Las desilusiones

Los estados ilusorios nos crean desengaño y sufrimiento.

Desde la ilusión vives acotado en tus creencias, las reafirmas y las consideras como verdades absolutas. Se corre ese peligro.

Debiéramos cuestionarnos nuestras verdades para que nos acerquen a la Realidad. Al menos debiéramos flexibilizarlas y así entender y aceptar de que no existe nada absoluto aquí en este planeta.

Los dramas y traumas de nuestra vida, los magnificamos y mantenemos vivos por años desde una posición rígida o les quitamos todo el peso emocional, los relativizamos, los dejamos atrás y nos centramos en el presente.

¿Qué nos desilusiona? Aquello en lo que pusimos expectativas. Todo lo que imaginamos sería a nuestro gusto y como nosotros esperábamos que fuese. Luego viene el desengaño y le echamos la culpa al otro.

Porque no contábamos con que la otra persona es diferente y piensa distinto… y cada una interpretó la relación de forma diferente… desde sus necesidades y deseos particulares …

Entonces aparecen las decepciones y las desilusiones. Y creemos que el otro es el causante de nuestro dolor. Lo consideramos un engaño. Un desencanto para nuestro corazón herido.

Reflexionemos. No pensemos solo en nosotros. El otro también existe y si queremos relacionarnos con los demás, debemos ceder, adaptarnos, ser más flexibles.

Somos seres completos y desde ese estado no se necesita del otro para que nos complete… no existe la desilusión porque no esperamos nada de los demás.

Los engañosos reyes magos

reyes magos 3Nosotros queremos que las cosas sucedan por arte de magia; que no nos suponga un esfuerzo… portarnos bien es algo relativo y capcioso. Creemos que existen  las casualidades fortuitas… y nos quejamos si las cosas nos van mal, achacándolo a la mala suerte.

Ya se tuerce el buen entendimiento de lo que supone la Ley de Causa y Efecto en la niñez, cuando ponemos nuestra esperanza de tener una bicicleta en que los Reyes Magos nos complazcan. Ya entonces -desde una mente infantil escudriñadora – el niño que se ha portado bien pero sus reyes son pobres, que no recibe el regalo deseado y solicitado con tanto fervor, se siente totalmente traicionado y decepcionado ante la desigualdad de trato con sus amiguitos más bien posicionados.

…   las expectativas fundadas en lo engañoso de nuestro mundo comienza en esa tierna edad a fomentar la inseguridad y la desilusión. Para el niño sensible que no recibe lo deseado puede ser un trauma y para el que tienen la suerte de tener padres con dinero y se le complace sin mayor esfuerzo, una desgracia … pues, en el futuro, bajo qué parámetros valorará la vida.