Reiki, transmisión de energía cósmica

reiki, corazon de luzEl  nivel de vibración y Conciencia planetaria ha aumentado y Reiki te ayuda a sincronizarte con las energías cósmicas actuales. Las energías superiores que se maneja desde el Reiki trabajan multidimensionalmente para restaurar los patrones de salud integral, restableciendo el equilibrio del cuerpo físico, el cuerpo mental/emocional y el cuerpo espiritual.

La capacidad de ser Canal es una habilidad que puede aprenderse. Ser Canal implica lograr un estado de Conciencia superior que permite conectarse con la Fuente de la Verdad en nosotros, al liberar y desarrollar el conocimiento intuitivo.

Reiki nos enseña y guía a elevar nuestra energía en una mayor frecuencia vibracional para entrar en planos superiores de nuestra Esencia.

En este proceso de evolución humana vamos creando nuevas actitudes y valores, una visión más clara de nuestros propósitos, un fuerte nivel de confianza en nosotros mismos, un estado de plenitud estable y una conexión permanente con nuestro ser esencial, volviéndonos receptivos a las energías cósmicas y a los seres de luz que tienen la misión de guiarnos.

Usando Reiki a diario nos ayuda a limpiar emocionalmente, desbloquear, armonizar y energizar nuestra anatomía energética purificando nuestro Canal para poder recibir cada vez más energía cósmica, que hará sentirnos con más paz interior y estabilidad emocional.

Reiki es una enseñanza presencial y oral que requiere de un proceso de aprendizaje y de unas iniciaciones de transmisión de energía cósmica canalizada por el maestro.

 

El acto de ser

hombre universoLos cinco sentidos físicos  pertenecen al cuerpo físico. La intuición y la capacidad de visualización de otros planos pertenecen al Alma.

El intelecto desarrollado pertenece al Espíritu, ya que lo que llamamos Dios es la energía de la Inteligencia Pura.

Reconociendo esto decimos que tenemos un cuerpo físico y  un cuerpo espiritual. Desde esta comprensión,  tenemos la capacidad de desarrollar en nosotros la facultad del conocimiento intuitivo que nos puede llevar al Mundo de lo Oculto o Mundo Imaginal.

Éste es un mundo intermedio que no es perceptible por los sentidos físicos y es llamado «el octavo clima«.  A través de ejercicios de visualización se puede llegar a él y experimentar así otros planos de nuestro ser.

Conectar con nuestra Alma, con nuestro corazón o con nuestro espíritu es conectar con nuestro Ser esencial eterno. Cuando llegamos a este escalón en nuestro camino ascendente hacia nuestra unión con el Uno o Conciencia Suprema, logramos alcanzar un estado estable de paz interior. Seguimos en el teatro de la vida desempeñando nuestro rol pero ya como observadores -espectadores desapegados y desidentificados del drama puesto en escena-.

Existe en nosotros un universo interior, un lugar espiritual y divino. «Salir» del exterior y adentrarnos en nosotros, es dejar lo aparente e ir al encuentro de nuestra realidad y de nuestro Ser.

Salimos de la limitada realidad material para adentrarnos en nuestra  realidad espiritual, provista de dimensiones y de extensión. En la medida que nos adentramos en esta realidad nuestra Conciencia se expande más y más.

 

¿Cómo?

meditacion perfectaNi por qué o qué son las formas de cuestionarnos las cosas que nos suceden… ¿Por qué me tiene que pasar a mí?, ¿Por qué tanta desgracia?, ¿Qué voy a hacer ahora?, … éstas son fórmulas que giran y giran sobre el problema y no lleva a la solución sino que te mantiene en una actitud de víctima.

¿Cómo puedo solucionar este problema? ¿Cómo es que he llegado hasta aquí y cómo salir de esta situación?, este planteamiento atrae y abre nuevas formas de pensar.

La Felicidad es un estado interior. Es un sentimiento de plenitud y paz consigo mismo que podemos hacer estable y permanente, independientemente de las circunstancias externas de nuestra vida.

Porque no es «por qué» sino «cómo» lo que nos permite gobernar nuestra vida con desapego a todo lo externo a nuestro Ser esencial.

Si nos paramos a sentir nuestro corazón, a escuchar a nuestra alma, el tiempo suficiente para permitir primero que todos los pensamientos se aquieten, que nuestra respiración se acompase y armonice con los latidos de nuestro corazón, comenzaremos a disfrutar de la serenidad de nuestro ser esencial al que nada de lo externo a él le perturba.

Y nosotros somos ese Ser esencial, no la mente, no el cuerpo físico. No ese «yo» que pregunta por qué mil veces sin pararse a escuchar respuestas…

Yo Soy dice quien habita en la Conciencia pura del corazón… ¿Cómo es eso posible? … Ten conciencia de tí mismo y lo sabrás.

Nuestro cuerpo espiritual

jardin interior 1Dijo Jesucristo «No tengas miedo a los que matan el cuerpo sino a los que matan el alma«…  Y somos nosotros mismos los que dejamos nuestra alma morir, por  inanición.

Las instituciones religiosas se quedaron inmóviles en el tiempo pasado, y sus normas y formas se hicieron  rígidas, empañadas por sus propios intereses . Muchas personas, decepcionadas, abandonaron la fe…sin plantearse que religión y espiritualidad no van de la mano forzosamente.

La espiritualidad -nuestro cuerpo espiritual- es una parte intrínseca de nuestro ser. Estamos incompletos si no le atendemos y alimentamos. De ahí el sentimiento hondo de vacío o infelicidad que muchos sienten y no saben por qué.

No tiene nada que ver con lo exterior. No se trata de poseer más o seguir creencias. Nada que ver con lo externo a nuestro ser esencial. Muy al contrario.

Lo que echamos a faltar, sin hacernos conscientes de ello, es el contacto con nuestra alma. Necesitamos la protección y guía de su Luz. Precisamos de esa energía vital que sólo nuestra alma y corazón  pueden brindarnos para nuestro enriquecimiento como seres humanos.

¿Qué es la espiritualidad?

Jesucristo atraía a miles de personas, le seguían aunque lo más probable es que no entendiesen sus palabras. Pero él irradiaba una Luz irresistible que beneficiaba a quienes le rodeaban; llegaba paz  a sus espíritus. Les transformaba. ¿Qué más hay que entender? Así ha sido y es con mucha gente santa e iluminada; desprenden una energía amorosa que produce atracción y reconocimiento de quienes vibran «en su misma onda«.

Nuestro espíritu vibra y se regozija cuando la Luz le envuelve. La espiritualidad es parte intrínseca de nuestra naturaleza; es el anhelo más íntimo de nuestro ser esencial por mantener viva la fusión con la divinidad.

Elevar nuestra frecuencia de vibración. Percibir y sintonizarnos con las energías sutiles que nos ayudan a trascender este plano material. Purificar nuestro corazón y llenarlo de amor y compasión. Cuando nos invade un sentimiento de inquietud e insatisfacción con nosotros mismos,  es nuestro cuerpo espiritual que nos está pidiendo que le alimentemos.

¿Cómo? Yendo al encuentro de nuestro ser. Anhelando ese encuentro. Yendo hacia adentro, donde está nuestro Templo y allí nuestro Maestro-Guía (Angel Guardián). Respirar profundo y guardar silencio, en perfecta calma. Y en esa quietud y paz, podemos hablarLe desde el corazón para luego -lo más importante- escucharLe.

Las religiones y las instituciones religiosas son y nos enseñan otra cosa muy distinta. Aquí estamos hablando de espiritualidad. Somos seres espirituales y no necesariamente «religiosos».

Sé lo que digo. He sido religiosa durante 20 años. He sido creyente practicante y cumplía diariamente con todas las obligaciones religiosas (por miedo a que Dios me abandonase, me castigase, … también por agradarLe, por ser buena creyente…). Pero el calor devocional de mi corazón se fue apagando; las obligaciones asfixiaban la espontaneidad y el anhelo del espíritu se difuminó y cayó en el hábito. La oración se convirtió en rutina …

La espiritualidad y la comunión con Dios es algo totalmente personal. Ni se puede imponer ni se puede convencer con palabras de su existencia. No se puede inculcar la fe, hay que experimentarla. No se puede obligar a rezar, hay que sentir esa necesidad. No se puede conocer a Dios si no existe primero ese anhelo ardiente por fundirte en Él.

Esencia de la Era de Acuario

Sigues buscando en el exterior cómo llenar tu vacío e insatisfacción… Pero ya tienes las herramientas para trabajarte y llegar al encuentro de tu Ser.  Tu  mente te está distrayendo y dispersando tus energías. La mente no quiere hacer cambios y te mantiene atrapado en el mundo de la ilusión.

Busca la sencillez en tu vida. Porque hasta que la quietud de la mente no se haga permanente hay que seguir con las prácticas de la meditación. Hasta que no alcancemos al Ser en nosotros hay que seguir dedicándonos tiempo, en la quietud, con nosotros mismos. ¿Qué es lo que no te permite terminar con esa agitación mental?

Ve a por ello. No lo eludas. Enfréntalo. Y recuerda:

Penetramos en la esencia de la Era de Acuario.
Equilibrio entre mente y corazón, entre Razón y  Conciencia
para alcanzar la propia maestría en Dios.
Se amplia nuestra percepción; nuestra Intuición; el sexto sentido.
El cambio es la transformación en nosotros mismos.
Dejamos atrás la conciencia del ego y la dualidad y entramos en un nuevo estado, de la no-mente,
donde está nuestro Ser esencial… y todo es Paz y Amor.