todos los sentidos, tengo miedo.
He viajado en avión cientos de veces y siempre me ha encantado moverme en los aeropuertos. Estaba yendo a Alemania todos los años para visitar a parte de la familia que vive allí y ahora mismo llevo varios días planeando volver en mayo. Inclusive mi nieta me miró las mejores fechas para viajar. Me he sentido con energía e ilusión para ir.
Esta mañana me he levantado con un principio de estado de pánico pues vino a mi mente la posibilidad de que en el aeropuerto o en el avión me entrase vértigo y perdiese el control. Las frases que venían a mi mente eran para qué te vas a arriesgar con lo bien que vives, qué necesidad tienes de complicarte la vida,que quien te quiera ver que venga a verte, tu ya no estás para estas aventuras …
En seguida fui a prepararme unas esencias florales para el YO PUEDO. Y además me tranquilizó el decirme que voy a ir si quiero, no tengo ninguna obligación. Sencillamente, no voy y problema solucionado.
Más tarde, ya en calma, me pregunté ¿me voy a echar atrás?, ¿voy a permitir que la mente me doblegue?
Y me dije de forma premonitoria, como no vaya ahora no volveré a intentarlo. Cada vez se hará más difícil salir de la zona de confort. Pondré excusas. Justificaré mi inacción diciendo ya soy mayor.
Todavía no me decido qué voy a hacer. Tampoco quiero darle demasiada importancia. Viajar o no viajar no es la cuestión. La cuestión es no dejar que la mente me domine. No dejar que la mente cree un miedo para paralizarme. Esa es la cuestión.
Mucha gente está viva sólo porque respira, nada más. Y muchos se despiertan porque abren los ojos, nada más. Son el inmenso porciento de seres humanos que subsisten desde la mente inferior, en el Plano material, sin más consciencia que sus necesidades físicas y sus deseos materiales.
Tengo que asomarme -sacar la cabeza- por encima del muro que me separa de la realidad superior y saltarlo sin miedo porque intuyo existe algo más grande que vale la pena aventurarme a conocer.
Esa dimensión superior es real cuando tu Conciencia está despierta y la percibes. Sientes la conexión. Y alguna Fuerza poderosa te inspira y te sacude para que te muevas hacia ella.
Dicen los despiertos que probablemente existimos en cinco o más niveles dimensionales a la vez. Que nuestro Yo Superior o Ángel guardián somos nosotros mismos en la quinta dimensión…
Somos nosotros mismos experienciando otras realidades, cuando conectamos con nuestro Ser Superior. Entonces tenemos la facilidad, desde el entendimiento, para reactivar y desbloquear la energía vital que nos mantiene vivos y hace que nuestra existencia sea de una manera u otra. Una vida corriente o intensa.
Porque cuando nuestra Conciencia traspasa lo personal y se expande vivenciando la unicidad que existe en el Universo, de todos los seres con alma, entonces conseguimos el estado de Gracia y todo lo demás que sucede fluye por sí mismo sin esfuerzo.
Si no hay Mente -y me refiero a la mente inferior manejada por el Ego-. entonces no hay deseo, no hay pensamientos tormentosos ni expectativas. Definitivamente no hay sufrimiento innecesario.
Para salir de esa mente densa tienes que ir más allá de las formas, y la respiración consciente es la que pone en marcha el estado perfecto para conseguirlo. Entonces ves más allá de lo evidente; y como tu mente está en perfecta calma, miras de forma desenfocada, desde la vacuidad.
Desde ese estado de no-mente puedes sentir a tu ser observándolo todo; eres testigo de otra realidad, aunque sólo sean unos colores o dibujos geométricos, da igual, eso es lo de menos, lo importante es tu estado perceptivo de vaciedad que pertenece a otra dimensión de ti, más allá del campo material. Y familiarizarte con él.
También es verdad y hay que saber, que la mente inferior puede engañarnos dándole un toque de experiencia profunda a lo que sólo podrían ser elucubraciones y fantasías.
De ahí que, el Camino de expandir la Conciencia, lo hagamos gradualmente, desde la Intención pura, primero enraizándonos en la Madre Tierra, siguiendo los pasos que nuestro Yo Superior nos va indicando -nos lo irá poniendo delante-, sin pretensiones de ninguna clase, exclusivamente para el Bien de nuestro Ser y en beneficio de los demás.
Lo entiendo. Muchos no saben de lo que hablo y de lo que siento. Piensan que son sólo palabras vacías e imaginación. Pero no se puede inventar nada que no bulla dentro en el corazón.
Lo que parece fantasía es creatividad. Es la Puerta de la inspiración ABIERTA. Cada uno tiene sus talentos y dones. Tenemos que confiar en nosotros mismos y sacarlos a la luz. El tiempo es corto.
Yo misma soy la primera sorprendida. Jamás se me hubiera ocurrido, no fue planeado, ser quien soy, ahora con 77 años… realmente un arduo y largo camino de experiencias. He vivido mil historias diferentes.
Tanta poda, tanto desbrozo, tanta quema y vareo de mi persona. Tanto hacerme la fuerte y que yo puedo con todo… ahora toca sumirme en la contemplación. No deseo ya nada más.
Decía yo ayer que mis hijos siguen creciendo a diario, pero no, soy yo que me repliego. Mi piel por un lado se recoge y por otro se deja estar, sin importarle mi opinión.
Ahora me miro al espejo y no se verme. No me reconozco. Cuando duermo, en mis sueños mi figura es otra; no sueño desde este yo presente y mi realidad. No sueño desde mi misma. Todavía no tengo una explicación a eso.
Cuando llega la vejez más vale haberte construido unas alas para podersobrevolarel espacio y el tiempo. No es tan difícil conseguirlo. Mientras no prestes los oídos a lo que dicen los demás de que eso no se puede hacer, yo por lo menos estoy en ello, lo intento, pongo mi intención. Y disfruto esos momentos.
La sociedad se maneja con reglas de falsa humildad y disimulo, esforzándose por tener la mejor apariencia, de cara al mundo externo/material. Ha quedado en el olvido que -como Almas- somos todos iguales, la diferencia está en que muchas, la gran mayoría de las Almas, están todavía dormidas, encapsuladas en un cuerpo físico, sin capacidad de desplegar su potencial divino.
Un Alma despierta siente, desde la UNICIDAD. Ella siente todo el colectivo humano y todos los demás seres vivos como UNO sin distinción. El Alma humana, estando en contacto con la Naturaleza, siente, la presencia de la Madre Tierra como puro Amor, de ahí su respeto profundo por ella.
El Alma despierta identifica el cuerpo físico como simple vehículo -maravilloso- por el que se responsabiliza y siente gratitud. Tiene una Mente a su servicio, con capacidad para conectarse con la Mente Superior y así cumplir su cometido dentro del Tiempo/Espacio que tiene asignado. Se sabe eterna junto con el Espíritu. Por ello su confianza es absoluta, en sí misma y en el Orden Divino de la Fuente Creadora. De ahí, la paz interior que irradia.
El Alma despierta ha recuperado el poder al saberse bendecida y que Dios actúa a través de ella.
Por supuesto que un Alma despierta, no ocupa el cuerpo de un ser mediocre que todavía no ha evolucionado. El Camino hacia el despertar es arduo y de forma sincronizada Cuerpo/Mente/Corazón.
El Alma despierta enseña a la Mente a guardar silencio y es discreta para que no parezca alarde o pretensión su LUZ.