Humanidad somos todos.

No compito con nadie en ningún sentido.

Al no competir no tengo rival.

Al no tener rival me siento segura y fuerte.

Al no competir no tengo contrario ni opuesto.

Sin adversario me siento libre de ser quien soy.

La energía Masculina y Femenina

mujer y hombreEl Principio Masculino es el exterior.  La conquista, la expansión.  Y el Principio Femenino está en el interior. Siente, recoge, guarda.

Él tiene un propósito;  idea, crea. Ella tiene la visión; asimila, absorbe, genera.

La energía masculina explora, investiga. La energía femenina envuelve, observa, armoniza.

Él penetra en las cosas. Ella se entrega. Él es pasión desde la Mente. Ella es Amor desde el Corazón.

¿Cómo podría existir la rivalidad entre ellos? Uno necesita del otro para enriquecerse y avanzar. Intentar hacer a la otra parte como a nosotros mismos significa asfixiarlo. Ni siquiera sirve el intento de comprenderlo; no sirven los razonamientos y menos el juzgar.

Las energías deben estar equilibradas y en armonía. Esto no tiene que ver con el género al que uno pertenece. Cada vez más hoy en día,  hay hombres que han desarrollado su energía femenina, y eso les hace más sensibles y llenos de ternura. Quizás -inconscientemente-  debido a que la mujer se ha hecho con más energía masculina para  poder salir al exterior a competir y tener éxito en el mundo laboral y económico, y necesita hacerse con la fuerza y agresividad de la energía masculina para poder disputar por su reconocimiento.

Desde la naturaleza de  la energía femenina,  la aceptación desde el Amor,   armonizan las diferencias.

Desde la naturaleza de la energía masculina, el reconocimiento desde la Inteligencia,  es lo que acepta las diferencias.

 

Competencia y rivalidad

niño y perro grandeLos niños sufren porque no quieren ser diferentes a los demás niños. Los más influenciables  y con baja autoestima son los más vulnerables e imitan a los demás con el afán de ser aceptados aunque vaya en contra de su sentir y su ser. Todos quieren parecerse a otro que consideran mejor… ¡Qué triste realidad!

Pero somos únicos. Aquello de que «todos somos iguales» es a nivel social pero en cuestión de IDENTIDAD todos somos únicos y no deberíamos desear parecernos a otros. Porque ahí entra la competencia y rivalidad.

Y justamente como lo que nos enseñan desde pequeños es a competir y a rivalizar con nuestros hermanos, con nuestros compañeros de clase, etc. es que creamos en nuestra mente los miedos «a ser menos», la ansiedad por no llegar a conseguir lo que el otro, la angustia, el tormento, el estrés… todo por medirnos con el otro… eternamente midiendo, juzgando, etiquetando…

Pero somos únicos. Y el modelo está en nuestro interior y el espejo donde mirarnos está en nuestros propios ojos… ¿hay brillo de entusiasmo y alegría en ellos? ¿o se han apagado por la frustración, el desengaño y el cansancio por no poder ser quien se es?

Somos únicos y sin límites para crecer tanto como anhelemos. Tan flexibles para moldearnos a nosotros mismos como nuestra creatividad ansíe. Tan divinos e iluminados como nos propongamos llegar a ser… que ya somos…