Sé observador de tu personaje.

mano y hoja… Hablamos de conectar mente y corazón… sí, sí, claro… pero seguimos en la mente dándole vueltas, queriendo, pero quedándonos en la  mente con las expectativas y el deseo… en fin, tengo mis dudas de entender qué es eso… y si podré…

Los dos hemisferios de nuestro cerebro tienen funciones bien diferenciadas y lo primero que tenemos que hacer es equilibrarlos; la parte izquierda racional y la parte derecha emocional. Obsérvate. Comienza por observarte en tu día a día, como si el yo fuese un personaje y tú (tu conciencia) la observadora y testigo. Te sorprenderás de tí mismo.

El trabajo para llegar a esa fusión de mente-corazón es tan meticulosa y concreta como arar el campo, sembrar, abonar, regar, hacer un mantenimiento de limpieza de malas hierbas, esperar y finalmente recoger la cosecha en su momento.

Requiere intención, dedicación, seguir el orden del proceso, atención relajada, sensibilidad, intuición… confianza y aceptación. Porque no sólo depende de nosotros, las energías cósmicas externas a nuestra voluntad también forman parte del Orden Superior. Y no todo, ni muchísimo menos, sale como nosotros hemos planeado…
Sólo cuando hemos desarrollado la intuición y nos hemos sincronizado con la Naturaleza y el Universo, ya  dejamos de planear… y entonces todo se hace más fácil…

Quietud Mental

  HACER desde la mente supone esfuerzo. Inclusive las personas bondadosas y serviciales que ayudan a los demás, si lo hacen  desde la mente, se debilitan energéticamente… de forma inconsciente se sienten obligadas y se imponen una conducta amable más allá de sus «posibilidades o deseos» reales.

Por el contrario, dejar la mente a un lado  es fluir con las energías amorosas del corazón.

Conseguir la quietud mental te lleva por inercia a  entregarte desinteresadamente al verdadero Amor porque ya no existe ninguna fuerza externa que te incite a hacer… que te empuje a reaccionar, que te haga sentir obligado a ejercer cualquier patrón establecido…

Todo lo que suponga un sobre-esfuerzo se está haciendo desde la mente… por eso nos cuesta tanto meditar a los occidentales… desde la mente queremos acallar la mente, desde la mente queremos romper patrones y hábitos creados por la mente… desde la mente pretendemos que nuestro corazón se sienta en paz, perdone, sane sus heridas… desde la mente…

El Dar desde el corazón,  hace que te vuelva multiplicado esa poderosa energía vital superior que nos hace sentir bien con nosotros mismos. Entonces todo se hace fácil y el estado de serenidad y alegría se irradia al exterior; esta es la quietud mental… al despejarte de lo inútil, al liberar la mente de miedos, tensiones, preocupaciones… esa liberación de todo lo irreal e ilusorio por tí mismo creado, te lleva a la quietud pacífica y amorosa de tí mismo.

Cuando el pulso del corazón late sincronizado con el pulso del Universo, conseguimos la quietud mental.
Siempre que puedas ve donde la Naturaleza y siéntela, sintoniza con ella, eso te ayudará en principio.
Siéntete parte del Todo y déjate fluir.