
Pasamos a ser Conciencia cuando la Luz de la Presencia divina la sentimos en nuestro interior.
Este es un nivel superior. Una dimensión del Ser más presente y viva.
Se trata del conocimiento de la propia existencia, la percepción de uno mismo, sin juicio.
Esta auto-conciencia tiene una alta resonancia, memoria y sintonía con la divina Luz Universal.
Ya podemos reconectar el Alma con el corazón espiritual. Y este es el verdadero Camino del Amor.
Todo este nuevo estado nos lleva de forma natural y espontanea al servicio a los demás, a querer compartir lo mejor de nosotros.
Y experimentar así la autenticidad, integridad y unidad de nuestro Ser, en la fusión con el Todo.
