Perder la capacidad instintiva

Cuando el instinto está inspirado por el espíritu podríamos llamarlo intuición creativa. Cuando logramos que la mente y el corazón se sincronicen, moviéndose en un sólo palpitar, la vida se vuelve más  fácil porque entonces nuestro hacer se aligera y nuestro sentir retorna a la inocencia y a la sencillez espontánea del ser.

Perder esta capacidad, que es parte de nuestra naturaleza, nos mantiene en el plano más bajo y denso de la vida, en el que la queja, el sufrimiento, el miedo y la confusión, envuelven y ciegan a los que todavía no han levantado el vuelo hacia la Conciencia Superior que nos hace, primero humanos y seguidamente divinos.

Un día, sin darnos cuenta, comenzamos a adaptarnos a unos ritmos impuestos por otros y esos otros por otros y todo por complacer a otros… y ahora al mirarnos al espejo no nos reconocemos; hemos quedado reducidos a prácticamente nada, agotada nuestra creatividad instintiva, con la que todo niño nace.

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